Belcastel, un bonito pueblo de Aveyron (sur de Francia)


Cuando estaba preparando la ruta de este viaje por el sur de Francia y vi fotos de Belcastel en la página web de “Los pueblos más bonitos de Francia”, no me lo pensé mucho… Teníamos que pasar por allí y verlo de primera mano con nuestros ojos.

Al llegar, pese a la incesante lluvia (que siempre quita encanto a las visitas), no nos decepcionó. Dejamos el coche en un parking existente en la entrada de la población y, fuimos caminando por la carretera que le da acceso paralela al curso del río Aveyron. La imagen de todas sus pequeñas casitas medievales de piedra, encaramadas una sobre otra y presididas por un bonito castillo será difícil de olvidar. En ese momento tuve la sensación de estar adentrándome en un pueblo de cuento.

Belcastel, Francia

Belcastel, Francia

Frente a las casas un bonito puente medieval de piedra daba acceso a la iglesia de la población, cuyos orígenes se remontan al siglo XV. 


Belcastel, Francia

El puente, de 56 metros de longitud, fue construido en el año 1409 por los mismos arquitectos que levantaron el famoso puente de Avignon (aunque parece que en esta ocasión con mejor suerte), mientras que en la austera iglesia (Sta. Marie de la Madeleine) encontramos el sepulcro de Alzias de Saunhac, un caballero y señor de la localidad que vivió a finales del siglo XIV y a quién se le debe la construcción de la actual iglesia sobre una antigua capilla de la orden de los Caballeros del Santo Sepulcro pues, hasta entonces, la iglesia se situaba en el castillo. Éste contribuyó en gran medida al progreso y prosperidad de Belcastel.

Belcastel, FranciaBelcastel, Francia

Hoy en día Belcastel es muy pequeñito y tan sólo tiene 48 habitantes censados, aunque se  tiene constancia de asentamientos en la zona ya por el siglo V. Pero no fue hasta el año 1040, cuando comenzó la construcción del castillo, que algunas casas y viviendas comenzaron a proliferar a sus pies y se empezó a desarrollar la zona. En esta época el paso a través de la localidad implicaba el pago de un peaje, cosa que impulsó económicamente la población. De hecho, a un kilómetro de distancia de ésta, podremos encontrar “Le roc d’anglars” un recinto arqueológico situado sobre un promontorio rocoso cercano que tenía función defensiva a la par que almacén de los productos alimentarios recabados como peaje.

A finales del siglo XVIII la población perdió importancia y sus habitantes abandonaron el castillo que quedó con el paso del tiempo en ruinas.

Belcastel, Francia

Belcastel, Francia
En 1973 el arquitecto francés Fernand Pouillon descubrió el pueblo y quedó maravillado con su castillo hasta tal punto que decidió comprarlo (por 150.000 francos, unos 20.000 euros) y emprender una profunda restauración sobre él. Esta iniciativa animó también a los habitantes del pueblo a restaurar el resto del municipio, que fueron poco a poco renovando sus casas particulares… Así, gracias a la voluntad de todos, el castillo y el pueblo recobró su aspecto original.

Lamentablemente Pouillon murió antes de ver terminada su obra y hoy en día se encuentra enterrado en el cementerio de la iglesia, tal y como él quería.

Belcastel, Francia

Con semejante historia, comenzamos a callejear por el entramado de callejuelas de la población hasta llegar al castillo, que es en parte visitable. Está compuesto por un torreón cuadrado y torres angulares, a las que se entra a través de un puente levadizo. Es un monumento histórico pero también se emplea como galería de arte y hay diversas exposiciones.

Belcastel, Francia

La localidad cuenta también con un hotel y un restaurante (premiado con una estrella Michelin). Intentamos comer allí, pero dadas las horas que eran (creo recordar que en torno a las 15h) ya no nos atendieron… así que si vais con intención de comer, tened en cuenta los horarios franceses. 

Belcastel, Francia

Tras hacernos un bocata de atún en el coche (porque para colmo de males seguía lloviendo) continuamos nuestra ruta hacia la última localidad que visitaríamos esa jornada: Conques.

Berlín: Parlamento, Tiergarten, East Side Gallery y Nikolaiviertel


El segundo día de estancia en Berlín nos tomamos las cosas con un poquito más de calma que el primero en el que prácticamente vimos todos los “must” en un ambicioso recorrido a pie. Este día lo dedicaríamos principalmente a visitar la cúpula del Parlamento, el Tiergarten y sus alrededores, la parte de muro que queda intacta en el East Side y el barrio de Nikolaiviertel.

Ruta seguida la segunda jornada de viaje por Berlín

Así, temprano por la mañana pusimos marcha hacia el Parlamento, donde habíamos reservado visita a la cúpula a las 9:00 h. Recordad que para visitar el Parlamento se han de pedir las entradas con antelación (os remito al capítulo de Preparativos) y cuando nosotras las pedimos o no quedaban o no se podía visitar el interior. 

Visita al Reichstag, sede del Parlamento Alemán – [ 2 ]

Había visto fotos únicamente de la cúpula actual del Reichstag, así que cuando llegamos a su puerta y me encontré con un edificio de estilo clásico, me sorprendí. Pero lo cierto es que tiene mucha historia a sus espaldas, pues fue construido entre los años 1841 y 1912 en base a un proyecto de Paul Wallot.

