Escapada de 5 días a Sicilia. ¿Qué ruta hacer?


Sicilia - símboloHace unos días, el grupo de viajeros que formamos Globellers, recibió un mensaje en twitter de una lectora que quería hacer una escapada por Sicilia y nos preguntaba cuáles eran las visitas imprescindibles o posibles rutas para hacer en poco tiempo por esta isla italiana. 

La verdad es que hace un porrón de tiempo que yo estuve allí, nada menos que en el 2006 (aún recuerdo a mis hermanas diciéndome que me regalaban un viaje a Sicilia por haber terminado la carrera) pero lo cierto es que la ruta que llevamos a cabo se puede hacer en cualquier momento, por lo que me puse manos a la obra para hacer un breve resumen que pudiera ser útil a otros viajeros que deseen conocer Sicilia. 

Plan de una escapada de 5 días por Sicilia: 

Sicilia es una isla que se puede recorrer muy fácilmente en coche (a pesar de la forma de conducir italiana, que nos dio más de un susto). 

En esta ocasión fueron mis hermanas las que se encargaron de todos los preparativos, las que hicieron la reserva de coche, el planning de viaje y seleccionaron los hoteles en los que nos quedaríamos… y de los que lamentablemente no me acuerdo.

Pero lo que sí recuerdo es la ruta que hicimos, el día a día de viaje. ¿Quieres conocerlo? 

Día 1 (06/12/2006) – De Catania a Taormina 

Aproximadamente a la hora de comer tomábamos un vuelo desde Madrid en dirección a Catania. No recuerdo qué compañía era pero sí que éste salió y, por ende, también llegó con retraso al destino.

Ya en tierra hicimos los pertinentes trámites para recoger el coche de alquiler y, tras montarnos en nuestro Lancia Musa (la primera vez que yo veía este coche), dimos comienzo a nuestro viaje por Sicilia. 

En aquellos tiempos yo aún no tenía gps en el móvil y lo primero que hicimos, como es natural en nosotras, fue perdernos por Catania… Tras una serie de vueltas por los barrios menos adecuados de la ciudad, con los atascos y caos circulatorios italianos de rigor, logramos salir de aquella ciudad y encaminarnos hacia Taormina, donde íbamos a dormir ese día.

Al llegar a la ciudad y, tras asentarnos en el hotel, dimos un pequeño paseo nocturno, cenamos y regresamos a dormir. La visita a la ciudad la realizaríamos el siguiente día. 

Día 2 (07/12/2006) – Taormina, Tindari, Cefalú y Palermo

Sicilia - En Taormina
Nos despertábamos en Taormina, una de las joyas sicilianas. Su centro urbano es peatonal, así que nosotras dejamos el coche en el aparcamiento del hotel y nos perdimos por sus callejuelas para descubrir a pie las maravillas de esta ciudad crecida a la sombra del volcán Etna, el volcán activo más grande de Europa (con 3342 metros). 

Se puede decir que Taormina es un “pueblo con encanto” en lo que sólo pasear es un verdadero placer, aunque el lugar más representativo de la ciudad es el teatro, el segundo en tamaño de los teatros clásicos de Sicilia (tras el de Siracusa) y no sólo por su alto valor arqueológico, sino también por las preciosas vistas panorámicas que desde allí hay de la bahía de Naxos y del Etna.

Sicilia - Teatro de Taormina

Una vez terminamos la visita del teatro, retornamos al hotel, para coger el coche y marcharnos en dirección a Tindari, la última colonia griega de la isla, que fue descubierta en el siglo XIX, cuando se sacaron a la luz restos arquitectónicos como unas murallas defensivas del siglo III a.C., estatuas y mosaicos (algunos de los cuales se pueden ver en el museo local) y un teatro, construido a finales del siglo IV a.C.

Sicilia - TindariSicilia - