¿Qué ver y hacer en Albi, la ciudad episcopal?


Dejábamos atrás Najac para poner fin a nuestra segunda jornada de viaje con la visita a la ciudad episcopal de Albi.  Albi es también conocida como “la ciudad roja” (tal y como le ocurre a Toulouse) debido a esa inconfundible tonalidad de sus edificios, levantados con ladrillos conformados con materiales del río Tarn.

Esta ciudad medieval (que debe sus orígenes al Imperio Romano), fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2010 y, por eso mismo, podréis imaginar que resulta una delicia pasear por su casco histórico.

Nosotras, tras localizar el hotel (Hotel Chifre), dejar las cosas y hacernos con un plano de la ciudad, salimos a conocerla ya al atardecer.

El hotel estaba muy cerca de la Place du Vignan, por lo que fue por ella por la que nos acercamos al centro histórico de la población.

Plano de Albi

Plano en mano, fuimos recorriendo sus calles para poder ver algunos de sus edificios históricos, así en nuestro caminar pasamos frente a:
  • El Ayuntamiento, que está ubicado desde 1728 en una antigua mansión que perteneció a Stephen Martin (que al parecer fue Tesorero de Francia). Su puerta principal está decorada en estilo renacentista, coronada por el escudo de armas de la ciudad  con el lema que antaño acuñaron los Estados del Languedoc “Baculus stat, leo vigilatque, tuetur turresque” (la cruz está alzada, el león vigila y protege las torres)
  • El Hôtel Reynes, del que dicen que es la joya del Renacimiento en Albi. Un palacete construido por Roger Reynes, un mercader que se enriqueció gracias al comercio con pastel en el siglo XVI. En esta casa se puede ver alguna de las características constructivas que comenzaban a integrar las casas señoriales de aquella época en la región de Toulouse, pues por ejemplo se abandona el entramado de madera para pasar a utilizar una combinación de ladrillo y piedra. El patio medieval interior además acoge una torre del siglo XIV, que en origen formaba parte del contiguo Hospital St. Jacques
  • La Maison Enjalbert en la que, pese a conservar la estructura original y tradicional de madera, también podremos encontrar el ladrillo del Renacimiento. Además, como curiosidad podremos ver una figura fálica en la ventana que se puso a modo de ruptura con la etapa anterior dominada por representaciones principalmente religiosas
  • La Maison Romane o hôtel de Fenasse, uno de los pocos edificios civiles que podemos encontrar en Midi-Pyrénées del románico (pues data de la segunda mitad del siglo XII). En origen perteneció a una rica familia albigense, los Fenasse, pero cerca de 1300 les fue confiscada la vivienda por ser condenado su propietario (William Fenasse) por herejía cátara… Aunque en su fachada se aprecia el ladrillo correspondiente a diversas reconstrucciones posteriores, se puede ver mayoritariamente el empleo de piedra caliza (que se utilizaba únicamente para construcciones importantes)
Frente a este último edificio nos encontramos con el Mercado Cubierto. En la Edad Media la zona de los alrededores de la catedral se llenaba de comerciantes… ferias y mercados que en el siglo XVIII se expandían ya hasta la plaza del Vignan. Así, en 1860, siguiendo el ejemplo de otras ciudades francesas, Albi se lanzó a la construcción de un mercado cubierto, siguiendo el patrón del parisino “les Halles”. En 1905 se inauguraba este mercado, un buen ejemplo del estilo Art Noveau, en base a un proyecto de Thierry Bourdois y André Michelin, que hoy en día sigue estando en pleno uso. Y aunque es curioso ver la vidilla de este tipo de lugares, a las horas que pasamos nosotras ya se encontraba cerrado.


Albi - Mercado Cubierto

Cerca de allí se encontraba la colegiata de San-Salvi. Ésta fue la primera sede episcopal de la ciudad entre 474 y 584. Su arquitectura es una mezcla entre el románico y el gótico, entre la piedra y el ladrillo. Y, aunque durante la Revolución fue usada como almacén, a principios del siglo XIX fue devuelta al culto. De su antiguo claustro (del año 1270) sólo pervive hoy el ala meridional, que alberga un pequeño jardín muy apreciado por los lugareños.

Albi - Colegiata San Salvi

De allí a la Catedral de Santa Cecilia, quedaba un paso. Ésta fue levantada en el siglo XIII por la iglesia católica, una vez recuperó la región del Tarn (con Albi, la capital, a la cabeza), a los cátaros. Así, su impresionante silueta, que llega a los 78 metros de altura, destaca en mitad de la plaza. Dicen que precisamente por su gran altura, su torre fue utilizada en el pasado como torre vigía.  

Albi - Catedral y Palacio de la Berbie

Había leído que su interior es espectacular y que bien merece realizar una visita pero lo malo de recorrer las ciudades a esas tardías horas es que lo encontramos todo cerrado. Al parecer, tal y como ocurre en muchas otras iglesias, su buen estado de conservación se debe a que parte de la decoración original fue tapada por posteriores remodelaciones, preservando las primeras de los estragos del paso del tiempo.

Albi - Palacio de la Berbie
En uno de los lados de la plaza se encuentra otro de los imprescindibles de Albi, el Palacio de la Berbie. El Palacio data del siglo XIII, cuando se construyó una sala al lado de la torre St. Michel para ser usada como tribunal, y hasta principios del siglo XX fue una residencia episcopal.

Los muros de 7 metros de espesor y su alta torre nos proporcionan una idea de la importancia de los obispos que ordenaron su construcción y del papel defensivo con el que el mismo fue creado. Con los años el conjunto fue dotado de salones, galerías, biblioteca, terrazas y de un bonito jardín a la francesa.

Desde el año 1905, al aplicarse una ley relativa a la separación de la Iglesia y del Estado, el palacio dejó de ser residencia episcopal, y pasó a ser propiedad de la ciudad que decidió emplearlo como Museo para albergar la mayor colección de obras del hijo prodigo de la ciudad Toulouse-Lautrec.

Una reciente remodelación hecha sobre el museo ha sacado a la luz un suelo de mosaicos del siglo XIII con una superficie de 130 m², una de las más grandes halladas en Francia de la época medieval.

Así, si entramos en el museo no sólo descubriremos la arquitectura de este antiguo Palacio, sino que también podremos ver las más de 1.000 obras cedidas por la madre del pintor (recordemos que éste murió con 37 años), como aquellos famosos carteles que todos recordamos del Moulin Rouge.  El palacio también alberga alguna sala dedicada a los descubrimientos arqueológicos de la ciudad, a la Ciudad Episcopal y para exposiciones temporales.

Albi - Palacio de la Berbie

Desde allí, paseando por las calles medievales de Albi, nos dirigimos hacia la orilla del río. Frente a una de sus orillas encontramos otra de esas casas señoriales que pueblan la ciudad, el Hôtel Delecouls, pero el punto fuerte se encontraba en la otra orilla del río. Así, cruzamos el Puente Viejo (un puente que fue levantado nada menos que en el año 1040) para quedarnos embelesadas con la panorámica que desde allí obtuvimos de la Ciudad Episcopal y el casco histórico de la ciudad. Estaba atardeciendo y los ladrillos de la ciudad parecían teñirse de rosa…

Albi desde el Puente Viejo

Tras hacer una señora sesión de fotos (que cuando me pongo no tengo fin), volvimos sobre nuestros pasos, para cruzar las aguas del río Tarn y perdernos de nuevo por las callejuelas de Albi.

De esta forma, dejamos de nuevo atrás la catedral para adentrarnos por la calle de Santa Cecilia. Allí nos encontramos con la Casa señorial de Rivières, perteneciente a otra familia que hizo fortuna con el comercio de pastel.  La mayor parte que se conserva de la casa data de los siglos XVII y XVIII aunque aún conserva de origen su puerta, dos torres y una atalaya.

Cerca de ésta se encuentra la Maison du Vieil Albi, una típica casa medieval en la que se alternan ladrillo con vigas de madera. Es una de las casas más antiguas de la ciudad y la actual sede de la Asociación de Salvaguarda del Patrimonio, a la que se le debe su restauración y que de vez en cuando realiza exposiciones sobre el patrimonio artístico de la ciudad.

Albi - Maison du Vieil Albi

Albi - Casa natal Toulouse Lautrec
Para acabar la visita a la ciudad nos acercamos hasta la casa natal de Toulouse – Lautrec. Y es que el hecho de que el museo acoja una de las mayores colecciones del pintor no es casualidad. Albi se enorgullece de ser la cuna de nacimiento de este genio postimpresionista. El 24 de noviembre de 1864 nacía Henri de Toulouse-Lautrec en la Mansión du Bosc, un lugar que hoy en día no se puede visitar, pero ¿qué menos que acercarnos a echar un vistazo a su fachada?

Así, con una completa visita realizada, buscamos un sitio en el que cenar para después  regresar al hotel.

El día había dado mucho de sí pero, para el siguiente, no íbamos a bajar el ritmo…

Preparativos de una escapada a Berlin


Le teníamos ganas a Berlín… ¡muchas ganas! Pero los vuelos siempre estaban caros, ¡qué digo caros! ¡¡Carísimos (desde Valencia… )!!

