Ruta de 8 días por Grecia Continental

Visitando los principales puntos del Peloponeso (Corinto, Epidauro, Micenas, Nauplio, Argos, Mystras, Esparta y Olimpia), Delfos, Kalambaka y Atenas

5 días en Nueva York y ruta en coche a Niágara

¿Qué se puede hacer cinco días y medio en la Gran Manzana? y cómo lo combinamos con otros dos días de ruta en coche hasta Niágara y Toronto

Ruta de 4 días por Malta y 2 días en Pompeya y Herculano

Nuestro viaje de 4 días a Malta y Gozo, con una extensión de 2 días a Pompeya, Herculano, Oplontis y ascensión al imponente Vesubio

Cuatro días y medio en Londres

Nuestra ruta para ver los principales lugares de interés de Londres en tan sólo cuatro días y medio.

¿Qué hacer cuatro días en Roma?

¿Cómo organizar una escapada de cuatro días a "La ciudad eterna: Roma"? Visita a Ostia Antica incluída

¿Qué hacer cuatro días en Rumanía?

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14 de mayo de 2013

Islandia. Lagunas glaciares de Jökulsárlón y Fjarsárlón y recorrido por los fiordos del este.

Amanece en Lita-Hof II¡Toda la noche lloviendo! Gracias a Dios que habíamos encontrado libre esa habitación con una cama de cuerpo y medio en Litla-Hof II, a los pies del Vatnajökull, porque después del día que habíamos tenido con el trekking en el Fallsjökull y la visita a las lagunas glaciares, no quiero ni pensar cómo hubiéramos acabado si llegamos a dormir en el suelo otra vez…

Tras subir al piso de arriba a desayunar, asearnos y recoger lo poco que habíamos sacado del megamaletero de nuestro coche… estábamos dispuestas a iniciar una nueva jornada en Islandia.

Pero el clima no tenía visos de mejorar y, aunque ese día, yo tenía pensado hacer el pequeño trekking que desde el camping del PN de Skaftafell sale hacia la cascada Svartifoss, cuando salimos a la calle y vimos las condiciones meteorológicas, desistimos. Teníamos por delante bastantes kilómetros hasta Egilsstaðir y, llamadlo pereza, pero no teníamos ganas de empezar la mañana calándonos como nos había sucedido el día anterior, así que decidimos comenzar la ruta hacia el norte, donde pensábamos que encontraríamos mejor clima (¡qué ilusas!). 

Nueva parada en Fjarsárlón y Jökursarlón:

Cuando llevábamos unos 40 km de ruta, nos topamos con el desvío hacia Fjarsárlón y decidimos acercarnos a ver si, aunque llovía, hacía menos niebla que el día anterior y podíamos tener una mejor panorámica. 

Pero tras acceder por una pista infernal, llena de baches (hay que ver lo bien que se iba en ese bus escolar americano en el que nos habían llevado Glacier Guides el día anterior), las vistas eran incluso peores. Las nubes estaban más bajas y el glaciar ni se intuía al fondo… Así que, hicimos un par de fotos y volvimos al coche. Desandamos el camino hecho por esa horrible carretera y nos incorporamos de nuevo a la nº 1.

Laguna glaciar Fjarsárlón en Islandia

No muy lejos de allí, donde ya intuíamos que debía estar el lago Jökursarlón (oculto por unas pequeñas colinas), vimos que había unos pequeños apartaderos para dejar los coches y, decidimos indagar a dónde llevaban. Desde allí salía un senderito que conducía a la cima de esa pequeña colina desde la que se podía divisar la laguna. En ese momento y en esa zona concreta la niebla no era excesiva y se veía montones de pequeños icebergs salpicando sus aguas. Fue una bonita imagen.

Laguna glaciar Jökursarlón en IslandiaLaguna glaciar Jökursarlón en Islandia

Retornamos al coche y continuamos hasta otro mirador situado justo antes del puente que cruza la parte final de la laguna donde, precisamente, se toman los paseos en zodiac que Xavi (nuestro guía en Landmannalaugar) nos había recomendado y que quizás con otras condiciones meteorológicas hubiéramos hecho. Sin embargo en ese momento sólo queríamos tener diversas perspectivas del lago y de sus icebergs.

Laguna glaciar Jökursarlón en Islandia

Al final el lugar más impresionante resultó ser desde donde se toma el barco anfibio. Los icebergs que llegan hasta allí son enormes y están prácticamente al lado de la playa; a tu lado. Si la imagen desde allí en un día de tanta lluvia y niebla, es sorprendente, no quiero pensar en días despejados; debe ser de postal.

Laguna glaciar Jökursarlón en IslandiaLaguna glaciar Jökursarlón en Islandia

Laguna glaciar Jökursarlón en Islandia

Rumbo al norte

Con estas preciosas instantáneas grabadas en nuestras retinas, tocaba decir adiós al grandioso Vatnajökull y a sus diversas lenguas y continuar la ruta hacia el norte por la Ring Road.

Recorríamos kilómetros, con la esperanza de que el tiempo mejorara, pero no, no lo hacía. De camino, salían a nuestro paso curiosos paisajes y animales: lagos envueltos en una neblina un tanto fantasmagórica y comenzamos a ver unas aves capaces de doblar el cuello en forma de S (que ahora creo que eran cisnes), hasta que finalmente llegamos a Höfn.

Paisajes de IslandiaAves de Islandia

En el camping nos hicimos por fin con el camping-gas que llevábamos buscando desde que aterrizamos en el país y nos adentramos en la ciudad. Una pequeña población pesquera por la que dimos un pequeño paseo para después continuar con nuestra ruta.

Höfn en Islandia

Recorriendo los fiordos del este islandeses

Finalmente llegamos a la zona de los fiordos del este. El cruce con la ciudad Djúpivogur nos introdujo de pleno en el primero de los fiordos que veríamos, Berufjörður, que con paciencia bordeamos.

Fiordos del este en Islandia

Por la carretera nos cruzamos con una manada de caballos islandeses… Apenas podemos disfrutar del paisaje porque lluvia y niebla cubrían prácticamente todo lo que nuestra vista alcanzaba.

Cuando llegamos a Breiðdalsvík, encontramos una pequeña tienda-restaurante abierta y no muy cara en la que paramos a tomar algo para comer.

Las pocas poblaciones con las que nos íbamos cruzando eran pequeñas y centradas en la industria pesquera.

Fiordos del este en Islandia

Continuamos la marcha. Dejamos atrás Stöðvarfjörður y llegamos a las cercanías de Fáskrúðsfjörður… Para entonces yo ya estaba hasta la coronilla de recorrer fiordos, de conducir sin parar y no ver absolutamente nada, así que decidimos tomar el túnel que hay cerca de la ciudad y evitarnos el último fiordo de camino a Egilsstaðir.

Fiordos del este en Islandia

La niebla, iba y venía y hubo un momento en el que apenas se veía la carretera. En una de esas, ¡3 ovejas en mitad de la carretera! Menos mal que estaba siendo muy prudente al volante y frené sin comérmelas… Y es que la gente lleva razón cuando te dice que uno de los mayores peligros de las carreteras islandesas son las ovejas, las reinas de la carretera.
    
Ovejas en Islandia

Despacito y con buena letra (más después de aquel susto), llegamos al camping de Egilsstaðir. No había un alma y aprovechando un momento sin lluvia, montamos a toda pastilla la tienda de campaña (cosa fácil ya que era una de esas de montar en 2 segundos).
Cenando en el camping de Egilsstaðir, Islandia 
Sin embargo era bastante pronto; las 18:30h de la tarde. Con el tiempo así no nos apetecía hacer nada así que aprovechamos para poner una lavadora en las instalaciones del camping y pasar la tarde tomando unas cervezas en el bar.  De hecho, tan tranquilas estábamos allí, resguardadas de la lluvia que otra vez volvía a caer, que cuando se hicieron las 21:00 h decidimos cenar en ese restaurante una pizza y una hamburguesa, que nos dejaron la mar de contentas.  

Con la ropa limpia y el maletero reorganizado nos fuimos a dormir. Sólo nos quedaba esperar que el día siguiente mejorara un poco el clima… porque vaya full de día.

6 de mayo de 2013

Recorriendo la Canal de Navarrés (Valencia) con Panama Jack

¿Por qué Panama Jack?

Hace alrededor de un mes, me apunté a una campaña promocional de la marca Panama Jack en la plataforma Blog On Brands. La compañía de calzados y complementos me regaló un par de botas para que las probara y comentara a través de mi blog cómo había ido la experiencia.

Todos somos conscientes de lo importante que es llevar un zapato cómodo a la hora de viajar. Creo que no hay nada peor que terminar una excursión (que se supone que ha de ser una experiencia grata y agradable) con los pies molidos y llenos de ampollas por no haber sabido elegir un calzado adecuado… y creo que todos hemos pasado por ello alguna vez.

Con las botas ya en mi poder, comencé poniéndomelas alguna vez para andar por Valencia y acostumbrarme a ellas en pequeños trayectos por la ciudad, resultándome unos zapatos muy cómodos y elegantes.

Estrenando mis Panama Jack

Pero este fin de semana, por fin, les realicé una prueba de fuego y probé mis nuevas botas por el monte. Después de todo un día recorriendo senderos de montaña, cruzando pequeños ríos y subiendo y bajando escalones, me reafirmo en mi primera impresión. Pero no sólo eso, además de confortables, han resultado ser unas botas totalmente impermeables, muy resistentes y abrigadas. Esa combinación de factores hacen de ellas unas botas todoterreno, perfectas para disfrutar tanto del campo como de la ciudad.

Estrenando mis Panama Jack en los charcos de Quesa
Además, Panama Jack ha sabido adaptarse a las necesidades de los clientes y ya no sólo fabrican y distribuyen el clásico modelo de bota (que quizás en verano sea excesivamente caluroso), sino que su catálogo incluye también sandalias, botines, monederos e incluso sombreros.

La compra, además de en las tiendas en las que se distribuye la marca, se puede hacer on-line desde su página web  con un envío gratuito en 24-48 horas y devolución (en caso de no quedar conformes) gratuita o incluso una compra telefónica a través del teléfono gratuito 900103223.

Yo, de momento, estoy muy contenta con ellas y sé que, a partir de ahora me van a acompañar unos cuantos años en mis paseos por el mundo.

Pero, vamos al grano, imagino que querréis saber en qué consistió esa prueba de fuego… Y es que, muy cerca de Valencia hay lugares preciosos para pasar un día de campo y disfrutar de la naturaleza.

Un día disfrutando de la naturaleza en La Canal de Navarrés 

Hacía tiempo que quería salir de paseo con mis perras por el campo y verlas disfrutar de baños en algún río o lago (pues mi perra se lo pasa pipa saltando y haciendo el cabra en el monte) no muy lejano de Valencia.

Indagando por Internet vi que la zona de la Canal de Navarrés tenía una serie de poblaciones con bellos ríos, cascadas y pozas en los que la gente toma baños cuando el calor aprieta en verano y decidí acercarme para verlos en primera persona. Además, al ser todavía mayo, imaginaba que no habría mucha gente bañándose y no habría problemas en ir con mis perras (aunque en algunos lugares sí que está prohibido)…

Pensado y hecho. Una ruta acuática, que nos llevaría desde la población de Anna hasta las charcas de Quesa. La mañana del sábado, que hacía buen tiempo, tomé el coche, a mis perras y después de recoger a MundoMiope, pusimos rumbo hacia Anna, nuestra primera parada.