Berlín - En el parlamento alemán

Al principio de su vida albergó las fuerzas políticas alemanas hasta que, al acabar la I Guerra Mundial, obreros y soldados ocuparon el edificio, declarando la República de Weimar y creando la constitución de 1919. En época nazi (concretamente en 1933), el edificio sufrió un “misterioso” incendio que deterioró enormemente su estado y, más tarde, con la II Guerra Mundial, el edificio quedó completamente en ruinas.  En los años 50 se demolió por completo la antigua cúpula y se realizó una pequeña reconstrucción del cuerpo principal del edificio.

Pero no fue hasta la reunificación alemana cuando el edificio recobró su importancia y el arquitecto Norman Foster resultó adjudicatario del diseño de la edificación que hoy en día vemos. Aunque conservó la antiguas fachadas exteriores, rediseñó por completo todo su interior y optó por una construcción mucho más vanguardista en cristal y acero para la cúpula. 

La visita a la  cúpula del Parlamento:

Tras atravesar un control de seguridad en una caseta a la entrada, seguimos al guía que nos daría paso a la terraza a través de un ascensor y allí mismo tomamos una audioguía (en español) que nos iría narrando la visita conforme íbamos avanzando.

La cúpula de cristal se encuentra situada sobre la Sala de Plenos del Parlamento tratando de representar que desde la parte superior, el pueblo puede ver cómo los asuntos de Estado son llevados con transparencia y claridad.

Berlín - Cúpula del ReichstagBerlín - Cúpula del Reichstag

En la base de la cúpula una serie de fotografías ilustran los momentos más importantes vividos por el edificio, después una rampa nos permite acceder a la parte superior de la cúpula desde la que nuestra audioguía nos irá explicando todas las vistas o lugares importantes de la ciudad, además de la historia del edificio y los detalles de sus elementos constructivos.

Fue una visita bastante interesante en la que empleamos en torno a una hora y cuarto o y media.

Al salir del Parlamento, tomamos el autobús 101 para adentrarnos en el Tiergarten y visitar la famosa Columna de la Victoria.

Columna de la victoria – [ 3 ]

Berlín - Columna de la Victoria
Este monumento se comenzó a construir por Heinrich Strack en 1864 para conmemorar la victoria de Prusia (en alianza con el Imperio austríaco) contra Dinamarca en la Guerra de los Ducados. Tras 10 años de construcción, Prusia había obtenido otras dos nuevas victorias contra el Imperio Austriaco y contra el Imperio de Napoleón III, por lo que la columna pasó a conmemorarlas también. Por este motivo se creó con tres segmentos y se coronó con una escultura de bronce. Más tarde, durante el Tercer Reich, la Columna se alargó con un cuarto tambor, que le hizo alcanzar los 67 metros de altura.

Aunque inicialmente fue levantada frente al Parlamento, en la Königsplatz (ahora la Plaza de la República), en 1938 la columna se trasladó al centro del parque Tiergarten, para permitir la remodelación de la ciudad.

Tras los daños que sufrió durante la Guerra, la Columna de la Victoria se restauró a mediados de los 80.

La escultura de bronce, realizada por Friedrich Drake, con sus 8,3 metros de altura y sus 35 toneladas de peso, representa a Victoria con una corona de laurel.

Berlín - Columna de la VictoriaBerlín - Columna de la Victoria

Nosotras subimos a la plataforma panorámica de la columna pues había leído que las vistas eran bastante bonitas, sin embargo la meteorología no nos sonrió esta vez y apenas pudimos ver la silueta de la ciudad dibujada en el horizonte.

Tiergarten – [ 3 ]

Al bajar de la columna seguimos nuestra ruta a pie, dando un paseo por el Tiergarten, el gran parque y pulmón verde de la ciudad.

Como suele ocurrir, este parque fue un antiguo coto de caza que, a finales del siglo XVII fue  transformado en  “parque de ocio”. Con los años el parque fue sufriendo diversas remodelaciones, aunque la más acusada fue llevada a cabo por Peter Joseph Lenné, que le hizo adoptar el modelo inglés.

Hoy en día el parque es lugar de paseo, de picnics, de relax… aunque, como cualquier en parque, leí que no es una zona muy recomendable al anochecer.

Pero nosotras teníamos la mente ya en otro lugar, y poco a poco dejamos el parque atrás para adentrarnos de nuevo en el bullicio de la ciudad.

La Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm y el zoo de Berlín – [ 4 ]

Pasamos frente a la puerta del zoo para dirigirnos a la Iglesia neorrománica Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche. Según dicen, la iglesia en sí no tuvo especial importancia hasta que quedó destrozada por los bombardeos de la II Guerra Mundial. Así, cuando en 1950 se planteó demolerla, los ciudadanos se negaron y se tomó la decisión de crear un monumento conmemorativo con los restos de la iglesia.

Su aspecto viejo y ennegrecido logra alcanzar su objetivo: recordarnos a todos la insensatez de la guerra. En el interior, una pequeña exposición muestra algunas fotos de la época en la que la iglesia quedó destrozada por los bombardeos y una serie de mosaicos (restaurados) de los emperadores alemanes.

Berlín - Iglesia Memorial Kaiser WilhelmBerlín - Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm

Frente a la iglesia se construyó una moderna capilla (llamada Iglesia Nueva) y en la parte trasera de la iglesia, un edificio octogonal se construyó como campanario en 1960, que actualmente alberga una tienda de suvenires.

Tras dar un pequeño paseo por la calle Kurfürstendamm, una de las más importantes de la ciudad, cogimos de nuevo el metro para ver por dentro la Sinagoga, que se nos había resistido el día anterior.