Pero ahora la cosa cambia… Y es que, uno de los puntos positivos que tiene el vivir en Ginebra es que estoy prácticamente en el centro de Europa e easyjet tiene vuelos a muchos lugares a precios irrisorios. Así que, en una de esas escapadas en las que vino Cintia a verme, aprovechamos para sacar un vuelo y montarnos un pequeño viaje a Berlín. ¡Por fin veríamos la capital alemana!

El vuelo, ¿con qué compañía aérea volar a Berlín?:

Por 66 euros/persona nos hicimos con unos vuelos directos de Easyjet, Ginebra – Berlín (Schönefeld).
  • Ida]          Ginebra – Berlín (Schönefeld)   14 de Febrero         19.20 h – 21:10 h
  • Vuelta]     Berlín (Schönefeld) – Ginebra   17 de Febrero        18.35 h – 20:20 h
Los horarios no eran la repanocha (aunque se amoldaban bastante bien al vuelo de llegada de Cintia a Ginebra), y podríamos disfrutar de dos días y medio en la ciudad.

¿Cómo ir del aeropuerto de Berlín al centro de la ciudad?

Berlín en la actualidad tiene 2 aeropuertos activos aunque, al parecer, ahora mismo se está realizando la ampliación de Schönefeld, que pasará a ser el único en activo bajo el nombre de Berlín-Brandeburgo Willy Brandt (BER). 

Berlín-Tegel (TXL):

Es el aeropuerto principal y el más cercano (ya que se halla a escasos 8 kilómetros de Berlín). No cuenta con parada de metro/tren, por lo que para trasladarse al centro la única opción es el autobús, o bien el JetExpressBus TXL (que lleva directo a Alexanderplatz con salidas cada 15 minutos desde las 5:00 hasta las 23:00 horas por 2,30 €) o mediante la línea X9. 

Berlín-Schönefeld (SXF):

Éste es el aeropuerto en el que aterrizan las líneas de bajo coste y al que llegamos nosotras. Como suele ocurrir con los aeropuertos de las líneas de bajo coste, Schönefeld  se encuentra bastante más alejado del centro de la ciudad, en concreto a 20 km y, aunque se puede ir en autobús, lo más sencillo es ir en tren, con el Airport Express (RE-7) que parte de la estación Flughafen Berlin-Schönefeld y, en unos 30 minutos, te deja en Alexanderplatz.

Aeropuerto Berlín-Schönefeld (SXF)

¿Dónde dormir en Berlín?

En esta ocasión no nos calentamos en exceso la cabeza… Tal y como hicimos años atrás en Londres y sin mirar mucha más opción, reservamos rápidamente alojamiento en el EasyHotel que hay a dos paradas de metro de AlexanderPlatz.

Son hoteles con habitaciones pequeñas, muy básicos, pero limpios y muy bien situados. Además, en esta ocasión, tenían un horario muy amplio en recepción y te proporcionaban planos e información de la ciudad para realizar la visita.

Esta cadena no incluye desayuno, pero suele tener máquina de café y de snacks variados. El wifi (y en general los extras de los que quieras disfrutar) se han de pagar aparte.

El hotel se encuentra en el barrio de Mitte, muy próximo al centro de la ciudad, aunque también cuenta con una parada de metro prácticamente al lado.

¿Cómo moverse por Berlín?

El transporte público de la ciudad está dirigido por la compañía BVG y cuenta con metro convencional, llamado U-bahn (que veremos en señalizado con carteles con una letra U sobre fondo azul), con trenes de tipo cercanías o S-bahn (con la letra S sobre un fondo verde), tranvías  (22 líneas) y autobuses (otras 150 líneas).

Al igual que en cualquier otra gran ciudad, los precios de los tickets varían según sea la zona por la que se quiera circular: así existe la A, B o C. Bien es cierto que casi todos los lugares de interés turístico se encuentran incluidos en las zonas A y B (donde también se halla el aeropuerto de Tegel), pero si queremos ir a sitios como Potsdam, el Campo de Concentración de Sachsenhausen o simplemente hasta el aeropuerto de Schönefeld, tendremos que comprar tickets de la zona C.

Plano metro Berlín

Cabe mencionar en este punto que, si ya tenemos un ticket que cubra las zonas AB y queremos ir a alguno situado en la zona C, podemos simplemente comprar una extensión del mismo (cosa que es bastante habitual si nos hacemos con alguno de los abonos de transporte disponibles en la ciudad).

