Recorrido a pie por el centro de Berlín. Las visitas imprescindibles


Nuestro primer día de estancia en Berlín, nos echamos el mundo por montera y prácticamente nos dejamos visto (a excepción del muro del East Side y el Parlamento) todo lo que queríamos visitar de la ciudad.

Ruta por el centro de Berlín
La noche anterior habíamos llegado bastante tarde y sólo nos dio tiempo a comprar algo para cenar en un puesto de comida rápida, hacer el check-in en el hotel e irnos a dormir. En cualquier caso, nos levantamos bastante temprano (en torno a las 7:30 h) para intentar aprovechar el día al máximo. Como ya os comenté en el capítulo de Preparativos, los Easy Hotel (1, en el mapa) no incluyen desayuno, pero el hotel contaba con una zona vending en la que poder hacernos con un par de cafés y comprar algún snack, que en nuestro caso fueron unas galletas. Así, tras un escueto desayuno, salimos a patear la ciudad. Nada más salir vimos que había una cafetería justo al lado del hotel en la que desayunar así que el día siguiente nos lo tomaríamos con más calma…

Echamos a caminar. Todavía teníamos que hacernos con la escala del mapa que llevábamos y ver más o menos cómo eran las distancias en la ciudad.

La Nueva Sinagoga de Berlín - [2]

Berlín - Nueva Sinagoga
Andando, andando, nos metimos de pleno en el barrio judío (o Spandauer Vorstadt) y llegamos a la Nueva Sinagoga (o Neue Synagoge) de Berlín que, a esas tempranas horas se encontraba cerrada. En el pasado fue la sinagoga más grande de Alemania con capacidad para 3.000 personas y, aunque su fachada principal y su cúpula, llamaban nuestra atención, no nos veíamos por la labor de esperar a que la abrieran a las 10:00 h de la mañana. Ya regresaríamos en otro momento.

Eso sí, lo que me resultó muy curioso fue que su entrada estuviera custodiada por nada menos que 3 policías, quizás por evitar hecho análogos a los acaecidos en la “Noche de los cristales rotos”, cuando ésta y otras muchas construcciones judías se vieron sumidas en llamas.

En fin, volveríamos en otro momento. Desde allí nos dirigimos, de nuevo caminando, hacia la isla de los museos.

Visitar la isla de los Museos - [3]

En nuestro caminar el río Spree salió a nuestro paso y, paseando a lo largo de su margen, llegamos a uno de los puentes que nos daría acceso a esta isla, que acoge los 5 museos más importantes de la ciudad y motivo por el que es Patrimonio de la Humanidad. Allí podremos ver el Altes Museum (Museo Antiguo), Alte Nationalgalerie (la Antigua Galería Nacional), el Neues Museum (Museo Nuevo), el Pergamonmuseum (Museo de Pérgamo) y el Bode Museum (Museo Bode), además de la Catedral protestante de Berlín.

Berlín - Río Spree e Isla de los Museos

A pesar de su importancia, visitar todos los museos en una única jornada (si no eres un apasionado de los museos) puede hacerte desear el suicidio… por lo que yo creo que es mejor hacerse con uno de los pases que os comenté en el capítulo de Preparativos, dosificar las visitas e ir conociéndolos en los diferentes días que dispongas para visitar la ciudad.

Sin embargo nuestro tiempo en Berlín era muy limitado, nosotras tan sólo podíamos dedicarle una mañana, así que nos centramos en los dos que más llamaban nuestra atención: el Museo Nuevo (donde se encuentra el famoso busto egipcio de Nefertiti y que, desde mi viaje a Egipto, estaba deseando ver) y el Museo de Pérgamo, los museos que dicen que son imprescindibles de esta isla y, en general, de todo Berlín (aunque reconozco que me quedé con ganas de ver el Altes Museum).