La Nueva Sinagoga de Berlín - [ 5 ]

Berlín - Nueva SinagogaEsta vez sí que la pillamos abierta y pudimos ver la exposición permanente que allí se muestra: documentos y diversas piezas que quieren dar idea de cómo era vida judía de Berlín en el pasado.

A mí personalmente no me dijo mucho este museo, aunque tenía curiosidad por ver cómo era el interior del edificio, me pareció una entrada cara para lo pobre de la exposición.

La zona estaba plagada de restaurantes, así que aprovechamos para comer por las cercanías.

Después decidimos acercarnos a ver si podíamos hacer un tour por el subsuelo de la ciudad con Berliner Underwelten.

Berliner Unterwelten  - [ 6 ]

Existen varios recorridos en los que un guía de la empresa Berliner Underwelten, acompaña a los visitantes a través de alguno de los más de 100 búnkeres que aún existen en  las entrañas de la capital alemana. Y es que, cuando comenzó el declive alemán en la II Guerra Mundial, Hitler mandó construir búnkeres en sus principales ciudades, especialmente en Berlín (donde llegaron a existir más de 1.000).

La empresa ofrece tours en varios idiomas (incluido el español), pero no admite reservas de antemano ni compras anticipadas. Cuando nosotras llegamos sólo iban a hacer un tour en alemán que estaba ya completo y el día siguiente nos comentaron que cerraban, por lo que nos quedamos con las ganas de hacer alguno de esos recorridos bajo tierra. Quizás (si no hubiéramos tenido la reserva en el parlamento) lo mejor hubiera sido acercarse a primera hora de la mañana.

En fin, no hubo suerte, por lo que pusimos rumbo a otro punto de interés: la zona del East Side.

El muro de Berlín en el East Side Gallery - [ 7 ]

Los restos del muro son ya una parte más de la ciudad y los pudimos encontrar en diversos lugares durante los días que estuvimos, pero es en el East Side, en la calle Mühlenstraße, donde se conserva el mayor tramo de Muro de Berlín (con 1,3 kilómetros).

Berlín - East Side Gallery

Allí podemos decir que se encuentra la mayor galería de arte al aire libre del mundo (East Side Gallery). Cientos de graffitis de artistas de todo el mundo (de 24 países) trataron de documentar el cambio producido tras la caída del Muro de Berlín, sus protestas y mensajes de esperanza por un futuro libre y mejor.

Berlín - East Side Gallery

Y aunque a lo largo del muro, encontraremos obras que nos gustarán, son especialmente famosas las pinturas del líder ruso Leonid Brezhnev besando al líder de la República Democrática Alemana, Erich Honecker, o la imagen de un Trabant (el coche utilizado en la alemania oriental) atravesando el muro.

Berlín - East Side Gallery

En las cercanías del muro pudimos ver el estadio O2 World y el Oberbaumbrücke, un bonito puente del siglo XIX, que fue utilizado como uno de los 8 pasos fronterizos que existían en la ciudad durante la vigencia del muro.

Berlín - O2 World

Tras recorrer la zona tomamos de nuevo el metro y nos dirigimos a Alexander Platz. El día anterior no habíamos terminado de recorrer bien sus alrededores y éstos se iban a convertir en la mejor sorpresa del viaje.

Desde la plaza fuimos callejeando para ver algunos edificios curiosos como la Franziskaner KlosterKirche (una iglesia del siglo XIII que muestra claramente las cicatrices de la guerra), la Parochial-kirche, algunos edificios municipales como el Altes Stadhaus dotado de una poderosa torre o el propio ayuntamiento… pero la sorpresa vendría después, al adentrarnos en el pequeño barrio de Nicolás.

Berlín - Ayuntamiento y torre de la TV

Nikolaiviertel   - [ 8 ]

Berlín - Barrio de NicolásEntre el río Spree y el rojo ayuntamiento se encuentra esta zona residencial, que resulta ser la más antigua de Berlín. Es un lugar con mucho encanto, con calles peatonales medievales (dotadas de numerosos restaurantes y pequeñas tiendas) que contrasta con el resto de la ciudad.

La zona empezó a poblarse alrededor del año 1200 cuando se terminó la Iglesia de San Nicolás. Así se crearon dos zonas diferenciadas: Berlín, situada al este del río Spree, y Cölln, (algo menor) situada justo enfrente, en la orilla occidental.

Hasta la Segunda Guerra Mundial, el barrio se caracterizaba por sus tiendas, fincas y talleres de artesanía, pero en 1944 quedó prácticamente destruido por las bombas. Durante mucho tiempo la zona permaneció abandonada y llena de escombros, pero entre los años 1981 y 1987 una profunda reconstrucción se llevó a cabo bajo la dirección del arquitecto Günter Stahn, que, siguiendo los modelos históricos, intentó levantar las casas y calles de la manera más exacta como le fue posible. Así, hoy en día, en estas calles aún podemos ver una pincelada de lo que fue el antiguo Berlín.

Berlín - Barrio de Nicolás

Allí podemos intuir cómo fueron algunos de los edificios más antiguos Berlín ya que muchas de estas reconstrucciones se abren para nosotros en forma de museos:
  • Nikolaikirche es la iglesia más antigua de la ciudad en la que aún se pueden ver los cimientos originales, aunque ha sido remodelada varias veces con el paso de los años. Hoy en día ofrece explicaciones acerca a la historia de la iglesia y de sus reconstrucciones
  • El knoblauchhaus, un edificio barroco (del 1760) que, expone objetos y mobiliario de los Knoblauch, una adinerada familia de la época que se dedicaba al comercio con telas
  • El Ephraim-Palais, un palacio barroco del siglo XVIII convertido en museo con exhibiciones sobre la historia del arte y la cultura en Berlín
  • Zille Museum: que muestra las satíricas obras de Heinrich Zille, representando el ambiente del Berlín del siglo XIX
  • Hanfmuseum o museo del cáñamo: que explica desde su proceso de producción hasta los usos medicinales,… 
Mientras caminábamos por el barrio se nos hizo de noche, así que regresamos a la zona del hotel para cenar en un italiano cercano (lo más barato y bueno que hemos encontrado jamás) y nos fuimos a dormir. Ya sólo nos quedaba medio día en la ciudad.

Ambialet, Brousse le Chateau y Sauveterre de Rouergue en Francia


Continuábamos la tercera jornada de viaje por el sur de Francia visitando tres pequeñas ciudades que pillaban de camino en la ruta de Albi a Conques: Ambialet, Brousse le Chateau y Sauveterre de Rouergue.

Ambialet 

Sobre una gran península rocosa creada por un gran meandro (de alrededor de 3 km) del río Tarn, se sitúa Ambialet.
Ambialet - Francia

Aunque se sabe que los celtas ya habitaron esta zona, el origen de la ciudad se debe a un convento que fue construido en el siglo XI por unos monjes benedictinos. El obispo de Nimes otorgó la península, con la capilla y su pequeño monasterio a la abadía de San Víctor de Marsella en 1507. Con los años el monasterio fue ampliado y transformado en priorato. Hoy en día podemos visitar la capilla, donde encontraremos una estatua de Nuestra Señora del Oder que data del siglo XVII.

Ambialet - FranciaAmbialet - Francia

En el centro de la península se levantó también un castillo, mientras que los habitantes construyeron sus casas a lo largo del istmo. En aquella época los habitantes iban y venían a sus casas mediante barcas y no fue hasta alrededor del año 1900 cuando se construyó el puente que hoy en día le da acceso.

Ambialet - Francia

Con la peculiaridad geográfica de la zona, el pueblo se dividió en dos, e incluso hoy en día parecen dos núcleos de población diferenciados.

La ciudad no es fea pero, quitado su emplazamiento y la capilla del priorato, no le vi nada especial. Así que proseguimos la ruta hasta la siguiente parada.

Brousse-le-Château

Y con ese nombre, precisamente lo que nos encontramos es eso: una ciudad cobijada a los pies de un castillo del siglo IX…  

Brousse-le-Château - Francia

El pueblo ha sido testigo de importantes acontecimientos de la historia, viviendo de primera mano invasiones y guerras señoriales: desde la Guerra de los Cien Años hasta las guerras de religión del siglo XVI… aunque la fuente principal de ingresos de la población ha sido siempre la agricultura y el comercio a lo largo del valle del Tarn.

Brousse-le-Château - FranciaBrousse-le-Château - Francia

Sus calles empedradas, el puente de entrada románico, su iglesia (del siglo XV) y en la cima de todo su castillo, hacen de éste uno de los pueblecitos medievales más bonitos de los que pudimos ver. No habíamos leído mucho sobre él, tan sólo una pequeña mención en el blog Libreta Viajera, y nos llevamos una grata sorpresa pues, pese a la lluvia, nos pareció un pueblecito encantador.

Brousse-le-Château - Francia

Aunque no pudimos visitarlo (por lo limitado de sus horarios de apertura), dicen que la visita al castillo medieval, merece la pena. Una auténtica fortaleza con marcados signos de arquitectura defensiva (con un calabozo, unas importantes murallas y sus cinco torres de defensa). Durante gran parte de su vida el castillo perteneció a los Arpajon, una poderosa familia de la nobleza francesa, pero con los años el castillo pasó a manos de la ciudad que lo convirtió en presbiterio. Fue gracias a recientes proyectos de voluntariado que ha sido salvado de la ruina y desde 2007 está siendo gestionado por el ayuntamiento.

Hecha la visita, seguimos nuestra marcha en coche.

Sauveterre de Rouergue

Casi por casualidad (gracias a unos carteles que vimos por la carretera que circulábamos) acabamos visitando Sauveterre de Rouergue. Esta ciudad nació en el siglo XIII siguiendo los patrones de una nueva política urbanística. Así, alrededor de una plaza mayor, se marcaron algunos solares en los que implantar las respectivas casas, cada una con su jardín y su pozo, delimitados a su vez por 4 calles principales que daban acceso a los jardines.

Aunque en un principio se intentó proporcionarle carácter agrícola, la bastida finalmente adoptó una función mayoritariamente comerciante y administrativa. Así, poco a poco, fueron apareciendo oficios como: carnicerías, fraguas, cuchillerías, sombrererías... Las arcadas de la plaza mayor son buena prueba de ello.

Sauveterre de Rouergue - Francia

Sin embargo, la peste y las hambrunas le pasaron factura, quedando desde el siglo XVIII apartada de los grandes ejes de comunicación.

A mediados del siglo XX, sus habitantes se propusieron restaurar el patrimonio arquitectónico de la ciudad, estando hoy en día incluida en la lista de las villas más bonitas de Francia.

Sauveterre de Rouergue - FranciaSauveterre de Rouergue - Francia

Tras dar una vuelta por sus calles y ver la iglesia… pusimos rumbo hacia nuestra siguiente parada: Belcastel, pero eso os lo contaré en la próxima entrada.