¿Qué ver en Anna?  

Uno de los sitios más famosos de Anna es la Albufera, un lago de agua dulce que recibe agua de varios manantiales, acondicionado con merenderos y zonas de picnic para poder disfrutar del paraje y donde se puede incluso dar paseos en barca. Para visitarlo hay que pagar 3€/persona (1,5 € en el caso de niños). Nosotras, al ir con las perras, omitimos esta visita, pero debe ser un lugar interesante para pasar un día en familia…

Otro punto de interés turístico en Anna, al que tampoco accedimos por el mismo motivo, es el Palacio de los Condes de Cervellón. Su entrada cuesta 1,5 € y para poder verlo por dentro hay que concertar una visita llamando previamente a Tourist-Info (teléfono: 616551877). Eso sí, el Palacio tiene muy buena apariencia exterior. 

Nuestro itinerario por Anna

Nosotras, nos centramos en ver alguno de los famosos gorgos (o pozas) de Anna. Nuestra primera parada, por ser la primera señal que vimos, fue el Gorgo de la Escalera. Y es que son 136 escalones los que hay que bajar (y luego subir) para acceder al cañón formado por las aguas del río. Allí, existen diversas charcas en las que poder bañarse y según dicen, dada su situación tiene las aguas más frías de Anna. Si caminas un poco hacia aguas abajo se puede ver cómo el río se precipita en una gran cascada que los lugareños llaman "El Salto". Eso sí, hay que acercarse con cuidado, ya que la caída es importante y no hay ninguna barandilla de seguridad…

Gorgo de la Escalera en Anna

Desde allí nos dirigimos al Gorgo Catalán, otra poza, bastante más pequeña y profunda que la anterior cuyas aguas proceden del manantial de la Fuente Negra. En esta zona también se permite el baño y tiene hasta un trampolín para que la gente salte al más puro estilo “splash”. No estaba mal, pero a mí me resultó más artificial y me gustó mucho más la anterior parada. 

Gorgo Catalán en Anna

Fuente Negra en AnnaContinuamos nuestra ruta, visitando la Fuente Negra, el nacimiento de agua que abastece al Gorgo Catalán. Un lugar de agua pura donde, aprovechando que no había gente, que no había saltos mortales de agua y que ésta no cubría en exceso, por fin pudimos soltar a las perras que se divirtieron correteando por los alrededores…

Existe otro gorgo en Anna al que la gente se acerca a bañarse también, el Gorgo Gaspar, que nosotras no nos acercamos a ver.

¿Cómo llegar a la albufera y gorgos de Anna?

Para tener todos ellos localizados y saber cómo llegar hasta ellos os pongo a continuación un mapa turístico de Anna. 

Mapa de Anna

Al final de la entrada adjunto un mapa con todos los puntos visitados geolocalizados desde el que os será sencillo buscar su localización exacta.

Siguiente parada: el Salto de Chella

Esta cascada de 25 metros de altura en el cauce del río Sellent a su paso por Chella se ha convertido en la seña de identidad de la localidad.

Salto de Sella

Nosotras nos acercamos al mirador, situado en la parte alta del pueblo, desde el que se obtienen unas vistas impresionantes no sólo del Salto, sino también del valle que forma el río aguas abajo.

Valle del río Sellent en Chella

Y aunque en Chella hay otros lugares de interés como el Arrullador o las Cuevas del Turco su acceso no es sencillo y decidimos dejarlos para otra ocasión. Pusimos rumbo hacia Bolbaite.

Un impresionante paraje fluvial en Bolbaite

Yendo por la CV-580, unos 30 metros después de la rotonda que da acceso al norte de la ciudad, existe una zona en la que se puede aparcar el coche y acceder al cauce del río Sellent.

En un primer nivel se llega a unos merenderos y bajando un poquito más se llega al río, que en aquel tramo se convierte en un pequeño lago natural que ha sido acondicionado y dotado de accesos para permitir el baño, con unas hermosas aguas de color turquesa, limpísimas...un precioso lugar donde ya había algunas personas tomando un baño.

Río Sellent en Bolbaite

Y, aunque el acceso estaba prohibido a perros, cuando llegamos había unos dálmatas correteando por allí sueltos y nos metimos con las nuestras para dentro. Estuvimos un rato viendo como jugaban en la zona baja del río (donde no había nadie). Sacando ramas del fondo del cauce y jugando con ellas. La verdad es que el paisaje era idílico y mis perras se lo pasaron de maravilla.

Río Sellent en Bolbaite

Subiendo río arriba, a través de una pasarela, hay diversos gorgos y una cueva sumergida, que al parecer tiene mucho interés espeleológico.

Un ratillo después, puesto que ya era hora de comer, nos acercamos al área recreativa, ocupamos una de sus mesas y bancos y nos tomamos los bocatas que traíamos preparados de casa. Éste fue uno de los sitios que más nos gustaron de toda la escapada.

Seguimos recorriendo la Canal: el chorrador de Navarrés

¿Cómo llegar a los chorradores de Navarrés?

Si me costó localizar los gorgos de Anna, estas cascadas de Navarrés ni os cuento. La señalización es nula, por lo que si tenéis pensado visitar este lugar os aconsejo que echéis un vistazo a su localización en el mapa que os adjunto al final de la entrada. Hay que pasar de largo la localidad y, una vez se llega al punto señalado, dejar el coche en una explanada y continuar el recorrido a pie.  

