¿Qué ver cerca de Salzburgo? Visita del Palacio de Hellbrunn, Salzburgo


Cuando terminamos de recorrer Salzburgo tomamos de nuevo el coche para dirigirnos hacia Werfen (donde el día siguiente íbamos a visitar las cuevas de hielo de Eisriesenwelt y su fortaleza), y el lugar en el que dormiríamos esa noche. Pero, de camino, decidimos hacer una parada en un Palacio que hay a las afueras de Salzburgo: Hellbrunn.

Se trata de una residencia que fue construida entre 1613 y 1619 a los pies del monte de Hellbrunn, en una zona famosa por sus numerosos manantiales, bajo orden del príncipe-arzobispo de la ciudad, Markus Sittikus von Hohenems. El príncipe le encargó el trabajo a un famoso arquitecto de catedrales, Santino Solari, para tener una residencia de verano en la que pasar el día (ya que el príncipe solía regresar a su ciudad por la noche) y por  ese motivo Hellbrunn no tiene ningún dormitorio.

Palacio de Hellbrunn, Salzburgo

Nosotras ya estábamos un poco cansadas de visitar palacios (que en este viaje llevábamos unos cuantos a nuestras espaldas), así que, pese a tener la entrada incluida con la Salzburg Card decidimos dar una vuelta simplemente por sus jardines. Y es que, realmente son ellos los que dan gran parte de su fama al Palacio, pues allí tienen lugar los conocidos como los “Juegos de agua”.

Palacio de Hellbrunn, SalzburgoPalacio de Hellbrunn, Salzburgo

Desde los orígenes del palacio, el agua fue una parte vital del mismo… Así los estanques y riachuelos que existen entre los jardines proporcionan agua para inesperados chorros que brotan de algunos escondites y que, desde hace 400 años sorprenden a los visitantes del palacio que, sin querer, acaban mojados.

Con los años el parque fue adaptado a las modas de cada época y se les dotó de diversas estatuas de dioses y héroes que datan de principios del siglo XVII, pero los juegos siguen hoy convocando a miles de visitantes dispuestos a pasar un rato muy divertido.

Palacio de Hellbrunn, Salzburgo

En la parte más alta del parque podíamos divisar el “Castillo de los Meses”, originalmente llamado “Waldems”, que hoy en día alberga un Museo de Cultura Popular de Salzburgo. Allí se hay exposiciones que muestran temas tan diversos como la religión, la vivienda, la medicina o incluso los trajes populares de la región de Salzburgo.

Palacio de Hellbrunn, Salzburgo

Nosotras no pudimos ver los famosos juegos de agua, pero los jardines me resultaron muy bonitos. De hecho mucha gente acudía allí simplemente a pasear o hacer deporte.

Por último, los amantes del cine, y en especial de la película Sonrisas y Lágrimas, deben saber que en el Palacio Hellbrun es donde se encuentra el quiosco en el que se filmó la escena en la que la Liesl y Franz cantan la canción de “I am 16 going on 17”, el lugar en el que se enamoran…

Un paseo al atardecer por Carcassonne, Francia

Para terminar nuestra primera jornada de viaje por el sur de Francia no se nos ocurrió nada mejor que hacerlo en Carcassonne, la ciudad que ya nos había acogido cuando hicimos una escapadita por la Provenza allá por el 2008...  Sin embargo, en esta ocasión queríamos recorrerla al anochecer para así poder ver la otra cara de la ciudad, su aspecto nocturno.

Nuestra primera parada fue en el Pont Neuf, desde donde volvimos a quedarnos embelesadas con las vistas del Pont Vieux y de La Cité Médiévale. Parecía que, en todo este tiempo, nada había cambiado.

En Carcassonne, Francia

Y es que, pese a los años que habían pasado, tenía el recuerdo de la ciudadela muy nítido en mi cabeza. Recordaba las calles principales por las que habíamos caminado, la plaza en la que tiempo atrás nos sentamos a tomar café, nuestra visita al castillo y a la iglesia pero… a pesar de todo, cuando dejamos el coche en el parking y llegamos a la puerta Narbonne me quedé impresionada por el tamaño de las murallas de la ciudad…

Lo que no recordaba tan bien eran las hordas de gente que allí se agolpaban. De hecho, diría que la primera vez que fuimos no había ni un cuarto de la gente que en esta ocasión nos encontramos por la ciudad; y eso que tuvimos suerte porque, al estar anocheciendo, la gente iba ya de retirada…

Carcassonne, FranciaCarcassonne, Francia
Eran pasadas las 20:00 h y casi todos los recintos de interés turístico de la ciudad estaban cerrados ya (como el Château Comtal o la Basílica de Saint-Nazaire) así que nosotras nos dedicamos simplemente a recorrer de nuevo sus medievales calles sin rumbo fijo. Lo que parecía que no cerraban eran las tiendas… como se nota que es una ciudad altamente turística (no parecía si quiera que estuviéramos en Francia).
En Carcassonne, Francia

Carcassonne, FranciaCuando nos cansamos de pasear y callejear por la ciudad, buscamos un lugar para cenar no muy caro. Acabamos en la plaza Saint Jean donde, aparte de tener unas vistas del castillo y la basílica privilegiadas, cenamos, entre otras cosas, unas tostas de foie la mar de económicas (para ser la ciudad que es y en el lugar en el que estábamos)…

Y mientras estábamos allí, fue anocheciendo. Poco a poco la ciudad iba encendiendo sus luces y nos mostraba esa otra cara que teníamos ganas de ver. Al acabar de cenar dimos un último paseo y emprendimos la vuelta, no sin antes volver al Pont Neuf, para llevarme la instantánea de la Cité iluminada.

Carcassonne, Francia

Carcassonne, Francia

Esa noche dormimos en el Formula 1 de Carcassonne, situado a unos 4 km de la ciudad.

¿Quién me iba a decir a mí que 4 meses después regresaríamos de nuevo a Carcassonne, volveríamos a recorrer las calles de la Cité, cenaríamos esas magníficas tostas de foie y volveríamos a dormir en ese mismo Formula 1 en mi viaje de camino a Ginebra? 

Carcassonne, Francia

Pero bueno, ese es otro viaje, ahora tocaba descansar. El día siguiente continuaríamos con la ruta que nos llevaría hasta Albi pasando por algunos lugares que parecían también sacados de cuento.

El Castillo de Lagarde, Camon y Alet les Bains en Francia

Después de visitar Mirepoix, cogimos de nuevo el coche para acercarnos a conocer otro de los pueblos inscritos en la lista de “les plus beaux villages de France”: Camon.

Metimos los datos en el gps y para allá que íbamos… Sin embargo, de camino, vimos las ruinas de un castillo que se presumían importantes así que decidimos hacer una breve parada para ver de qué se trataba. 

El Château de Lagarde: 

Era el Château de Lagarde, un castillo construido en el siglo XIV por la familia de Guy de Lévis, que se convirtió en un auténtico palacio residencial, rodeado de jardines de estilo francés. Se cuenta que en su mejor época fue denominado “Le petit Versalles du Languedoc” y, aunque la magnitud de las ruinas que restan en pie hacer presagiar su glorioso pasado, hoy en día tan sólo queda eso, ruinas.

Castillo de Lagarde, Francia

Nos acercamos hasta la entrada al monumento pensando que no se podría visitar pero que, al menos, sacaríamos una bonita panorámica desde allí; pero cuando vimos que se cobraba por entrar al recinto (no recuerdo el precio, pero me pareció caro, no sé si eran 5 euros/persona) y que tampoco lo vimos apto como para que te dejen andar mucho entre las ruinas… nos marchamos.

Castillo de Lagarde, Francia

Ahora si… 

Visita de Camon 

Camon, Francia
Camon se formó alrededor de una abadía benedictina del siglo X que hoy en día se ha convertido en un hotel. Al parecer lo que queda de ésta se puede visitar con una ruta turística que organiza la oficina de turismo por la ciudad, pero para las horas en las que nosotras llegamos (en torno a las 17:30 h) ya estaba cerrada (estos horarios franceses, no dejan exprimir el día a tope…).

Así, tras dejar el coche en un aparcamiento de las afueras de la ciudad, nos dedicamos simplemente a pasear por sus calles.

Se la conoce como “el pueblo de las Cien Rosas” y es que casi todas las casas de la localidad están decoradas con rosales trepadores (con una consiguiente población de abejas e insectos diversos). Al parecer el origen de esta costumbre se remonta a los tiempos en los que se cultivaban viñas; se colocaban rosales también al final de cada hilera de vides porque eran más débiles ante las plagas y enfermedades, haciendo que los agricultores pudieran proteger o tomar medidas a tiempo para salvar la cosecha en caso de infección de éstos.

Camon, Francia

También se la conoce como “el pequeño Carcassone”… y bueno, eso, para mí, son palabras mayores. El pueblecito tiene encanto, pero nada que ver con la magnífica Carcassonne (al menos en mi opinión).

Después de callejear un rato por la localidad (en apenas 15 minutos la vimos) tomamos de nuevo el coche para dirigirnos hacia la última parada que íbamos a hacer ese día, antes de dirigirnos a Carcassonne (donde dormiríamos esa jornada): 

Visita de Alet les Bains 

La antigua ciudad de Aleth, se encuentra en el corazón del país cátaro y tiene su origen, al igual que Camon, en un antiguo templo benedictino de principios del siglo IX, sin embargo, no fue hasta el siglo XIV, cuando éste recibió la denominación de catedral.

Su localización hace que la ciudad estuviera metida de pleno en los conflictos de los Pirineos y por este motivo fueron construidas varias fortalezas y murallas en torno al siglo XII que, tras las diferentes guerras e invasiones sufridas, quedaron como se muestran hoy en día, prácticamente en ruinas.

Alet-les-Bains, con alrededor de 500 habitantes, es tal y como uno se imagina un típico pueblo francés: con estrechas calles, pequeñas tiendas, niños jugando por las calles y ancianos sentados en las puertas de sus casas. Por eso, quizás choca que el pueblo también tenga un casino y, tal y como indica su nombre, aguas termales…

Alet les Bains, Francia

Lo único que tiene como monumento para ver son las ruinas de la antigua abadía, Notre Dame Aleth.

Alet les Bains, FranciaAlet les Bains, Francia

Así, tras 15 minutos de visita, me dio la impresión de que, sin tener ningún monumento de especial interés, es un pueblecito por el que resulta agradable dar un paseo.

Con todo lo visto en el día (con las anteriores paradas en Foix y Mirepoix) pusimos rumbo ya hacia Carcassonne, donde dormiríamos.

Un paseo por Salzburgo, ¿qué ver?


Después de pasar la mañana haciendo un recorrido cervecero por Salzburgo era cuestión de visitar los sitios de interés que nos habían quedado pendientes tras el tour.

En Salzburgo, Austria
Terminábamos de comer (en la cervecería Kaiser Karl) y aprovechando que estábamos en el centro y que parecía que comenzaba a salir el sol decidimos revisitar la ciudad de arriba hacia abajo; así nuestra primera parada fue en la base del teleférico que nos trasladaría desde la Calle Festungsgasse hasta la fortaleza de Hohensalzburg, una de las mayores fortificaciones de la Europa del siglo XI.  
                                                                                                 
En Hohensalzburg, Salzburgo, AustriaConstruida en el año 1077 por el Arzobispo Gebhard, en la época de la Guerra de las Investiduras (el conflicto que mantuvieron pontífices y emperadores por la potestad en los nombramientos de la Iglesia, del que ya hablamos en la entrada de Hohenwerfen), fue finalizada durante el mandato de Konrad I (1147-1160) y ampliada más tarde durante el arzobispado de Leonhard von Keutschach (1459-1519), momento en el que se le otorgó el aspecto que hoy en día tiene.

El recinto sirvió durante años como construcción de defensa y como residencia de alguno de los príncipe-arzobispos, aunque también fue empleado como cuartel o incluso como cárcel. Se dice que durante toda la historia de la Fortaleza, jamás fue conquistada por completo por ningún enemigo.

Hohensalzburg, Salzburgo, Austria

Con lo que me gustan a mí los castillos y fortalezas, tenía claro que éste era uno de los lugares que tenía que ver de la ciudad. Así que sacamos nuestras SalzburgCard y las activamos para subir a la fortaleza en el teleférico.

Una vez arriba, recorrimos las salas que lo conformaban, para descubrir la historia del lugar de defensa a través de diversas exposiciones, y disfrutamos de unas maravillosas vistas panorámicas de la cuidad y de sus alrededores.

Hohensalzburg, Salzburgo, Austria

Hohensalzburg, Salzburgo, Austria

Tras recorrer la fortaleza, tomamos de nuevo el teleférico para bajar hasta el Barrio del Monasterio de San Pedro donde se encuentra el cementerio más bonito de la ciudad. Precisamente la Abadía de San Pedro (fundada en torno al año 700 por San Ruperto) es de las más antiguas de Salzburgo y no es de extrañar que en las paredes de una de las caras de los acantilados de Mönchsberg (en el interior del cementerio) existan unas catacumbas. En ellas, aparte de las 3 cámaras o capillas de las que consta podemos obtener unas bonitas vistas del cementerio, de la Abadía y de la propia ciudad, además de ver, en su entrada, la tumba de algunos familiares de Mozart.