Recorrido a pie por el centro de Berlín. Las visitas imprescindibles


Nuestro primer día de estancia en Berlín, nos echamos el mundo por montera y prácticamente nos dejamos visto (a excepción del muro del East Side y el Parlamento) todo lo que queríamos visitar de la ciudad.

Ruta por el centro de Berlín
La noche anterior habíamos llegado bastante tarde y sólo nos dio tiempo a comprar algo para cenar en un puesto de comida rápida, hacer el check-in en el hotel e irnos a dormir. En cualquier caso, nos levantamos bastante temprano (en torno a las 7:30 h) para intentar aprovechar el día al máximo. Como ya os comenté en el capítulo de Preparativos, los Easy Hotel (1, en el mapa) no incluyen desayuno, pero el hotel contaba con una zona vending en la que poder hacernos con un par de cafés y comprar algún snack, que en nuestro caso fueron unas galletas. Así, tras un escueto desayuno, salimos a patear la ciudad. Nada más salir vimos que había una cafetería justo al lado del hotel en la que desayunar así que el día siguiente nos lo tomaríamos con más calma…

Echamos a caminar. Todavía teníamos que hacernos con la escala del mapa que llevábamos y ver más o menos cómo eran las distancias en la ciudad.

La Nueva Sinagoga de Berlín - [2]

Berlín - Nueva Sinagoga
Andando, andando, nos metimos de pleno en el barrio judío (o Spandauer Vorstadt) y llegamos a la Nueva Sinagoga (o Neue Synagoge) de Berlín que, a esas tempranas horas se encontraba cerrada. En el pasado fue la sinagoga más grande de Alemania con capacidad para 3.000 personas y, aunque su fachada principal y su cúpula, llamaban nuestra atención, no nos veíamos por la labor de esperar a que la abrieran a las 10:00 h de la mañana. Ya regresaríamos en otro momento.

Eso sí, lo que me resultó muy curioso fue que su entrada estuviera custodiada por nada menos que 3 policías, quizás por evitar hecho análogos a los acaecidos en la “Noche de los cristales rotos”, cuando ésta y otras muchas construcciones judías se vieron sumidas en llamas.

En fin, volveríamos en otro momento. Desde allí nos dirigimos, de nuevo caminando, hacia la isla de los museos.

Visitar la isla de los Museos - [3]

En nuestro caminar el río Spree salió a nuestro paso y, paseando a lo largo de su margen, llegamos a uno de los puentes que nos daría acceso a esta isla, que acoge los 5 museos más importantes de la ciudad y motivo por el que es Patrimonio de la Humanidad. Allí podremos ver el Altes Museum (Museo Antiguo), Alte Nationalgalerie (la Antigua Galería Nacional), el Neues Museum (Museo Nuevo), el Pergamonmuseum (Museo de Pérgamo) y el Bode Museum (Museo Bode), además de la Catedral protestante de Berlín.

Berlín - Río Spree e Isla de los Museos

A pesar de su importancia, visitar todos los museos en una única jornada (si no eres un apasionado de los museos) puede hacerte desear el suicidio… por lo que yo creo que es mejor hacerse con uno de los pases que os comenté en el capítulo de Preparativos, dosificar las visitas e ir conociéndolos en los diferentes días que dispongas para visitar la ciudad.

Sin embargo nuestro tiempo en Berlín era muy limitado, nosotras tan sólo podíamos dedicarle una mañana, así que nos centramos en los dos que más llamaban nuestra atención: el Museo Nuevo (donde se encuentra el famoso busto egipcio de Nefertiti y que, desde mi viaje a Egipto, estaba deseando ver) y el Museo de Pérgamo, los museos que dicen que son imprescindibles de esta isla y, en general, de todo Berlín (aunque reconozco que me quedé con ganas de ver el Altes Museum).

Llegamos de nuevo pronto (desde luego, me quedó claro que los alemanes, madrugadores, lo que viene siendo madrugadores, no son) pues, tal y como nos había pasado en la Sinagoga, tanto los museos como la catedral estaban cerrados a las 9 y poco de la mañana, pero aprovechamos el tiempo muerto para hacer algunas fotos por la zona, pues además no había un alma.

Berlín - Isla de los Museos

Conforme se fue acercando la hora de apertura (las 10:00 h), también lo hicimos nosotras al puesto de venta de entradas del Neues Museum donde, en cuanto abrieron, nos hicimos con dos abonos del Museum Pass (al ir a visitar dos museos, ya sale a cuenta comprarla… y luego, siempre se puede visitar algún otro museo “en tarifa prepagada”, jejeje). 

Neues Museum de Berlín  

Al entrar en el Museo dejamos nuestras mochilas y abrigos en unas taquillas, nos hicimos con unas audioguías (en español) que proporcionaban de manera gratuita y nos dispusimos a comenzar nuestra visita.

Berlín - Isla de los Museos (Neues)Aunque hay una pequeña parte del museo dedicada a Heinrich Schliemann, que legó al museo gran parte de su colección de antigüedades de Troya, en realidad se pueden diferenciar dos zonas, una primera dedicada al antiguo Egipto y otra dedicada a la Prehistoria e Historia Temprana.