Un paseo por los chorradores de Navarrés

Tras recorrer un sendero de bajada a pie, se llega a una primera caída de agua denominada la fuente clara, donde el agua cae a modo de cortina entre la vegetación que queda suspendida de una especie de cavidad en las rocas.

Fuente Clara en Navarrés

Poco después, se oye el gran rugido de las aguas que se precipitan al vacío en la cascada  conocida como El chorrador.

El Chorrador de NavarrésEl Chorrador de Navarrés

El lugar está perfectamente acondicionado para la visita y se puede observar la caída desde diversos miradores. Después de ello, emprendimos el camino de regreso hacia el coche, para continuar con la última visita del día.

Las charcas de Quesa

¿Cómo llegar a los charcos de Quesa? 

Al contrario que en las anteriores paradas, los charcos de Quesa se encuentran muy bien señalizados. Conforme atravesamos con el coche la población, diversos carteles nos indican el lugar hacia el que dirigirnos. Saliendo de la localidad, una última rotonda nos deja encaminados hacia los charcos y el Campamento Río Grande. Simplemente deberemos seguir por ese camino asfaltado, aunque algo estrecho, durante unos ocho kilómetros. Una vez recorridos, la carretera se bifurca en dos, uno de los ramales permite el acceso al camping Río Grande, mientras que el otro nos deja encaminados hacia los Charcos. Nosotras aparcamos en cuanto vimos una explanada con coches, sin embargo se podía llegar bastante más con él hasta un punto en el que existe una especie de rotonda.

Al parecer durante los meses de verano, cobran una entrada de 2 euros en el aparcamiento, pero en las fechas en las que fuimos nosotras no había nadie cobrando.

Nuestro itinerario: 

Desde el punto en que dejamos el coche, no había pérdida. Remontando el curso del río, por una carretera de tierra y grava anexa, íbamos cruzándonos con antiguos paelleros e instalaciones que en algún tiempo pasado debieron formar parte de un área de acampada…

Finalmente, llegamos a la rotonda en la que debíamos haber dejado el coche, en cuya cercanía un grupo de personas estaba utilizando las instalaciones allí existentes (mesas, y bancos) para comer.

Nosotras continuamos hacia arriba, por la ladera del río hasta que éste dejó de existir y nos topamos de frente con la primera poza, el Charco de las Fuentes.

Charco de las Fuentes en Quesa

De igual forma, había un cartel que indicaba expresamente que estaba prohibido el baño de perros, pero como no había nadie… soltamos a las bestias para que se divirtieran un rato.

Atravesamos un puente para colocarnos por la margen derecha del gorgo y ascendimos otro nivel mediante unos escalones allí construidos. El charco de la Cacerola, nos recibía en ese segundo nivel. Con unas aguas limpias y claras, se le intuía bastante profundidad.

Charco de la Cacerola en Quesa

A partir de ahí el camino desaparecía y había que tener cuidado en la ascensión, pues la roca húmeda podía provocarnos algún resbalón. Pero yendo por el margen derecho de las pozas, no había pérdida.

En el siguiente nivel, el suelo cambió y comienzaron a aparecer pequeñas piedras blancas que nos condujeron directamente al charco del Chorro, el más conocido de todos. Un pequeño salto de agua que vierte sobre un pequeño gorgo de cristalinas aguas…  

Charco del chorro en QuesaCharco del chorro en Quesa

Tras darnos un pequeño remojón de pies. Emprendimos el camino de regreso, observando la bonita panorámica que conforman las vistas de los distintos charcos desde su punto más alto.

Los charcos de Quesa

¿Qué más se puede hacer en los lagos de Quesa? 

Aunque nosotras no lo llevamos a cabo, en ese lugar intersectan diversas rutas de senderismo y existe la posibilidad de seguir río arriba (a través del sendero PR-203, que hace una ruta circular) hasta el lugar conocido como "Abrigo del Voro" donde existen unas Pinturas Rupestres, declaradas patrimonio de la Humanidad por la Unesco (entre las que destaca los cuatros arqueros representando una danza). Una visita bastante interesante a la que estoy segura que algún día me acercaré.


Ver Ruta de Anna a Quesa en un mapa más grande

Con todo esto, tras un día lleno de naturaleza regresamos a Valencia. Seguro que alguno de los calurosos días de verano nos acercamos a tomar unos baños en alguna de las charcas visitadas en la excursión de este día.

29 de abril de 2013

Recuerdos de Egipto: el día que me bañé en el Nilo

Hoy estaba pensando para mis adentros…Si tuviera que elegir un momento, una única experiencia de las que he vivido viajando, ¿cuál sería?

Sí, es una pregunta complicada. Cada viaje o escapada que se hace, incluso a poblaciones cercanas tiene su aquel y, a medida que pasan los años o en función del estado de ánimo en que uno mismo esté, se viven las cosas de diferente manera.

Pero, casi sin darme cuenta, me ha venido a la cabeza un recuerdo, un par de imágenes que aún conservo de mi paso allá en el año 1995 (cuando sólo tenía 13 añitos) por Egipto: el día en que me bañé en el Nilo.

Y es que, aún a día de hoy, si tuviera que elegir de entre todos los viajes que he hecho, uno, el que más me ha gustado o el que mejor recuerdo me ha dejado… escogería, sin lugar a dudas, Egipto. Mira que últimamente he hecho viajes que me han dejado fascinada (como mi reciente viaje a Islandia o nuestro roadtrip por Grecia Continental), sin embargo aquel país en su día me dejó sin habla. Ha llovido mucho desde entonces, las cosas han debido cambiar mucho, sin embargo aún tengo esa sensación de que algún día volveré…

Templo de Karnak, Egipto

No era el primer viaje que hacía fuera de España, pues un par de años antes mi padre, por su cuenta y riesgo se animó a llevarnos en coche a todos los hermanos a París. Una ciudad preciosa, a la que recientemente también tuve ocasión de volver en una escapada de fin de semana, pero al fin y al cabo una ciudad...

Egipto, por el contrario, supuso el choque cultural, pude ver con mis propios ojos y a esa corta edad una cultura totalmente diferente a la mía y quedé fascinada con esos enormes templos levantados tanto tiempo atrás y con toda su mitología... En ese momento, con 13 años, me di cuenta de que existía un mundo muy diferente al que yo conocía. Y quizás ahí nació mi afición por viajar.

Pero volviendo a ese recuerdo especial… Terminábamos de visitar el Mausoleo de Aga Khan, en Asuán, y nos dirigíamos hacia un poblado nubio, cuando nuestro guía nos dio la sorpresa de parar en una pequeña playita para tomar un baño en las aguas del Nilo. ¿Quién nos lo iba a decir?


Llevábamos un ratito bañándonos en sus aguas cuando mi padre me dijo: ¿ves aquella isla de allí? ¿Nos acercamos a explorarla? En aquel entonces, yo tenía un buen estado de forma, así que no lo dudé ni un segundo… Me encantaba cuando mi padre se ponía en plan "explorador"… parecía que en cuestión de minutos nos convertíamos en Indiana Jones y su joven ayudante. Allá que nos fuimos los dos y al poco nos plantábamos en la isla.

En una isla del Nilo, Egipto
¿Llegáis a vernos en la isla?
Estábamos por allí caminando, escalando las rocas, mirando el río y algún que otro remolino que se formaba… cuando de repente nos sorprendió un hombre a nuestras espaldas. No era de nuestro grupo, sin embargo era también español. Nos sonreímos los tres y nos dijo “Nunca se está solo” y, conforme vino, se zambulló de nuevo en las aguas y se marchó nadando hacia otra isla. Nosotros, por nuestra parte, también retornamos a la playa de la que habíamos salido.

Sin saberlo en aquel momento, esa pequeña aventurilla, se convirtió en uno de los recuerdos más nítidos de aquel viaje a Egipto.

En Edfu, Egipto


17 de abril de 2013

Vendimiando en la Rioja Alavesa... un paseo por las nubes

Nos despertábamos en el Hotel Villa de Laguardia dispuestos a disfrutar a tope del último día de blogtrip por tierras alavesas.
Tras un desayuno espectacular (con una  variedad de productos que hacía tiempo que no veía en un hotel), pusimos rumbo a Labastida, desde donde accederíamos a pie a uno de los campos en los que realizaríamos una de las actividades más divertidas del fin de semana: ¡un día de vendimia!

Y es que, la empresa de servicios turísticos Thabuca, allá por octubre (bueno, en otoño, variando las fechas en función del estado de maduración de las uvas), organiza unas jornadas de vendimia en familia, ideales para compartir un día de campo y naturaleza con la familia y amigos. Una divertida actividad que nos hace partícipes de la recogida de la cosecha y nos permite disfrutar de la experiencia única de pisar la uva.

Pues bien, allá íbamos nosotros. Tras una pequeña introducción por parte de un paisano, acostumbrado a esas lides, acerca de cómo cortar la uva y cómo no hacerlo, tenazas en mano, nos pusimos a trabajar. 

Viñedos de la Rioja Alavesa

Mucha destreza no es que tuviéramos, pero pasamos unos momentos de risas…la mar de agradables. 

Y con toda (bueno, quien dice toda, dice un cacho) la cosecha recogida, nos dirigimos a un antiguo lagar rupestre, es decir, un antiguo lagar excavado en la roca que se utilizaba ya en la Edad Media para elaborar vino, donde nosotros mismos pisaríamos la uva.

Lagar medieval de la Rioja AlavesaLagar medieval de la Rioja Alavesa

¡Zapatos y calcetines fuera! ¡A remangarse las perneras! Y con cuidado de no caernos (pues es bastante resbaladizo)…  ¡fuimos todos para dentro! Así, conforme íbamos pisando la uva, a través de tres pequeñas canaletas se iba distribuyendo el mosto en tres pequeños depósitos que, al parecer, se denominan “torcos”. Fue una experiencia única y, tal y como me habían comentado, la sensación de pisar las uvas descalza es algo que no olvidaré.


Pero por si hubiera sido poco, la actividad terminó con un almuerzo de categoría. ¡Ríete tú de los de la obra de aquí del levante! Chorizos, queso, pan, papas y como no… mosto recién exprimidito y botellas de vino a tutti-plen. Mientras comentábamos todo lo que había dado de sí nuestro fin de semana y lo bien que lo habíamos pasado esa mañana, el tiempo fue pasando…

Y, por si no hubiera sido comida suficiente, terminamos la escapada con un menú degustación en el Restaurante El Bodegón de Labastida dónde pudimos saborear algunos platos típicos de la zona como la morcilla asada acompañada de pimientos de piquillo, patatas a la riojana y chuletillas al sarmiento (el plato estrella de la zona), acompañados de un buen vino o, en su defecto, de agua para los que teníamos que conducir de vuelta a casa...

Sin embargo, todo lo bueno llega a su fin y, con una gran pena por el excelente trato recibido por Carol, era hora de despedirnos. Lo habíamos pasado de maravilla, pero aún quedaba un largo trayecto en coche de vuelta a nuestras respectivas ciudades…

Aún así le añadimos un pequeño extra… antes de emprender el camino de regreso hicimos una pequeña parada en el Dólmen La Chabola de la Hechicera, otra de las joyas que guarda esta zona y donde no pudimos resistir hacer una pequeña parada.