Al hilo de los abonos de transporte, precisamente suele salir a cuenta hacernos con alguno de ellos. En Berlín podremos encontrar:
  • Berlin City Tour Card: con esta tarjeta tendremos todo el transporte público incluido tanto autobuses como red viaria de zonas AB o ABC, según la opción elegida, durante 48h, 72h o 5 días, además de poder optar a descuentos de hasta el 15% en algunas de las atracciones de Berlín (ver aquí en cuáles).
  • Berlín Welcome Card: un poquito más cara que la anterior (a partir de 19,50 €/persona), también tiene todo el transporte público incluido, en función de zona (AB ó ABC) y duración escogida (48h, 72h o 5 días), pero con la que obtendremos un mayor descuento (entre 25 y 50%) en un mayor número de locales asociados  
Idiomas máquinas dispensadoras BerlinTipos de billeres Berlín

Nosotras optamos por comprar un par de City Tour Card para dos días (ya que el primer día nos recorrimos la ciudad prácticamente entera a pie). Es posible comprarlas online o en alguna oficina de información turística o máquinas expendedoras.
Lugar dónde validar ticket metro Berlín
Para facilitar todavía más las cosas, podemos cambiar el idioma en las máquinas expendedoras, y aparte del alemán disponemos del menú en inglés, francés, español, polaco y turco, así que no debemos tener muchos problemas para aclararnos al sacar el ticket.

Por último, una cosa que no nos debemos de olvidar es de validar el ticket antes de usar cualquier transporte. Con el primer uso del ticket hay que validarlo antes en unas máquinas a amarillas que encontraremos en la estación.

Otros Tickets conjuntos y tarjetas de visita:

Fuera del sistema de transportes también tenemos tarjetas para alguna de las atracciones de la ciudad, así podemos encontrar la:
  • BerlinWelcome Card Museum Island: es una tarjeta que, aparte de las ventajas de la Berlin Welcome Card (que queda incluido en este abono), permite la entrada también a los Museos que se encuentran en la Isla de los Museos, durante 72h. El precio es a partir de 40,50 €/persona
  • El Museum Pass Berlin, un pase que permite la entrada libre a 50 museos (incluidos los principales de la isla de los Museos) durante 3 días consecutivos. Su precio es de 24 €/persona
Nosotras nos hicimos con dos pases del MuseumPass y la verdad es que lo amortizamos visitando el Neues, el de Pérgamos y el museo Judío.

Entradas a sacar de antemano:

Parlamento BerlínAntes de ir a Berlín es necesario, si estás interesado en visitarlo, sacar las entradas del Parlamento por internet. Si no hay sesión parlamentaria, se puede visitar el Bundestag por dentro con una visita guiada, aunque si no es posible y también se puede recorrer la cúpula mediante una audioguía, como hicimos nosotras.  

Otra de las entradas que se pueden sacar por internet para evitar colas es la de la Torre de la televisión o Berliner Fernsehturm. Nosotras finalmente no la sacamos porque no teníamos claro a qué hora iríamos, pero es una buena opción para evitar inútiles momentos de espera en la puerta.


Con estos detalles claros, empezamos nuestro viaje a Berlín. En las próximas entradas comenzaré a contaros todo lo que dio de sí la escapada.

Escapada a Berlín, Alemania - Febrero de 2015



ÍNDICE DEL VIAJE:

  1. Preparativos de una escapada a Berlín
  2. Primer día en Berlín: recorriendo el centro
  3. Segundo día en Berlín: entre el muro y museos
  4. Último medio día de viaje

Visita de San Marino, ¿qué ver y hacer?


Cuando terminamos nuestra visita de Rávena, nos montamos de nuevo en el coche y pusimos rumbo hacia nuestra siguiente parada. Para entonces ya habíamos visto que no nos daba tiempo a pasar por Rímini así que decidimos ir directas hacia la “Serenísima República de San Marino”, uno de esos  micro-estados (de apenas 61 km²) que presume de ser uno de los más antiguos del mundo.

Y es que, sus orígenes se remontan al siglo IV, cuando un cantero, de nombre Marino, se asentó en esta zona huyendo de las persecuciones a los cristianos en la otra costa del Adriático (en la actual Croacia). Así, con el paso de los años, se fue creando una pequeña comunidad Cristiana en la cima del Monte Titán. Pero no fue hasta el año 1291 cuando el Papa Nicolás IV reconoció su independencia y algo más tarde, en 1493, se añadieron nuevos territorios incluyendo, de esta forma, los nueve centros urbanos (llamados “castellos”) que hoy en día conforman el país con la propia Città di San Marino a la cabeza (la capital), pero también con Borgo Maggiore, Serravalle, Acquaviva, Chiesanuova, Domagnano, Faetano, Fiorentino y Montegiardino.