La parte dedicada al antiguo Egipto muestra un buen número de esculturas, objetos decorativos y funerarios, una de las mayores colecciones de papiros del mundo y hasta momias, pero la reina indiscutible es ella, precisamente la reina, Nefertiti, el famoso busto de la esposa de Akenaton datado en el 1.351 a.C. y férreamente custodiada por guardas de seguridad que imposibilitan el tomar una foto desde ningún ángulo, por muy lejano que éste esté… El único lugar, de todo el museo (de éste y del de Pérgamo) donde estaba prohibido tomar fotos… En fin, será una imagen que debemos guardar a fuego en nuestra retina.

Berlín - Isla de los Museos (Neues)Berlín - Isla de los Museos (Neues)

Berlín - Isla de los Museos (Neues)De la parte dedicada a la prehistoria destaca un sombrero ceremonial de oro, el Goldhut, (que parece sacado de la película de Merlín) y que se utilizaba con fines astronómicos.

Nosotras dedicamos alrededor de una hora a la visita del museo y, la verdad es que me resultó hasta casi mejor que el de Pérgamo, pues se encuentra mucho menos masificado y tiene obras verdaderamente interesantes.

 [ Tarifas | Horarios

Museo de Pérgamo   

Tras ver el museo Nuevo, entramos con nuestra entrada directamente al Museo de Pérgamo. Al igual que en el otro nos hicimos con una audioguía gratuita y comenzamos la visita.

Ya desde el comienzo, impresiona… pues nos damos de frente con la conocida Puerta de Ishtar que, con sus ladrillos azules y figuras de dragones y toros, fue la entrada principal a Babilonia durante el mandato de Nabucodonosor II (en el siglo VI a.C.). Al atravesarla nos encontramos con otra colosal construcción, con la puerta del mercado romano de Mileto (de 28 m de anchura y 17 m de altura) que data del año 120 d.C. (una ciudad que tuve la suerte de conocer con mis padres en Turquía cuando tan sólo tenía 14 años).

Berlín - Isla de los Museos (Pérgamo)

Recorriendo el resto del museo podremos ver otras obras, ya a menor escala, del antiguo Oriente Próximo y Babilonia, entre las que destaca el Código Hammurabi, el primer conjunto de leyes de la historia (del 1750 a.C.), en el que el rey de Babilonia, Hammurabi, enumeró las leyes que había recibido del dios Marduk, con la famosa ley del Talión.

Berlín - Isla de los Museos (Pérgamo)

En el museo también existe una sección dedicada al antiguo Arte Islámico donde, entre objetos diversos como alfombras, colecciones de arte o mihrabs, podemos encontrar también la cúpula de la Alhambra.

Ahora (y durante algunos años, hasta el 2020), por labores de rehabilitación no se puede ver el Altar de Pérgamo, otra de las joyas que acoge este museo pero, aun así y pese a las hordas de gente, su visita es una de las imprescindibles de Berlín.


Y, aunque nosotras no los visitamos, en esta isla también podréis encontrar:
  • El Bode Museum, que acoge importantes colecciones escultóricas europeas (de la edad media a finales del siglo VIII), de arte bizantino y numismáticas
  • La Alte Nationalgalerie, con una gran colección pictórica que acoge cuadros de Goya, Delacroix, Manet, Renoir, Cézanne,…
  • El Altes Museum que reúne una buena colección de antigüedades clásicas, con piezas griegas, etruscas y romanas
Berlín - Isla de los Museos (Altes)

Tras dedicar en torno a otra hora u hora y pico al museo de Pérgamo, pusimos rumbo al siguiente destino, la catedral. 


La Catedral de Berlín o Berliner Dom - [3]

Esta imponente iglesia de estilo renacentista, uno de los actuales símbolos de Berlín, se construyó sobre otra existente anterior entre 1894 y 1905. Pero poco duró su esplendor ya que la II Guerra Mundial le pasó factura y tuvo que pasar de nuevo por el taller. Así no fue hasta 2002  cuando las obras finalizaron y su cúpula verduzca, de 116 metros de alto, recobró su antiguo lustre.


Berlín - Catedral

Tras pagar los 7 euros de rigor, pasamos a visitarla por dentro. Una vez vista la nave principal de planta octogonal, carteles con flechas nos guiaron para realizar la visita y poder acceder (tras unos 270 escalones) a lo alto de la cúpula. Bordeándola obtuvimos unas bonitas vistas de la ciudad para descender más tarde y visitar la Cripta de los Hohenzollern en el subsuelo de la iglesia (con sarcófagos de los miembros de la familia real fallecidos entre finales del siglo XVI y principios del siglo XX).


Berlín - CatedralBerlín - Vistas desde la Cúpula de la Catedral

La visita es bastante rápida y me pareció recomendable, sobre todo las vistas desde la cúpula.


Salimos de la Catedral con la intención de buscar un sitio para comer cerca de la Unter den Linden (una de las principales avenidas de la ciudad) pues ya eran las 13:00 h (y yo, que ahora como a las 12:00h estaba famélica), pero antes nos encontramos con otro punto de interés.

La Nueva Guardia - Neue Wache - [4]

Se trata de un edificio en estilo neoclásico construido en 1918 para recordar a los caídos en las guerras napoleónicas. En su interior actualmente se ha instalado una escultura de una mujer que sostiene entre sus brazos a su hijo muerto, a modo de homenaje a todas las víctimas de guerras y dictaduras.

Berlín - Nueva GuardiaBerlín - Nueva Guardia

Cerca de allí, encontramos un restaurante donde sentarnos a descansar un poco las piernas y saciar nuestro apetito. Tras meternos entre pecho y espalda un señor plato de pasta (sí, allí no tenían la famosa currywurst…) y una buena cerveza alemana, con energías renovadas, continuamos la marcha.