Dólmen La Chabola de la Hechicera en Rioja Alavesa

Parece mentira como en tan poco tiempo se pueden vivir tantas cosas y aprender tanto del mundo del vino. Aún así, quedaron muchas cosas pendientes y ya estamos pensando cuándo volver a juntarnos en la Rioja Alavesa. 

3 de abril de 2013

Islandia. Trekking en el glaciar Fallsjökull y visita de las lagunas glaciares de Jökulsárlón y Fjarsárlón

Amanecía en el camping del Parque Nacional de Skaftafell. Y para ese día teníamos arreglada una excursión que yo tenía muchas ganas de realizar… un trekking por el glaciar Fallsjökull, una de las lenguas del Vatnajökull, el glaciar más grande de Europa (que se dice pronto). 

Camping del Parque Nacional de Skaftafell

Para alguien como yo, que nunca había visto un glaciar hasta llegar a Islandia, el mero hecho de caminar sobre un glaciar ya era un aliciente más que suficiente como para levantarse emocionada y, como no, tratándose de mí, bastante temprano, esa mañana… Aunque éste no era el caso de Cintia que, aunque en parte le hacía ilusión la excursión, estaba asustada por si íbamos a poder seguir el ritmo o no.

Siempre soy yo la que planea los viajes y contrata las excursiones y con ésta me había lanzado a la piscina y había contratado la excursión “Glacier Slam” con Glacier Guides que combinaba un trekking por el glaciar Fallsjökull con la visita y paseo en un bote anfibio por la laguna Jokulsarlon, por 95 euros/persona que, para el precio de las excursiones (y en general de las cosas) en Islandia, me pareció muy razonable. En su página web indicaban una dificultad de 2-3 sobre 5 y consideré que lo podríamos llevar a cabo sin problemas… En qué hora…

Antes de la hora pactada, que creo recordar que era a las 8:45 h, llegábamos a las  oficinas que esta empresa tiene frente al centro de visitantes de Skaftafell. Al rato comenzaron a llegar los monitores… todos atléticos, en forma, con unos cuerpazos,… tanto, que cuando uno de ellos se puso a escalar al tejado de la caseta (pues les había gastado una broma la empresa de la competencia y les había subido hasta allí sus bancos)… Cintia y yo nos miramos y tragamos saliva… aunque en fondo yo me decía: ¡mantén la calma!, ¡no puede ser para tanto!

Excursión con crampones en glaciar Fallsjökull, IslandiaTras confirmar la reserva, nos equiparon con todo el material necesario: un par de crampones que enganchamos en un piolet, un casco y un arnés. Conforme nos medían y ajustaban a nuestro número de pie los crampones, la cara de Cintia era un clamor… Nos dieron también un bocata, zumo y una especie de galleta islandesa que comeríamos en el glaciar y cuando todos los participantes en esta aventura estuvieron listos, nos subieron en un autobús escolar de los típicos americanos para acercarnos al glaciar.

Hicieron varias paradas por hoteles y campings de la zona para recoger a gente… Cintia y yo les examinábamos… Esa señora tiene pinta de tener nuestro nivel físico. Sí. No la perdamos de vista… jejejeje. Vamos a pegarnos a su culo…

Lamentablemente, cuando llegamos al parking desde el que comenzaba la excursión nos dividieron por grupos de no más de 8 personas y a cada uno se le asignó un guía. Nooooooo…. La señora va en otro grupo. ¡Claro! En el nivel sencillo. Definitivamente somos las que peor forma física tenemos de todo nuestro grupo…  ¡Va! ¡Cintia! ¡Madura!  Seguro que se nos da bien y es una experiencia muy chula… 

Excursión con crampones en glaciar Fallsjökull, Islandia

Nuestros primeros pasos en el glaciar Fallsjökull: 

Excursión con crampones en glaciar Fallsjökull, Islandia. Hielo muerto
Después de dejar una distancia de seguridad frente a otro grupo que había salido en primer lugar, comenzó la aventura. Tras unos 20 minutos de caminata en llano, en los que fuimos atravesando una zona arenosa y de mezcla hielo-arena llamada hielo muerto, que al parecer son fragmentos que antiguamente pertenecían al glaciar pero que, dado el retroceso del mismo, han quedado desconectados y ya no tienen movimiento por lo que generalmente se funden y desintegran en el lugar (es conveniente no pisarlos pues pueden ser inestables), llegamos a la base del glaciar. Nuestro guía, Jacob, nos explicó cómo ponernos los crampones y empezamos la andadura por el hielo.

Era una sensación extraña comenzar a andar con crampones, pero no era difícil. Sentías cómo te ibas clavando en el hielo permitiéndote avanzar sin resbalones. Jacob, nos fue comentando algunos tips de seguridad a tener en cuenta (como por ejemplo, que si se nos caía alguna cámara la dejáramos correr y no nos lanzáramos detrás de ella, ya que eso era bastante más peligroso; ya volveríamos a por ella) aunque, afortunadamente, no nos ocurrió nada a nadie del grupo.

Excursión con crampones en glaciar Fallsjökull, Islandia

Poco a poco íbamos ascendiendo por el glaciar. El primer tramo no era difícil e íbamos realizando paradas cada cierto tiempo para que Jacob nos explicara alguna de las cosas que íbamos viendo. Y ya, muy cerquita de la base del glaciar comenzaron a aparecer grietas y pozas en el hielo: los “moulins” o “molinos glaciares”.

Pero ¿Qué es un “moulin” de un glaciar o “molino glaciar”? 