Conforme nos acercábamos por la autovía, a lo lejos empezamos a divisar la silueta del Monte Titán con sus más de 700 metros de altura. Seguíamos teniendo algo de tráfico en la autovía pero en esta ocasión mucho menos que lo que nos habíamos encontrado por la mañana. Así, casi sin darnos cuenta llegábamos a nuestro destino. Un pequeño control policial (y un cartel) nos daban la bienvenida a este pequeño país…

San Marino

Nuestro primer objetivo era encontrar nuestro hotel. Yo no había caído en que San Marino llevaba mapas diferentes a los de Italia en el gps y no me los había descargado… así que ahí estábamos, solas frente a la carretera, venga a subir cuestas y preguntando a la gente por la calle (o entrando en tiendas a preguntar), a la antigua usanza… pero, pese a que me guste quejarme mucho, lo cierto es que fue bastante fácil de encontrar. Estaba prácticamente enfrente de la entrada a la parte amurallada de la ciudad.

Dejamos el coche en uno de los aparcamientos que vimos en las cercanías (hay muchos por todo el casco urbano, podéis encontrarlos en este link). Serían en torno a las 19.00 h y la máquina de tickets parecía que no funcionaba. Metíamos dinero y aquello no iba, por lo que, tras mucho toquetear, dedujimos que “de noche” no había que pagar y que tampoco se podía sacar el ticket para el día siguiente…  En fin, ya madrugaríamos el siguiente día para ir a ponerlo a primera hora. Así, tras descargar las mochilas y asentarnos un poco salimos a echar un primer vistazo a la ciudad al anochecer y, como no, a cenar.

Plano de San Marino


Un paseo al atardecer por San Marino:

En nada llegamos a la Porta di San Francesco o la Puerta de los Locos, la principal puerta de entrada a la ciudad que fue construida en el siglo XIV. A su espalda se encuentra la Iglesia/Convento de San Francisco, también del siglo XIV, que visitaríamos el día siguiente, pues a esas horas se encontraba ya cerrada.

Murallas de entrada a San Marino

Empezamos a ascender a través de las calles medievales de la ciudad sin un rumbo fijo…  A nuestro paso íbamos encontrándonos con bonitos edificios señoriales y alguna que otra plaza como la “Piazza Titano” donde se encuentra el “Palazzo Pergami” (que acoge el Museo del Estado) o la “Cava dei Balestrieri” (que se traduce como Cantera de los Ballesteros), el lugar del que en el siglo XIX se extrajo la piedra para la restauración del Palazzo Publico y en el que hoy en día se reúne la gente de la Federación de Ballesteros. Sí, señores, por extraño que parezca, esto existe en San Marino… Al parecer cada año (desde 1537) se celebra el torneo conocido como “Palio dei Balestrieri” con ocasión de las fiestas del patrón (el 3 de septiembre). Desde luego, debe ser algo curioso de ver.

San MarinoSan Marino - Cava dei Balestrieri

Continuamos ascendiendo por las calles de la ciudad hasta llegar a “Il Cantone”. Allí aterriza el funicular que parte de Borgo Maggiore y nos encontramos con una espectacular vista al atardecer de los valles que quedan colgados entre las últimas  estribaciones montañosas de los Apeninos. A nuestros pies podíamos divisar las casas del Castello Borgo Maggiore. Las vistas eran impresionantes y decidimos quedarnos en la terraza de uno de los restaurantes que por allí había a cenar, mientras veíamos el sol ponerse tras aquellos bonitos riscos.

San Marino - Il CantoneSan Marino - Atardecer

Muchos turistas que acuden a San Marino optan por aparcar directamente en Borgo Maggiore (o bajar allí en tren) que también tiene un casco bastante bonito y subir/bajar desde allí mediante el funicular. Podéis ver horarios y precios desde aquí.

Tras este pequeño impass continuamos la ruta hasta llegar a la Piazza Della Libertà donde se encuentra el Palazzo Publico, que acoge al Gobierno de la Nación. Aquella noche la plaza estaba muy animada, con música, estaban montando unas carpas y había mucha gente cenando en los restaurantes…

Seguimos callejeando hasta llegar a la Basílica del Santo donde se encuentran las reliquias del Santo fundador de la ciudad.

San Marino - Basílica del Santo

Si seguíamos ascendiendo llegaríamos hasta los castillos de San Marino. Sin embargo decidimos dejarlos para visitarlos la mañana siguiente con la luz del día… Era momento de regresar al hotel a recargar las pilas.

Recorriendo San Marino a la luz del día:

El día siguiente madrugamos. Lo primero que teníamos que hacer era ir a poner el ticket del aparcamiento; esa vez sí, no tuvimos ningún problema. Tras desayunar en el hotel, regresamos a la puerta de acceso a la ciudad dispuestas a recorrer de nuevo todos los lugares que habíamos comenzado a descubrir el día anterior.

Esta vez seguiríamos una ruta distinta para acceder a la parte alta de la ciudad, nos dirigiríamos hacia el este por la plaza de Santa Ágata e iríamos recorriendo el límite de las murallas. Había muchas escaleras, pero era un trayecto mucho más directo.

San Marino - Plaza de Santa ÁgataSan Marino - Murallas

Así rápidamente nos plantamos casi en la cima de San Marino, dispuestas a comenzar con el circuito de las tres torres. Realmente sólo se puede entrar a las dos primeras torres: la Rocca Guaita y la Rocca Cesta ya que la tercera, la torre Montale, no está abierta al público.

San Marino - Rocca Guaita

En la puerta de entrada nos hicimos con un ticket combinado que daba derecho a entrar a la mayor parte de los lugares turísticos de la ciudad por, creo recordar que eran, 10 ó 11 euros.

La primera torre, la Rocca Guaita, es la mayor y más antigua de las tres fortalezas que presiden el Monte Titán. Fue construida en el Siglo XI, aunque posteriormente ha sufrido diversas modificaciones. En realidad está compuesta por dos conjuntos de muros. El más interno de ellos, es el más antiguo y acoge la torre del campanario (cuyas campanadas siguen recordando a los habitantes las celebraciones de la República), las habitaciones de la guardia (que también fueron utilizados posteriormente como prisiones) y la Torre de la pluma. Los muros exteriores fueron parte de la primera serie de murallas de la ciudad y entre ellos encontramos una pequeña capilla dedicada a Santa Bárbara (construida en el año 1960) y unos cuidados y bonitos jardines.

San Marino - Rocca GuaitaSan Marino - Rocca Guaita

Esta torre la podremos ver en las monedas de cinco céntimos de euro de San Marino.

Al salir de ella nos encaminamos a través de un agradable paseo entre árboles y hacia la segunda.

San Marino - Camino a Rocca Cesta

Construida sobre las ruinas de una fortaleza romana se levanta la Rocca Cesta. Su construcción se remonta al siglo XIII, sobre el punto más elevado del Monte Titán (a 750 m). En su interior hay un interesante Museo de Armas Antiguas con exposiciones de armas desde el siglo XIII al XIX.

Pero lo mejor son las vistas que obtenemos desde el punto más alto de ésta, tanto del paisaje aledaño como de las otras torres.

San Marino - Vistas desde Rocca Cesta (Rocca Guaita)San Marino - Vistas desde Rocca Cesta (Montale)

A la tercera torre, Montale, se accede mediante un camino de unos 200 metros, pero nosotras nos conformamos con las vistas desde la distancia y regresamos hacia el centro de la ciudad para recorrer los lugares que ya habíamos visto la noche antes, de día.

San Marino - TiendasFuimos recorriendo las coquetas calles de la ciudad sin rumbo fijo. Parándonos de vez en cuando  a ver los escaparates de las múltiples tiendas de souvenirs que veíamos... ¿Qué buscas? ¿Un reloj, un collar? O… ¿te decantas por una pistola, una escopeta o una espada samurai? No busques más, en San Marino encontrarás lo que busques!!

Poco después estábamos de nuevo en el corazón de la ciudad, en la Piazza della Libertà, admirando la estatua que se levanta en su centro, obra de Stefano Galletti y el Palacio Público.

San Marino - Piazza della LibertàSan Marino - Palacio Público

El palacio fue diseñado por Azzurri sobre la anterior Domus Magna Comunis, del siglo XVI y que recientemente ha sido renovado de nuevo. Allí residen los más altos cargos del Estado y dentro de ella se llevan a cabo las reuniones del Consejo de gobierno.  Desde el balcón que hay en su centro se suelen anunciar los nombres de los Capitanes Regentes. En la esquina derecha del edificio hay también una estatua de bronce de San Marino el fundador de la ciudad, esculpida en 1894 por Giulio Tadolini.

En su puerta encontraremos a la “Guardia di Rocca” que, durante los meses de verano (entre mayo y septiembre), a cada “y media” entre las 8:30 y las 18:30 realiza un “Cambio de Guardia”.

Al haber comprado la entrada conjunta teníamos la visita al Palacio incluida y pudimos ver la Sala de las Audiencias y la de los Congresos.