Bebelplatz y Gendarmenmarkt - [5]

Regresamos a la “Unter den Linden” y cruzamos, frente a una estatua de Federico el Grande, en dirección a la Bebelplatz, famosa por ser el lugar donde se produjo el 10 de mayo de 1933 la “Quema de Libros” momento en el que simpatizantes nazis quemaron todos aquellos libros de escritores judíos, marxistas, pacifistas o de autores opositores al régimen. Había leído que en mitad de la plaza hay una cristalera en el suelo donde se puede ver una estantería vacía para conmemorar este hecho pero, como ésta se encontraba en obras, no fuimos capaces de localizarla.

Berlín - Bebelplatz

En la plaza además se hallan algunos edificios interesantes como la Ópera (Staatsoper), la Universidad de Humboldt y la Catedral católica de Berlín, la de Sant-Hedwigs, inspirada en el Panteon de Roma.

Desde allí nos dirigimos hacia Gendarmenmarkt, una de las plazas más bonitas de la ciudad, que tiene sus orígenes en el siglo XII.

Berlín - Gendarmenmarkt

En el centro se encuentra el Konzerthaus, la Sala de Conciertos y actual sede de la Orquesta Sinfónica de Berlín y custodiándola a cada lado se hallan dos edificios casi idénticos: la Französischer Dom (Catedral Francesa, construida en el S. XVIII para los hugonotes protestantes que habían huido de Francia a Alemania) y la Deutscher Dom (Catedral Alemana, construida poco después, hoy en día acoge un centro artístico que se puede visitar gratuitamente).

Berlín - Gendarmenmarkt

El Checkpoint Charlie - [6]

Dejamos atrás las plazas para continuar nuestro paseo hasta llegar al Checkpoint Charlie, uno de los pasos fronterizos más conocidos del Muro de Berlín.

Berlín - Checkpoint Charlie

Cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial, los países del bando ganador (Francia, Reino Unido, Estados Unidos y Rusia) se repartieron la ciudad de Berlín. Posteriormente las partes estadounidense, británica y francesa se agruparon para formar la República Federal Alemana (RFA), mientras que la rusa, en el este, pasó a denominarse República Democrática Alemana (RDA). Así, en 1961, la RDA o bloque soviético decidió levantar el Muro de Protección Antifascista, pretendiendo evitar la huida de alemanes del este, zona en la que se vivía peor, en condiciones más precarias y con mayor represión, hacia la zona occidental.
Berlín - Checkpoint Charlie
El Checkpoint Charlie original fue demolido en 1989 con el resto del muro, pero en 2000 se volvió a construir la caseta, enfocada principalmente al turismo, con un soldado estadounidense y uno ruso. Frente a ésta hay un museo que explica cosas sobre el muro y los pasos fronterizos, pero nosotras no teníamos especial interés y decidimos saltárnoslo y continuar la marcha.

Topografía del Terror - [7]

Así llegamos a la Topografía del Terror, un museo del que sí había leído buenas críticas.

Berlín - Topografía del Terror

Construido sobre un gran solar vacío en el que aún se pueden ver los cimientos de un antiguo Cuartel de la Gestapo (la antigua Policía Secreta del Estado, dirigida por Heinrich Himler) al que llevaban para interrogar y torturar a todos aquellos opositores al régimen  y rodeado por un trozo del antiguo muro, se encuentra este museo gratuito que, a través de diversos paneles con fotografías y textos explicativos (en inglés) nos hace un repaso de los años de dominio nazi, desde su comienzo a su final.

La zona colindante al museo estaba rodeada de edificios que quedaron muy dañados tras la guerra y que  fueron demolidos en los años 50, para en su lugar poner carteles explicativos relacionados mayormente con la historia del muro.

Potsdamer Platz - [8]

Berlín - Berlinale Palast
Tras terminar de recorrer este museo (que en ciertos momentos me recordó a la visita de Dachau), continuamos caminando hasta llegar a Postdamer Platz, una de las plazas de más renombre de la ciudad y más en las fechas en las que fuimos, que coincidió con la Berlinale (el Festival Internacional de Cine de Berlín). El Berlinale Palast estaba acordonado y vestido con sus mejores galas para recibir a algunas celebridades... En vista del ir y venir de cámaras, presentadores, de focos de televisión y de lo animado del ambiente, decidimos sentarnos en una terraza a descansar un rato y tomarnos una buena cerveza por allí. A ver si podíamos ver a algún famosete (aunque finalmente no se dio el caso).

Allí también se puede visitar el Sony Center, la tienda oficial de la marca y un moderno edificio representativo de la Berlín más actual, el Filmmuseum, o el Legoland Discovery Centre, donde ver los monumentos de Berlín en piezas de Lego. De vuelta he visto que podíamos haber subido a la plataforma de observación del Panoramapunkt para obtener otra instantánea de Berlín desde las alturas.

Berlín - Postdamer Platz

Como curiosidad, en esta plaza fue además donde se instaló el primer semáforo de Europa. En torno a 1961 en la zona dominada por la RDA comenzó a llenarse de semáforos con un curioso hombrecillo denominado Ampelmann. Y aunque, al reunificarse las dos Alemanias, estuvo a punto de desaparecer, ahora se ha convertido en el símbolo de la ciudad.