Llegamos de nuevo pronto (desde luego, me quedó claro que los alemanes, madrugadores, lo que viene siendo madrugadores, no son) pues, tal y como nos había pasado en la Sinagoga, tanto los museos como la catedral estaban cerrados a las 9 y poco de la mañana, pero aprovechamos el tiempo muerto para hacer algunas fotos por la zona, pues además no había un alma.

Berlín - Isla de los Museos

Conforme se fue acercando la hora de apertura (las 10:00 h), también lo hicimos nosotras al puesto de venta de entradas del Neues Museum donde, en cuanto abrieron, nos hicimos con dos abonos del Museum Pass (al ir a visitar dos museos, ya sale a cuenta comprarla… y luego, siempre se puede visitar algún otro museo “en tarifa prepagada”, jejeje). 

Neues Museum de Berlín  

Al entrar en el Museo dejamos nuestras mochilas y abrigos en unas taquillas, nos hicimos con unas audioguías (en español) que proporcionaban de manera gratuita y nos dispusimos a comenzar nuestra visita.

Berlín - Isla de los Museos (Neues)Aunque hay una pequeña parte del museo dedicada a Heinrich Schliemann, que legó al museo gran parte de su colección de antigüedades de Troya, en realidad se pueden diferenciar dos zonas, una primera dedicada al antiguo Egipto y otra dedicada a la Prehistoria e Historia Temprana.

La parte dedicada al antiguo Egipto muestra un buen número de esculturas, objetos decorativos y funerarios, una de las mayores colecciones de papiros del mundo y hasta momias, pero la reina indiscutible es ella, precisamente la reina, Nefertiti, el famoso busto de la esposa de Akenaton datado en el 1.351 a.C. y férreamente custodiada por guardas de seguridad que imposibilitan el tomar una foto desde ningún ángulo, por muy lejano que éste esté… El único lugar, de todo el museo (de éste y del de Pérgamo) donde estaba prohibido tomar fotos… En fin, será una imagen que debemos guardar a fuego en nuestra retina.

Berlín - Isla de los Museos (Neues)Berlín - Isla de los Museos (Neues)

Berlín - Isla de los Museos (Neues)De la parte dedicada a la prehistoria destaca un sombrero ceremonial de oro, el Goldhut, (que parece sacado de la película de Merlín) y que se utilizaba con fines astronómicos.

Nosotras dedicamos alrededor de una hora a la visita del museo y, la verdad es que me resultó hasta casi mejor que el de Pérgamo, pues se encuentra mucho menos masificado y tiene obras verdaderamente interesantes.

 [ Tarifas | Horarios

Museo de Pérgamo   

Tras ver el museo Nuevo, entramos con nuestra entrada directamente al Museo de Pérgamo. Al igual que en el otro nos hicimos con una audioguía gratuita y comenzamos la visita.

Ya desde el comienzo, impresiona… pues nos damos de frente con la conocida Puerta de Ishtar que, con sus ladrillos azules y figuras de dragones y toros, fue la entrada principal a Babilonia durante el mandato de Nabucodonosor II (en el siglo VI a.C.). Al atravesarla nos encontramos con otra colosal construcción, con la puerta del mercado romano de Mileto (de 28 m de anchura y 17 m de altura) que data del año 120 d.C. (una ciudad que tuve la suerte de conocer con mis padres en Turquía cuando tan sólo tenía 14 años).

Berlín - Isla de los Museos (Pérgamo)

Recorriendo el resto del museo podremos ver otras obras, ya a menor escala, del antiguo Oriente Próximo y Babilonia, entre las que destaca el Código Hammurabi, el primer conjunto de leyes de la historia (del 1750 a.C.), en el que el rey de Babilonia, Hammurabi, enumeró las leyes que había recibido del dios Marduk, con la famosa ley del Talión.

Berlín - Isla de los Museos (Pérgamo)

En el museo también existe una sección dedicada al antiguo Arte Islámico donde, entre objetos diversos como alfombras, colecciones de arte o mihrabs, podemos encontrar también la cúpula de la Alhambra.