Pues no son más que cuevas y pozos generados en el hielo glaciar, análogas a las cavidades kársticas de los terrenos calizos pero que, a diferencia de éstas que se forman por  la disolución del carbonato cálcico, en el hielo glaciar se generan por fusión friccional, es decir, por la fusión del hielo provocada por el calor que genera el agua al circular por el mismo, que va creando cavidades y haciendo éstas cada vez más grandes…

Jacob nos comentó que el paisaje de un glaciar cambia mucho a lo largo de los meses, va avanzando, se van creando nuevas cavidades, grietas, fisuras, etc. Y es que los glaciares están en constante movimiento (básicamente debido a la fuerza de la gravedad), buscando un equilibrio entre el espesor del hielo y la inclinación de su fondo. Así, en función de las condiciones de contorno que tenga en cada lugar, esta gran masa de hielo va variando su velocidad y se va adaptando. Sin embargo en ocasiones no le es posible o no le da tiempo a adaptarse a esas variaciones y se producen desgarramientos en su superficie que provocan la aparición de diferentes tipos de grietas o fisuras (que responden a cambios en esas condiciones de contorno, como pueden ser obstáculos en la base del glaciar, estrechamientos del cauce, cambios de temperatura etc.).

Excursión con crampones en glaciar Fallsjökull, Islandia

Nosotras tuvimos ocasión de entrar en alguna de esas cavidades y observar otras desde su cima… y son impresionantes. Es inevitable pensar que si te caes ahí, no lo cuentas.

En una zona del glaciar nos encontramos con unas piedras cubiertas de musgo. Al parecer, éstas llegaron allí en alguna erupción volcánica pasada y la combinación de agua-sol, durante años, hizo aparecer sobre su superficie ese musgo; eso sí, a base de tiempo y paciencia (nos comentó que para el caso de unas piedras pequeñitas de 4-5 cm2 llegan a cubrirse de musgo por completo en 15 años o incluso más).


Trekking en el Fallsjökull. El gran repecho: 

Hasta el momento todo había ido sobre ruedas. Habíamos ido caminando y haciendo pequeñas paradas en las que íbamos descubriendo curiosidades de los glaciares, pero aún quedada bastante por subir y en este tramo comenzaba lo duro…

Jacob puso la directa y empezó a andar. Las paradas que hasta ese momento eran periódicas, dejaron de serlo y Cintia y yo comenzamos a quedarnos descolgadas (estaba claro que éramos el eslabón débil del grupo). Para colmo de males, se nos puso a llover. La cara de mi compañera de viaje comenzó a cambiar, maldecía el momento en el que contraté esa excursión sin hacerle consulta alguna y por un momento llegué a pensar que acabaría con mi vida allí mismo clavándome el piolet en la cabeza… pero poquito a poco llegamos a la cima. De hecho, luego nos dimos cuenta de que alguna de nuestras compañeras de grupo también estaban en las últimas… Mal de muchos…

Excursión con crampones en glaciar Fallsjökull, Islandia

Eso sí, el esfuerzo había merecido la pena. Estábamos rodeadas de las grandes agujas de hielo y pináculos que conformaban el glaciar Fallsjökull. Las vistas eran espectaculares. Te sentías diminuto ante tanta grandiosidad y eso que esta lengua del Vatnajökul no es de las más grandes…

Excursión con crampones en glaciar Fallsjökull, Islandia

Allí, en mitad de semejante paisaje, hicimos una parada para reponer fuerzas y comernos el bocata y zumo que nos habían dado al principio de la mañana. ¡Menos mal!  Porque yo creo que si no me llego a tomar el zumo me hubiera dado la pájara y no hubiera sido capaz de terminar la excursión…

Al poco (tras unos 10 minutos de parada) continuamos nuestro camino. Ascendimos un poquito más para tener otra perspectiva de esa zona y emprendimos el regreso.



Bajando el glaciar Fallsjökull: 

El camino de bajada era igualmente espectacular. A nuestra espalda, dejábamos esos enormes pináculos de hielo entre los que habíamos estado minutos antes, obteniendo unas panorámicas que dejaban sin habla y, hacia delante, íbamos esquivando enormes y espectaculares fisuras en el hielo.

Excursión con crampones en glaciar Fallsjökull, Islandia

Con el cuerpo más relajado, pues ya íbamos cuesta abajo, disfrutamos de las distintas perspectivas que a nuestra espalda íbamos teniendo del glaciar que habíamos ascendido.

Excursión con crampones en glaciar Fallsjökull, Islandia

Excursión con crampones en glaciar Fallsjökull, Islandia

Excursión con crampones en glaciar Fallsjökull, Islandia

Parábamos por aquí y por allá para hacer fotos y grabar en vídeo… Nuestras caras, más relajadas. Cada vez quedaba menos por recorrer… y casi sin darnos cuenta, estábamos de nuevo a los pies del glaciar. Nos quitamos los crampones y con ellos en la mano recorrimos el camino de vuelta hasta el aparcamiento del glaciar donde debíamos tomar de nuevo el autobús.

Estábamos hechas un cirio. Habíamos sudado bastante, nos había hecho sol, nos había llovido, yo tenía los pies hechos polvo, notaba que ya me habían salido varias ampollas (cuya marca he conservado en mis pies hasta hace bien poquito)… y aún quedaba mucho día por delante.

Eso sí, para mí fue una experiencia única y 100% recomendable. A ver si Cintia se anima a dejar su opinión, porque aunque en ese momento, por el esfuerzo físico realizado y el mosqueo que llevaba conmigo, no fue buena, creo que con el paso del tiempo ha ido borrando lo malo y se ha quedado con lo positivo de la experiencia. 

Continuamos la ruta. Visita de Jökulsárlón y Fjarsárlón 

Pero nuestra ruta continuaba. Jacob nos dejó para hacer de nuevo la ruta con otro grupo. (¡Señor! ¡Qué resistencia tiene este hombre!) Nosotras por nuestra parte montamos de nuevo en el autobús y un nuevo guía nos acercó hasta la famosa laguna glaciar Jökulsárlón

Laguna glaciar Jökulsárlón, Islandia

Nos sacó los tickets del barco anfibio y en menos de 5 minutos (en los que apenas  nos dio tiempo de ir al baño) nos tuvimos que montar rápidamente en él.

La laguna Jökulsárlón se formó hace unos 75 años, cuando retrocedió el glaciar Breiðamerkurjökull, otra de las lenguas de Vatnajökull, que hasta ese momento llegaba hasta la ring road. Es un gran lago, repleto de icebergs que provienen de las fracturas de hielo del citado glaciar.

Laguna glaciar Jökulsárlón, Islandia

Nos subimos en el barco anfibio y realizamos el paseo de media hora por la laguna. Tras circular por tierra un par de minutos y bordear una pequeña montaña en la orilla del lago, el barco llegó al agua y se sumergió en ella. 

Mientras que la barca recorría la laguna e iba pasando entre enormes icebergs, un guía nos iba contando cómo se formó ésta, el por qué de los icebergs y de sus distintos colores y curiosidades diversas. Había bastante niebla y, aunque podíamos divisar los icebergs, el frente del glaciar ni se intuía…

A mitad de trayecto le pasaron un trozo de hielo de la laguna desde una zodiac y mientras nos comentaba la antigüedad de estos grandes bloques de hielo de la laguna nos dio la oportunidad de probarlo alegando que posiblemente ese pequeño trozo de hielo fuera lo más antiguo que hayamos o vayamos a comer jamás.

Laguna glaciar Jökulsárlón, IslandiaLaguna glaciar Jökulsárlón, Islandia. Probando un iceberg...

El tiempo terminó de torcerse a mitad de paseo, empezó a llover bastante más fuerte y tuvimos que guardar las cámaras pues iban a acabar empapadas. Pero esto nos permitió tener la vista centrada en el lago y yo llegué a distinguir una foca en su interior. ¡Lo que me gustan esos animales! Imaginaos la ilusión que me hizo… Me puse a gritar como una loca: a seal! a seal!

Laguna glaciar Jökulsárlón, Islandia

Ya de vuelta decidimos pasar por la tienda para resguardarnos de la lluvia y entrar en calor tomándonos un café calentito, pues no habíamos oído que la gente de Glacier Guides nos iba a comprar un chocolate y un pastel… que después nos tomamos en el autobús ya de vuelta.  

Cuando ya pensábamos que la excursión se había acabado y nos llevaban de vuelta al punto de partida, nos sorprendieron con una parada extra en Fjarsárlón, otro lago glacial con icebergs provenientes del glaciar Fjarjökull. Había leído que este lago era incluso más bonito que el Jökulsárlón, ya que por su menor tamaño se ve el frente del glaciar del que se desprenden los trozos de hielo y en días de buen clima llegan a oirse sus crujidos. Lamentablemente el tiempo no nos estaba acompañando y de crujidos nada de nada. Eso sí, las vistas, pese a la lluvia, sí que eran bonitas.

Laguna glaciar Fjarsárlón, Islandia

Y ésta sí que fue la última parada del día. Nos acercaron de nuevo al centro de visitantes de Skaftafell donde dimos por finalizada la visita. A mí fue una de las excursiones que más me gustaron de todas las que hicimos en el viaje, aunque imagino que esto en otros glaciares como el Perito Moreno de Argentina tiene que ser espectacular… o quizás sea justo lo contrario y al ser más pequeñito este glaciar tenga más encanto… espero en un futuro poder hacer yo misma la comparación.

Pensando en ello ahora, retrospectivamente, creo que hubiera optado por hacer por la mañana el trekking en glaciar con ellos, pero la visita a las lagunas las hubiera hecho por mi cuenta. Quizás hubiera contratado el paseo en lancha motora por la laguna… aunque con el tiempo que nos hizo puede que ni eso.

Al llegar al camping, decidimos darnos una ducha (que, en ese camping, había que pagar aparte) y hacer ronda por los albergues y hoteles de la zona a ver si encontrábamos alguna habitación disponible, pues después del día que nos habíamos echado a la espalda necesitábamos descansar en una cama y algo guarecidas de la incesante lluvia…

Yo no tenía mucha esperanza de encontrar una habitación, pues había leído que suelen estar completas en esa época del año, pero finalmente en Litla-Hof II encontramos una habitación libre con una cama de cuerpo y medio con la que nos quedamos sin dudar, a razón de unos 100 euros.
Cenando en la gasolinera de Skaftafell, Islandia

Con el alojamiento ya cerrado, después del duro día que llevábamos andado, decidimos pegarnos un homenaje e ir a cenar a un hotel que habíamos pasado cuyo restaurante tenía buena pinta, pero cuando entramos a preguntar nos dijeron que sólo atendían a gente que estuviera alojada allí… Finalmente vimos que la única gasolinera de la zona donde paramos a repostar, tenía un bar/restaurante que hacía hamburguesas bastante económicas y la verdad es que cenamos de maravilla allí.

Así, regresamos a nuestro alojamiento a descansar del intenso día de habíamos vivido. Soñamos con glaciares, lagos e icebergs.


Nota: Según leí en el blog de David y Neus, hay otra empresa que realiza trekkings en glaciares en la zona: Icelandic Mountain Guides. Al parecer lo hacen en el glaciar Svínafellsjökull que tiene mayor tamaño que el Fallsjökull. No sé cuál será mejor, pero desde luego, yo quedé muy contenta con la excursión realizada con Glacier Guides y su trato y desde aquí los recomiendo.

¡Hola a todos!

Mi maleta y yo estamos recorriendo mundo. En este blog voy a describir todos mis viajes. Mejor o peor he disfrutado de cada lugar que he visitado. ¿Por qué guardarlo sólo para mí?

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