Cuando ya habíamos descansado un poco las piernas, y antes de que anocheciera continuamos con nuestra ruta.
Berlín - Führerbunker

El búnker de Hitler - [9]

Nos dirigimos desde allí a la zona en la que se cree que se localizaba el búnker de Hitler, en el que pasó sus últimas horas de vida y donde se cree que se suicidó, el Führerbunker. En la zona no queda nada, pero diversos carteles explican cuál fue la situación de los antiguos edificios gubernamentales.

Monumento a los judíos y a los homosexuales - [10]

Cerca de allí se encontraba el Monumento en Memoria de los Judíos Asesinados en Europa, diseñado por el arquitecto neoyorquino Peter Eisenman. Éste levantó sobre un campo de 19.000 m², 2.711 bloques de hormigón de altura variable (que varían entre los 0,2 y 4,7 m) formando una encrucijada de caminos o pequeños pasillos que intentan reproducir la sensación de confusión y pérdida de estas víctimas del Holocausto.

Berlín -  Monumento en Memoria de los Judíos Asesinados en Europa

Berlín -  Monumento HomosexualesFrente a este monumento, en el Tiergarten, se ha erigido otro memorial, para otro grupo social víctima del Holocausto: los homosexuales. En este caso se trata de un único bloque en la que se ha instalado una pantalla que muestra un vídeo de una pareja (gay, evidentemente) besándose. Al parecer hasta el año 2002 el gobierno alemán no reconoció que el encarcelamiento en campos de concentración de gays por parte de los nazis había sido un crimen… pero hoy en día, muestran su reconocimiento a través de este memorial.

Pariserplatz y la Puerta de Brandenburgo - [11]

Un poco más adelante llegamos a parar a la Pariserplatz, donde se halla la Puerta de Brandenburgo (o Brandenburger Tor), la antigua puerta de entrada a la ciudad de Berlín. La puerta fue construida en el siglo XVIII sobre una puerta anterior que existía en la muralla, siguiendo el modelo de los propileos de la Acrópolis de Atenas. La puerta quería representar el triunfo de la paz y por ese motivo en el año 1795 se coronó el monumento con la estatua de cobre de “La cuadriga” que muestra a la Diosa de la paz, Eirene, cabalgando en un carro tirado por 4 caballos hacia la ciudad.  

Berlín - Pariserplatz y Puerta de Brandenburgo

¿Quién le iba a decir a la diosa Eirene que, tras la Guerra, se quedaría perdida en tierra de nadie, sobre una desolada planicie, de cara a un muro? Afortunadamente los tiempos han cambiado y con la reunificación, la puerta ha recobrado su antiguo esplendor y se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad.

Cerca de ella se encuentra el Hotel Adlon y lugar que ha albergado a personajes de la talla de Chaplin, Hitler, Einstein, Rockefeller y más recientemente Michael Jackson, de hecho fue desde uno de sus balcones, la famosa escena en la que éste sacó y zarandeó a su hijo.

Alexanderplatz y la Fernsehturm - [12]

Después de tirarnos todo el día caminando, era hora de regresar… Cogeríamos el metro para dirigirnos hacia Alexanderplatz y subir a la Fernsehturm, la torre de Televisión de Berlín, todo un símbolo de la ciudad que se eleva 368.03 m (siendo la construcción más alta de Alemania). 

Berlín - Fernsehturm
Personalmente yo estaba bastante cansada; en ese momento creo que tenía hasta fiebre (hay que decir que dos días antes había tenido una fiesta en Ginebra y todo suma… jajaja). Así que, como eran en torno a las 20:00h, decidimos comprar los tickets, darnos una pequeña vuelta por los alrededores de ésta (viendo la Iglesia Marienkirche y el ayuntamiento) y, llegado el momento, sentarnos allí a esperar nuestro turno para ascender al mirador que se encuentra a 200 metros y poder ver la ciudad desde lo alto. En realidad tampoco me resultó muy larga la espera (creo que fue alrededor de media hora) y, al poco, estábamos arriba.

Había mucha gente que subía a tomar alguna copa en el “restaurante/pub” de la cima, pero nosotras simplemente queríamos echar un vistazo a la panorámica desde allí... Lo malo fue que, al ser ya de noche, tal y como nos pasó en Nueva York (en el Rockefeller), las luces del pub reflejaban en los cristales y era difícil discernir los sitios que habíamos visitado durante el día. Así que yo aconsejaría hacer esta visita en otro momento horario, con luz natural.


Berlín - FernsehturmBerlín - Fernsehturm

Berlín - Alexanderplatz y FernsehturmHecha la visita, nos dirigimos hacia Alexanderplatz donde nos encontramos con el Reloj Mundial (una de las típicas postales de Berlín), que nos da la hora en diversas zonas horarias del mundo (incluida Madrid) y, tras hacer alguna foto, cambiamos nuestro objetivo por el de “búsqueda de un lugar en el que cenar”. Un Kfk fue por lo que nos decidimos (aquí en Ginebra yo no he encontrado y, la verdad es que de todo lo que vimos, era lo que más me apetecía). Así, tras cenar, pusimos punto y final a la ruta del día y regresamos al hotel.

Antes de ir a la ciudad tenía muchas dudas acerca de cuáles eran las distancias, si lo podríamos ver todo a pie, los sitios que nos daría tiempo a ver… y ahora a la vuelta podéis comprobar que vimos casi todos los “must” en nuestra primera jornada.

El día siguiente lo dedicaríamos básicamente al Parlamento, Tiergarten, West Side y Nicolaiviertel…