Continuamos bajando hacia la Piazza Titano donde, esta vez sí, accedimos al Museo del Estado. Éste está organizado en cuatro plantas, cada una dedicada a un tema específico. En la planta baja pudimos ver diversos hallazgos arqueológicos de San Marino. La primera planta tiene una recopilación de obras de arte relacionadas con la historia de la República. En el segundo piso se exhiben algunas obras donadas, mientras que en el sótano se muestran exposiciones de numismática.

Finalizamos nuestra visita a la ciudad entrando a la Iglesia de San Francisco. Desde 1966, el antiguo convento franciscano alberga un museo que muestra el patrimonio artístico del monasterio con pinturas que van desde el siglo XIV al XVIII.

San Marino - Primera Torre

Y así, pusimos punto y final a nuestra estancia en San Marino. Cogimos de nuevo el coche para dirigirnos hacia el siguiente punto de ruta: Urbino.

Qué ver y hacer en Ravenna en una escapada desde Bolonia


Rávena - Mosaico en Basilica di San Apollinare Nuovo
Muy cerca de Bolonia, la ciudad en la que aterrizamos, se encuentra Ravenna, la capital de la provincia contigua y la primera ciudad que visitaríamos en nuestra escapada. A pocos kilómetros del Mar Adriático y habiendo sido la capital del Imperio Romano de Occidente, hoy en día cuenta con diversos monumentos e iglesias declaradas Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco y resulta una parada obligatoria a nivel cultural. El apelativo de “Ciudad del mosaico” nos da una pista de qué es lo que nos vamos a encontrar por allí…

Tal y como cogimos el coche de alquiler en el aeropuerto de Bolonia, pusimos rumbo a Ravenna. Lo que en principio iba a ser un trayecto corto de apenas una hora, se convirtió en algo más del doble debido a la cogestión que nos tocó tragarnos en la A14…  pero, con algo de paciencia, por fin llegamos. No teníamos mucha idea de lo que había para ver en la ciudad y fue una de las grandes sorpresas de la escapada.

Aparcamos casi en el centro, en la vía Port Aurea, al ladito del casco histórico, y comenzamos a recorrer la ciudad.

Pese a que estábamos al lado del Battisterio Neoniano y de la Capilla de S. Andrea, a las horas que llegamos estaban cerrados, así que decidimos ir hacia el centro para empezar a asentarnos en la ciudad y, de paso, buscar algún lugar en el que comer…

Rávena - Biblioteca Oriani

Así, llegamos a la Piazza Caduti per la libertà, donde se encuentran el Palazzo della Provincia, la biblioteca Oriani y, muy cerca de ellos, la tumba del autor de la Divina Comedia, el poeta italiano Dante Alighieri. Su sepultura forma parte de un conjunto de edificios dedicado al gran escritor que murió en Ravenna en 1321. Hicimos un breve recorrido por su interior, un espacio abierto verde con diversos nichos, anexo al que se ha instalado un templete que guarda los restos del escritor.

Rávena - Tumba de Dante

Seguimos andando hacia la plaza Garibaldi donde podemos ver una segunda referencia a Dante al encontrarnos con el teatro que lleva su nombre, el Teatro Alighieri.

Rávena - TeatroRávena - Plaza Garibaldi

Desde allí pasamos a la cercana Piazza del Popolo, que parecía ser el verdadero centro de la ciudad y, tras dar una pequeña vuelta por las manzanas aledañas, en la que pudimos ver otros puntos de interés como la iglesia S. Maria del Suffragio o la Torre Civica,  nos sentamos a comer en uno de los restaurantes de la zona... pasta, como no podía ser menos.

Rávena - Piazza PopoloRávena - Iglesia S. Maria del SuffragioRávena - Torre Civica

Tras la comida era momento de poner rumbo a conocer todos esos monumentos que la Unesco nos reseña… edificios con un aspecto exterior sobrio pero que albergan en su interior impresionantes tesoros en forma de mosaicos bizantinos que nos dejaron maravilladas.

Así, callejeando, nos encaminamos hacia la Basilica di S. Vitale y el Mausoleo di Galla Placidia.

Rávena - Basílica de S. Vital

En la taquilla nos hicimos con una entrada combinada que sirve para 5 de estos recintos: la Basilica di S. Vitale, el Mausoleo di Galla Placidia, la Basilica di Sant Apollinare Nuovo, Baptisterio Neoniano y el Museo Arzobispal, por 9,5 € por cabeza y entramos a los dos primeros.  