Cementerio San Pedro, Salzburgo, AustriaCementerio San Pedro, Salzburgo, Austria

Dejamos atrás el cementerio para adentrarnos en el barrio universitario y descubrir la iglesia Franciscana que, aunque en su origen (en 1130) pertenecía a las devotas de San Pedro, fue entregada más tarde (en 1592) a los Franciscanos por decisión de Wolf Dietrich.

Iglesia Franciscana, Salzburgo, AustriaIglesia Franciscana, Salzburgo, Austria


Catedral, Salzburgo, AustriaDesde allí nos dirigimos hacia la Catedral, en el centro de la ciudad vieja, que destaca con su enorme cúpula y su fachada de mármol. Es una de las más antiguas iglesias construidas en estilo italiano al norte de los Alpes pues, cuando en el año 1598 un incendio destruyó parte de la iglesia que allí existía, el arzobispo Wolf Dietrich emprendió una profunda reestructuración no sólo de la iglesia sino también de todo el centro de la ciudad, creando esas nuevas y amplias plazas que confieren a Salzburgo ese aire italiano.

En la catedral de Salzburgo fue donde celebraron su boda los padres de Mozart, y donde éste fue bautizado. Con los años, se convirtió en organista de la corte y compuso numerosas obras de música sacra para la catedral de Salzburgo.

Salimos de la catedral para volver a hacer uso de la Salzburg Card y entrar en la Antigua Residencia de los príncipes arzobispos. En este Palacio el Arzobispo gobernaba a su principado eclesiástico y mantenía audiencias. Además entre esas mismas paredes Mozart ofreció numerosos conciertos como músico de la corte.

Antigua Residencia, Salzburgo, AustriaAntigua Residencia, Salzburgo, Austria

La Nueva Residencia (se halla al otro lado de la plaza) y hoy en día acoge el Museo Provincial de Salzburgo. Sin embargo nosotras nos dirigimos a ver la casa natal de Mozart, hoy reconvertida en museo. Y es que entre 1747 y 1773, la familia Mozart habitó la tercera planta de la "Casa Hagenauer", situada en el número 9 de la Calle Getreidegasse y allí nació el famoso músico el día 27 de enero de 1756. En el museo se pueden recorrer sus habitaciones y observar diversos retratos, instrumentos, documentos y objetos originales que pertenecieron al compositor.

Tras la visita al museo, recorrimos la Calle Getreidegasse, la famosa calle comercial de la ciudad y cruzamos de nuevo el  Río Salzach para, dejando atrás la casa de nacimiento de Doppler (en la que simplemente hay una placa conmemorativa), visitar (aprovechando que con la Salzburg Card lo teníamos incluido) la segunda casa en la que habitó Mozart.

En 1773 la familia Mozart ocupó un nuevo domicilio en la calle Makartplatz 8. Wolfgang Amadeus vivió allí hasta 1780 y fue el lugar en el que compuso gran parte de sus sinfonías, serenatas, conciertos para piano y violín, arias, misas y otras obras de música sacra.  La casa fue prácticamente destruida con el paso del tiempo, pero la Fundación Internacional Mozarteum la reconstruyó siguiendo los antiguos planos y que en la actualidad se ha convertido en un museo.

Al salir del Museo decidimos finalizar nuestra visita a Salzburgo recorriendo a nuestro aire los Jardines del Palacio Mirabell.

Mirabell, Salzburgo, AustriaMirabell, Salzburgo, Austria

Con esto dimos por finalizada la visita a la ciudad aunque, antes de trasladarnos a Werfen, haríamos una breve parada en el Palacio de Hellbrun. 

Visita de la iglesia de Vals y de Mirepoix

Más tarde de lo que esperábamos (a eso de las 17 h) abandonábamos Foix para dirigirnos al siguiente destino de nuestro viaje: Mirepoix. Sin embargo, de camino, vimos un desvío hacia la iglesia de Vals, de la que recordaba que mis compis de Callejeando por el Planeta y Con autocaravana y sin ella habían escrito buenas referencias, por lo que decidimos hacer una pequeña e inesperada parada. 

Visita de la iglesia románica de Vals 

Tras dejar el coche en un aparcamiento gratuito que hay a la entrada de la población nos acercamos a su iglesia, que sobresale por encima de todas las pequeñas casitas que pueblan la localidad y que las preside a lomos de un pequeño promontorio; de forma que, a primera vista, podría parecer un castillo más que una iglesia.

Iglesia románica de Vals, Francia

Al llegar a la base de la iglesia, abrimos una primera puerta, que nos dio acceso a una falla natural de la roca que se utiliza a modo de pasadizo para conducirnos, a través de diez escalones, a la puerta principal, más antigua, de madera y dotada de un cerrojo (que nos costó lo suyo averiguar cómo se abría; taaaaanto, que le tuve que pedir ayuda a una señora del pueblo que salía a pasear al perro) y que daba acceso a la parte inferior de la iglesia, a su primer nivel, del siglo X.

Al fondo, en el baptisterio, aún se conservan algunos de los frescos románicos (con colores originales) que decoraban la bóveda, mostrando escenas de la vida de Cristo y de los santos Miguel, Mateo, Rafael y Gabriel. Las estáticas figuras románicas, con sus colores, sus ropajes y las rígidas posturas tan características del románico no hacen que perdamos de vista el detalle de sus ojos, que parecen mirarnos sea cual sea el lugar en el que nos pongamos.

Iglesia románica de Vals, FranciaIglesia románica de Vals, Francia

A nuestra espalda, varios escalones conducían a la nave principal, que antaño se encontraba más baja, pero que fue transformada en el siglo XIX. Al final de esta nave, una escalera de madera, permitía acceder a la antigua capilla de San Miguel, que se cree que data del siglo XII y en la que se ubica el coro. La torre, que se eleva por encima, se remonta al siglo XIV. Desde sus alturas se divisaban todos los alrededores y facilitó la protección de la ciudad durante la guerra de 100 años.

La iglesia abre todos los días de 10 h a 17 h.

Así, tras esta pequeña parada de escasos 10 minutos, continuamos nuestra ruta hacia Mirepoix.

¿Qué ver y hacer en Mirepoix? 

Nosotras llegamos prácticamente al centro de la población con el coche y no tuvimos ningún problema para aparcar de forma gratuita. Mirepoix es un pueblecito muy pequeño, nosotras apenas estuvimos media hora recorriéndolo pero, a mí me pareció una auténtica maravilla.

Mirepoix, Francia

Se cree que el origen de la ciudad data de la época celta, aunque no fue hasta el siglo XIII cuando ésta vivió su mayor esplendor, momento en el que sus calles estaban pobladas por cerca de 2.000 habitantes y contaba con múltiples comercios e industrias.

Mirepoix, Francia

Sin embargo, una grave inundación (en el año 1279) la destruyó por completo. En el año 1289, se reconstruyó la ciudad en la otra margen del río Hers, en forma de bastida, con una gran plaza central y calles siguiendo dos ejes perpendiculares. 

Mirepoix, Francia

Con los años la ciudad prosperó, se le otorgó un obispado, sufrió un importante incendio y su centro fue de nuevo fortificado, creando un fuerte muro y cuatro portones de acceso para protegerla. Hoy en día, tan sólo queda una de las puertas de acceso (la Porte d'Aval) de todo el complejo de fortificación que se creó en su día.

Mirepoix, FranciaMirepoix, Francia

Aún así, Mirepoix es un pueblo medieval lleno de encanto.

La plaza mayor o central es un regalo para los ojos. Hermosas casas multicolores, construidas en madera y adobe y apoyadas sobre pilares de madera, creando una preciosa galería cubierta. Precisamente es en las vigas que delimitan el contorno de la galería donde se muestra la riqueza de las casas, estando muchas de ellas esculpidas y decoradas. Por ejemplo, la casa de la Justicia du Seigneur que, en el año 1500, se convirtió en la Casa de los Cónsules, muestra rostros de personas, animales y alguna que otra imagen fantástica.

Mirepoix, Francia

La pequeña iglesia de San Mauricio, construida en 1298, se convirtió, con el tiempo, en una catedral. Hoy en día está formada de una única nave de 48 m de largo, 24 m de altura, 22 m de ancho, siendo la segunda catedral más ancha de Europa tras la de Girona. El campanario tiene 60 m de altura. El interior apenas cuenta con tesoros, pero todavía se puede admirar un sagrario, un Cristo en la cruz del siglo XIV y algunas  pinturas de Larivière-Vesontius.

Mirepoix, Francia

Pero sobre todo, esta ciudad invita a pasear y dejarse llevar por el encanto de sus bellos y cuidados edificios.

Tras dejarnos embaucar del encanto de esta ciudad, cogimos de nuevo el coche para dirigirnos hacia Camon.