Ahora (y durante algunos años, hasta el 2020), por labores de rehabilitación no se puede ver el Altar de Pérgamo, otra de las joyas que acoge este museo pero, aun así y pese a las hordas de gente, su visita es una de las imprescindibles de Berlín.


Y, aunque nosotras no los visitamos, en esta isla también podréis encontrar:
  • El Bode Museum, que acoge importantes colecciones escultóricas europeas (de la edad media a finales del siglo VIII), de arte bizantino y numismáticas
  • La Alte Nationalgalerie, con una gran colección pictórica que acoge cuadros de Goya, Delacroix, Manet, Renoir, Cézanne,…
  • El Altes Museum que reúne una buena colección de antigüedades clásicas, con piezas griegas, etruscas y romanas
Berlín - Isla de los Museos (Altes)

Tras dedicar en torno a otra hora u hora y pico al museo de Pérgamo, pusimos rumbo al siguiente destino, la catedral. 


La Catedral de Berlín o Berliner Dom - [3]

Esta imponente iglesia de estilo renacentista, uno de los actuales símbolos de Berlín, se construyó sobre otra existente anterior entre 1894 y 1905. Pero poco duró su esplendor ya que la II Guerra Mundial le pasó factura y tuvo que pasar de nuevo por el taller. Así no fue hasta 2002  cuando las obras finalizaron y su cúpula verduzca, de 116 metros de alto, recobró su antiguo lustre.


Berlín - Catedral

Tras pagar los 7 euros de rigor, pasamos a visitarla por dentro. Una vez vista la nave principal de planta octogonal, carteles con flechas nos guiaron para realizar la visita y poder acceder (tras unos 270 escalones) a lo alto de la cúpula. Bordeándola obtuvimos unas bonitas vistas de la ciudad para descender más tarde y visitar la Cripta de los Hohenzollern en el subsuelo de la iglesia (con sarcófagos de los miembros de la familia real fallecidos entre finales del siglo XVI y principios del siglo XX).


Berlín - CatedralBerlín - Vistas desde la Cúpula de la Catedral

La visita es bastante rápida y me pareció recomendable, sobre todo las vistas desde la cúpula.


Salimos de la Catedral con la intención de buscar un sitio para comer cerca de la Unter den Linden (una de las principales avenidas de la ciudad) pues ya eran las 13:00 h (y yo, que ahora como a las 12:00h estaba famélica), pero antes nos encontramos con otro punto de interés.

La Nueva Guardia - Neue Wache - [4]

Se trata de un edificio en estilo neoclásico construido en 1918 para recordar a los caídos en las guerras napoleónicas. En su interior actualmente se ha instalado una escultura de una mujer que sostiene entre sus brazos a su hijo muerto, a modo de homenaje a todas las víctimas de guerras y dictaduras.

Berlín - Nueva GuardiaBerlín - Nueva Guardia

Cerca de allí, encontramos un restaurante donde sentarnos a descansar un poco las piernas y saciar nuestro apetito. Tras meternos entre pecho y espalda un señor plato de pasta (sí, allí no tenían la famosa currywurst…) y una buena cerveza alemana, con energías renovadas, continuamos la marcha.

Bebelplatz y Gendarmenmarkt - [5]

Regresamos a la “Unter den Linden” y cruzamos, frente a una estatua de Federico el Grande, en dirección a la Bebelplatz, famosa por ser el lugar donde se produjo el 10 de mayo de 1933 la “Quema de Libros” momento en el que simpatizantes nazis quemaron todos aquellos libros de escritores judíos, marxistas, pacifistas o de autores opositores al régimen. Había leído que en mitad de la plaza hay una cristalera en el suelo donde se puede ver una estantería vacía para conmemorar este hecho pero, como ésta se encontraba en obras, no fuimos capaces de localizarla.

Berlín - Bebelplatz

En la plaza además se hallan algunos edificios interesantes como la Ópera (Staatsoper), la Universidad de Humboldt y la Catedral católica de Berlín, la de Sant-Hedwigs, inspirada en el Panteon de Roma.

Desde allí nos dirigimos hacia Gendarmenmarkt, una de las plazas más bonitas de la ciudad, que tiene sus orígenes en el siglo XII.

Berlín - Gendarmenmarkt

En el centro se encuentra el Konzerthaus, la Sala de Conciertos y actual sede de la Orquesta Sinfónica de Berlín y custodiándola a cada lado se hallan dos edificios casi idénticos: la Französischer Dom (Catedral Francesa, construida en el S. XVIII para los hugonotes protestantes que habían huido de Francia a Alemania) y la Deutscher Dom (Catedral Alemana, construida poco después, hoy en día acoge un centro artístico que se puede visitar gratuitamente).

Berlín - Gendarmenmarkt

El Checkpoint Charlie - [6]

Dejamos atrás las plazas para continuar nuestro paseo hasta llegar al Checkpoint Charlie, uno de los pasos fronterizos más conocidos del Muro de Berlín.

Berlín - Checkpoint Charlie

Cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial, los países del bando ganador (Francia, Reino Unido, Estados Unidos y Rusia) se repartieron la ciudad de Berlín. Posteriormente las partes estadounidense, británica y francesa se agruparon para formar la República Federal Alemana (RFA), mientras que la rusa, en el este, pasó a denominarse República Democrática Alemana (RDA). Así, en 1961, la RDA o bloque soviético decidió levantar el Muro de Protección Antifascista, pretendiendo evitar la huida de alemanes del este, zona en la que se vivía peor, en condiciones más precarias y con mayor represión, hacia la zona occidental.
Berlín - Checkpoint Charlie
El Checkpoint Charlie original fue demolido en 1989 con el resto del muro, pero en 2000 se volvió a construir la caseta, enfocada principalmente al turismo, con un soldado estadounidense y uno ruso. Frente a ésta hay un museo que explica cosas sobre el muro y los pasos fronterizos, pero nosotras no teníamos especial interés y decidimos saltárnoslo y continuar la marcha.

Topografía del Terror - [7]

Así llegamos a la Topografía del Terror, un museo del que sí había leído buenas críticas.

Berlín - Topografía del Terror

Construido sobre un gran solar vacío en el que aún se pueden ver los cimientos de un antiguo Cuartel de la Gestapo (la antigua Policía Secreta del Estado, dirigida por Heinrich Himler) al que llevaban para interrogar y torturar a todos aquellos opositores al régimen  y rodeado por un trozo del antiguo muro, se encuentra este museo gratuito que, a través de diversos paneles con fotografías y textos explicativos (en inglés) nos hace un repaso de los años de dominio nazi, desde su comienzo a su final.

La zona colindante al museo estaba rodeada de edificios que quedaron muy dañados tras la guerra y que  fueron demolidos en los años 50, para en su lugar poner carteles explicativos relacionados mayormente con la historia del muro.

Potsdamer Platz - [8]

Berlín - Berlinale Palast
Tras terminar de recorrer este museo (que en ciertos momentos me recordó a la visita de Dachau), continuamos caminando hasta llegar a Postdamer Platz, una de las plazas de más renombre de la ciudad y más en las fechas en las que fuimos, que coincidió con la Berlinale (el Festival Internacional de Cine de Berlín). El Berlinale Palast estaba acordonado y vestido con sus mejores galas para recibir a algunas celebridades... En vista del ir y venir de cámaras, presentadores, de focos de televisión y de lo animado del ambiente, decidimos sentarnos en una terraza a descansar un rato y tomarnos una buena cerveza por allí. A ver si podíamos ver a algún famosete (aunque finalmente no se dio el caso).

Allí también se puede visitar el Sony Center, la tienda oficial de la marca y un moderno edificio representativo de la Berlín más actual, el Filmmuseum, o el Legoland Discovery Centre, donde ver los monumentos de Berlín en piezas de Lego. De vuelta he visto que podíamos haber subido a la plataforma de observación del Panoramapunkt para obtener otra instantánea de Berlín desde las alturas.

Berlín - Postdamer Platz

Como curiosidad, en esta plaza fue además donde se instaló el primer semáforo de Europa. En torno a 1961 en la zona dominada por la RDA comenzó a llenarse de semáforos con un curioso hombrecillo denominado Ampelmann. Y aunque, al reunificarse las dos Alemanias, estuvo a punto de desaparecer, ahora se ha convertido en el símbolo de la ciudad.

Cuando ya habíamos descansado un poco las piernas, y antes de que anocheciera continuamos con nuestra ruta.
Berlín - Führerbunker

El búnker de Hitler - [9]

Nos dirigimos desde allí a la zona en la que se cree que se localizaba el búnker de Hitler, en el que pasó sus últimas horas de vida y donde se cree que se suicidó, el Führerbunker. En la zona no queda nada, pero diversos carteles explican cuál fue la situación de los antiguos edificios gubernamentales.

Monumento a los judíos y a los homosexuales - [10]

Cerca de allí se encontraba el Monumento en Memoria de los Judíos Asesinados en Europa, diseñado por el arquitecto neoyorquino Peter Eisenman. Éste levantó sobre un campo de 19.000 m², 2.711 bloques de hormigón de altura variable (que varían entre los 0,2 y 4,7 m) formando una encrucijada de caminos o pequeños pasillos que intentan reproducir la sensación de confusión y pérdida de estas víctimas del Holocausto.

Berlín -  Monumento en Memoria de los Judíos Asesinados en Europa

Berlín -  Monumento HomosexualesFrente a este monumento, en el Tiergarten, se ha erigido otro memorial, para otro grupo social víctima del Holocausto: los homosexuales. En este caso se trata de un único bloque en la que se ha instalado una pantalla que muestra un vídeo de una pareja (gay, evidentemente) besándose. Al parecer hasta el año 2002 el gobierno alemán no reconoció que el encarcelamiento en campos de concentración de gays por parte de los nazis había sido un crimen… pero hoy en día, muestran su reconocimiento a través de este memorial.

Pariserplatz y la Puerta de Brandenburgo - [11]

Un poco más adelante llegamos a parar a la Pariserplatz, donde se halla la Puerta de Brandenburgo (o Brandenburger Tor), la antigua puerta de entrada a la ciudad de Berlín. La puerta fue construida en el siglo XVIII sobre una puerta anterior que existía en la muralla, siguiendo el modelo de los propileos de la Acrópolis de Atenas. La puerta quería representar el triunfo de la paz y por ese motivo en el año 1795 se coronó el monumento con la estatua de cobre de “La cuadriga” que muestra a la Diosa de la paz, Eirene, cabalgando en un carro tirado por 4 caballos hacia la ciudad.  

Berlín - Pariserplatz y Puerta de Brandenburgo

¿Quién le iba a decir a la diosa Eirene que, tras la Guerra, se quedaría perdida en tierra de nadie, sobre una desolada planicie, de cara a un muro? Afortunadamente los tiempos han cambiado y con la reunificación, la puerta ha recobrado su antiguo esplendor y se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad.

Cerca de ella se encuentra el Hotel Adlon y lugar que ha albergado a personajes de la talla de Chaplin, Hitler, Einstein, Rockefeller y más recientemente Michael Jackson, de hecho fue desde uno de sus balcones, la famosa escena en la que éste sacó y zarandeó a su hijo.

Alexanderplatz y la Fernsehturm - [12]

Después de tirarnos todo el día caminando, era hora de regresar… Cogeríamos el metro para dirigirnos hacia Alexanderplatz y subir a la Fernsehturm, la torre de Televisión de Berlín, todo un símbolo de la ciudad que se eleva 368.03 m (siendo la construcción más alta de Alemania). 

Berlín - Fernsehturm
Personalmente yo estaba bastante cansada; en ese momento creo que tenía hasta fiebre (hay que decir que dos días antes había tenido una fiesta en Ginebra y todo suma… jajaja). Así que, como eran en torno a las 20:00h, decidimos comprar los tickets, darnos una pequeña vuelta por los alrededores de ésta (viendo la Iglesia Marienkirche y el ayuntamiento) y, llegado el momento, sentarnos allí a esperar nuestro turno para ascender al mirador que se encuentra a 200 metros y poder ver la ciudad desde lo alto. En realidad tampoco me resultó muy larga la espera (creo que fue alrededor de media hora) y, al poco, estábamos arriba.

Había mucha gente que subía a tomar alguna copa en el “restaurante/pub” de la cima, pero nosotras simplemente queríamos echar un vistazo a la panorámica desde allí... Lo malo fue que, al ser ya de noche, tal y como nos pasó en Nueva York (en el Rockefeller), las luces del pub reflejaban en los cristales y era difícil discernir los sitios que habíamos visitado durante el día. Así que yo aconsejaría hacer esta visita en otro momento horario, con luz natural.


Berlín - FernsehturmBerlín - Fernsehturm

Berlín - Alexanderplatz y FernsehturmHecha la visita, nos dirigimos hacia Alexanderplatz donde nos encontramos con el Reloj Mundial (una de las típicas postales de Berlín), que nos da la hora en diversas zonas horarias del mundo (incluida Madrid) y, tras hacer alguna foto, cambiamos nuestro objetivo por el de “búsqueda de un lugar en el que cenar”. Un Kfk fue por lo que nos decidimos (aquí en Ginebra yo no he encontrado y, la verdad es que de todo lo que vimos, era lo que más me apetecía). Así, tras cenar, pusimos punto y final a la ruta del día y regresamos al hotel.

Antes de ir a la ciudad tenía muchas dudas acerca de cuáles eran las distancias, si lo podríamos ver todo a pie, los sitios que nos daría tiempo a ver… y ahora a la vuelta podéis comprobar que vimos casi todos los “must” en nuestra primera jornada.

El día siguiente lo dedicaríamos básicamente al Parlamento, Tiergarten, West Side y Nicolaiviertel…

Urbino y Gradara, dos ciudades a visitar desde Bolonia


Tras visitar San Marino, la ruta nos llevaría a otras dos bonitas poblaciones cercanas: en primer lugar a una de las capitales del Renacimiento italiano, Urbino, y más tarde a la ciudad medieval amurallada de Gradara. Acabamos el día en Bolonia, ciudad a la que dedicaríamos la siguiente jornada.

Visitar Urbino. ¿Qué ver y hacer en la ciudad de origen de Raffaello Sanzio?

El origen de Urbino se remonta a la época romana, cuando se formó una pequeña villa denominada Urvinum, pero no fue hasta el siglo XV cuando la ciudad vivió su máximo esplendor y fue dotada de la gran riqueza histórica y artística, que aún hoy perdura.

El antiguo burgo, con sus edificios de piedra arenisca y protegido por una gran muralla, pasó a convertirse en el siglo XV en la “cuna del Renacimiento” siendo la referencia y marcando las pautas del arte y la arquitectura europeas de la época y, gracias a ello, entró a formar parte de la Lista de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Todo ello se debe a Federico de Montefeltro, el duque que transformó la ciudad y atrajo a muchos grandes de las artes renacentistas italianas como Piero della Francesca, Leon Battista Alberti, Luciano Laurana o al padre de Rafael, Giovanni Santi, entre otros.


Nuestra visita comenzó entrando a la parte amurallada de la ciudad a través de la Porta Santa Lucia. Caminamos a través de la vía D. Bramante para, de camino al centro, encontrarnos con la Chiesa di Santo Spirito, el Orto Botanico y el Palazzo Albani.

Urbino Urbino - Chiesa di Santo Spirito

Al final de la calle, en la esquina con la Via Raffaello encontramos el lugar de nacimiento de Rafael. Allí, en el antiguo barrio artesano, nació Raffaello Sanzio el 28 de marzo 1483. El joven pasó su infancia formándose en el taller de su padre, que era uno de los artistas de la corte y precisamente en la casa-museo, podremos ver ese taller, que hoy en día acoge algunas exposiciones temporales. En el museo se pueden ver además diversos objetos que pertenecieron al artista y algunas de sus obras tempranas como el fresco que adorna su antiguo dormitorio, la “Virgen con el Niño”.

Urbino

Continuamos nuestra ruta, en dirección hacia la Piazza S.Francesco, donde se halla la iglesia de idéntico nombre. La Iglesia de San Francisco es una de las iglesias más antiguas de Urbino y su interior alberga los restos de algunos famosos habitantes de la ciudad como los padres de Rafael.

Cerca nos encontramos con la Piazza della Repubblica, el centro neurálgico de la ciudad. Allí, aparte de algunos edificios históricos (como el Palacio de los Escolapios y el Palazzo Albani), se agrupan las cafeterías y es donde más vida y ambiente respira la ciudad… Tanto, que fue por allí por donde decidimos sentarnos a comer.

Urbino - Piazza della Repubblica

Con fuerzas renovadas ascendimos ligeramente a través del Corso Garibaldi para descubrir el Teatro Sanzio (frente al que se halla la famosa rampa helicoidal de la ciudad) para regresar de nuevo a la plaza y continuar nuestra visita a través de la via Vittorio Veneto. A nuestro paso iban saliendo antiguos palacetes y bonitas casas burguesas como el Palazzo Comunale o el Palazzo Corboli. 

También en la Piazza de Federico, se agrupan alguno de estos edificios: el Palazzo Ubaldini-Ivarra, el Palazzo Benedetti, el Oratorio della Morte, el Palazzo Arcivescovile o el Museo Diocesano “Albani”.

Sin embargo nuestra vista ya había fijado el objetivo en la contigua Catedral, la iglesia más importante de la ciudad. De apariencia majestuosa, con siete estatuas de santos custodiándola, inevitablemente llama la atención. La arquitectura actual es el resultado de varios proyectos de renovación. La iglesia original (construida en 1021) fue modificada por Francesco di Giorgi Martini (el arquitecto de confianza de Federico da Montefeltro), pero un terremoto en 1789 la destruyó. Así, fue el arquitecto romano Giuseppe Valadier el que diseñó la actual catedral, en estilo neoclásico.

Urbino - Catedral

Urbino - CatedralEn el interior pudimos ver dos bonitas pinturas de Federico Barocci: el Martirio de San Sebastián y la Última Cena, pero la zona más interesante de la Catedral son las cuevas que durante siglos han sido sede de una Hermandad. Como curiosidad, estas grutas se usaron durante la Segunda Guerra Mundial para esconder las obras de la basílica de San Marcos de Venecia y así protegerlas de los bombardeos alemanes.

Frente a la catedral, y casi formando parte del mismo edificio, nos encontramos con el Palacio Ducal levantado en 1444 por orden de Federico da Montefeltro para mostrar la magnificencia del ducado de Urbino.
  
Varios arquitectos, como Maso di Bartolomeo, Luciano Laurana y Francesco di Giorgio Martini, participaron en su construcción durante más de 30 años. El resultado es el grandioso edificio que hoy en día podemos admirar, con rincones muy conocidos, como la “fachada de las torres” o “el armario”.

En la actualidad el Palacio Ducal alberga la Galleria Nazionale delle Marche con obras de Rafael (Retrato de una dama), Tiziano (la Resurrección y la Última Cena) y Piero della Francesca (La flagelación de Cristo y de la Virgen de Senigallia), además de muebles, esculturas, tapices y dibujos de la época.

Urbino - Galleria Nazionale delle MarcheUrbino - Galleria Nazionale delle Marche

Tras visitar el Palacio Ducal, salimos de nuevo a la plaza para ver, bajo un sol de justicia, el obelisco egipcio (uno de los 12 obeliscos auténticos presentes en Italia y donados a Clemente XI en honor de su pontificado) y visitar la Iglesia de San Domenico, construida en estilo gótico en 1365 por la orden de los dominicos.

Urbino - Plaza del renacimiento

Terminamos nuestra ruta a pie dejándonos llevar por el centro de la ciudad y callejeando sin rumbo fijo… A nuestro paso íbamos encontrándonos con otros edificios emblemáticos: palacios, iglesias, antiguos monasterios, etc…

Volvimos a coger el coche y nos acercamos con él hasta Piazzale Roma donde pudimos ver un nuevo homenaje de la ciudad a su artista, el  “Monumento a Raffaello”. 

Urbino - Monumento a Rafael

Desde allí nos acercamos hasta la Fortezza Albornoz, construida en el pasado con fines defensivos, hoy en día alberga un museo de las armas. Aunque lo mejor, sin lugar a dudas es relajarse en el césped o en alguno de los bancos que allí encontramos, disfrutando de las espectaculares vistas de Urbino.

Urbino

Ahí pusimos punto y final a nuestro paso por Urbino. Nos quedaron algunos lugares pendientes como el Oratorio San Giovanni, que cuenta con un par de frescos interesantes del siglo XV, el Oratorio de San José o la Iglesia de San Bernardino que, ubicada a dos kilómetros del centro histórico, alberga los restos del duque da Montefeltro.

Tras la visita de Urbino, pusimos rumbo hacia la siguiente población de nuestra ruta: Gradara

La ciudadela medieval de Gradara, ¿qué visitar?

A tan sólo 32 km en coche de Urbino nos esperaba esta bonita ciudad fortificada medieval.

Gradara

Cuando uno se acerca en coche lo primero que se ve a lo lejos es el castillo, que se alza imponente sobre una colina de 142 metros, con su torreón de 30 metros dominando el valle. De hecho la construcción del castillo comenzó por éste, que en 1150 fue mandado construir por la familia De Griffo. Más tarde, entre los siglos XIII y XIV, otra familia, los Malatesta, levantaron la fortaleza y la doble muralla de la ciudad, otorgando a la ciudad su aspecto actual. Los Malatesta perdieron la ciudad en 1463, cuando Federico de Montefeltro otorgó el castillo a las milicias papales… Así Gradara pasó por distintas manos, entre las que destacan familias tan conocidas como los Borgia o los Medici.

GradaraGradara

La ciudad es bonita, con empedradas calles repletas de tiendas de souvenirs, aunque quizás se encuentre demasiado masificada de turistas; pero lo que resulta impresionante es el castillo. Su buen estado de conservación se debe al ingeniero Umberto Zanvettori que, en torno a 1920 lo sometió a una profunda renovación. Entrar en él es una verdadera maravilla, con las salas estupendamente decoradas… Me recordaba al palacio de Peles que tanto me gustó en Rumanía. Lo curioso del lugar fue que al entrar nos hicieron firmar un documento comprometiéndonos a no subir ninguna foto de su interior a internet… ¿me verían cara de bloguera?

Cogimos una entrada que permitía entrar al castillo y subir a las murallas y me parecieron ambas visitas bastante recomendables.

Gradara

Gradara es también conocida por ser el lugar en el que se produjo la trágica historia de amor de Paolo y Francesca, que Dante nos narró en la Divina Comedia.


Así, tras visitar Gradara, nos metimos de nuevo en el coche y pusimos rumbo a Bolonia, a la que llegamos ya de noche, justo a tiempo de cenar… y aunque esa noche dimos un pequeño paseo, la visita a la ciudad la haríamos el día siguiente.