Dentro del recinto también se podía visitar (con una entrada extra) el museo Nacional de Ravenna, aunque nosotras decidimos irnos directas a la Basílica de San Vitale... ¿qué decir? ¡Nos pareció impresionante!  No hay palabras para expresar la belleza de los mosaicos que nos encontramos en su interior. Siempre me han llamado la atención los mosaicos, me parece muy curioso cómo de piezas tan pequeñitas se pueden crear obras tan inmensas y realistas (como los que tiempo atrás me dejaron sin habla en Piazza Armerina, Sicilia). En Ravenna encontré mi paraíso…

Rávena - Basílica de S. VitalRávena - Basílica de S. Vital

En el mismo recinto está el Mausoleo de Galla Placidia, una pequeña cámara con tres sarcófagos que cuenta en sus paredes y techos con los mosaicos más antiguos de la ciudad. La primera de las tumbas de su interior está atribuida a la hija del emperador Tedosio I, la segunda se cree que pertenece a su hijo, el emperador Valentiniano III, mientras que la tercera se atribuye a su marido, Constancio III.

Rávena - Mausoleo de Galla Placidia

Salimos de allí alucinadas de cómo esos edificios, que por fuera parecen no tener demasiado interés, podían esconder semejantes tesoros.

Rávena - Basílica de S. Vital

Desde allí nos dirigimos, dejando la Porta Adriana a mano derecha, hacia la iglesia de Santa Eufemia bajo la que, hace unos 30 años, se descubrió la “Domus dei Tappeti di Pietra”, uno de los mejores ejemplos de viviendas nobles de época bizantina del siglo VI.  Se abrió al público en el año 2002 y, por 4 €/persona, en su interior pudimos observar los suelos cubiertos de mosaicos de las 14 habitaciones de las que constaba la casa.

Rávena - Iglesia de Santa Eufemia Rávena - Domus dei Tappeti di Pietra

Rávena - Baptisterio de NeónCallejeando regresamos a la Piazza Duomo, al lado de donde habíamos aparcado, para, esta vez sí, entrar en el Battistero Neoniano (Baptisterio de Neón), que fue construido alrededor del año 430, aunque hoy en día tan sólo se conserva una pequeña estructura octogonal de la gran basílica que antes había y que se destruyó en 1734. Lo más característico del lugar es el mosaico de la cúpula que muestra a San Juan Bautista bautizando a Jesús, rodeado de los doce apóstoles.

Rávena - Plaza de la catedral

Allí mismo se encuentra también el palacio Arzobispal de Rávena o la Capilla de San Andrea, el oratorio cristiano dotado de mosaicos más antiguo de Europa (construido en torno al año 500).

Rávena - Palacio arzobispal

Nuestra siguiente parada fue la Basilica di San Apollinare Nuovo. Su construcción fue encargada por Teodorico El Grande, sin embargo fue el Emperador Justiniano el que lo acabó a finales del siglo VI, en torno al año 561. Lo más interesante de la edificación es su decoración, en mosaicos, que reúne 26 escenas de la vida de Cristo.

Rávena - Basilica di San Apollinare NuovoRávena - Basilica di San Apollinare Nuovo

Rávena - Mausoleo di TeodoricoTras esta visita, regresamos al coche para, ya con él, dirigirnos al Mausoleo di Teodorico, enclavado en el parque de idéntico nombre. Éste fue un monumento mandado construir tras la caída del Imperio Romano por el rey de los ostrogodos, hacia el año 520 d.C. con la intención de que se convirtiera en su futura tumba, en mármol blanco de Istria. Es la más célebre construcción funeraria de los ostrogodos.

En las cercanías del mausoleo se encuentra también la Rocca Brancaleone, un jardín de 17.000 m² creado a principios de los años 70 dentro de los muros de una fortaleza veneciana.

Finalizamos la ruta por Ravenna acercándonos también a la Basílica di San Apollinare in Classe. Aunque sufrió importantes expoliaciones durante los siglos XVI y XVII cuando gran parte del mármol que recubría sus paredes fue reutilizado en otros monumentos, sigue destacando por su luminosidad y por la rica decoración en mosaicos, principalmente en el ábside y en el arco que lo enmarca, siendo uno de los monumentos más importantes del siglo VI en Italia.

Rávena - Basílica di San Apollinare in ClasseRávena - Basílica di San Apollinare in Classe

Rávena - Basílica di San Apollinare in ClasseRávena - Basílica di San Apollinare in Classe

Desde allí, dimos por finalizada la visita a la ciudad. Cogimos de nuevo el coche y, viendo la hora que se nos había hecho, decidimos saltarnos Rímini e ir directamente a San Marino, lugar en el que dormiríamos esa noche… Pero esta ciudad, será objeto de otra entrada.

Os dejo un plano de Ravenna que os será útil si vais por allí: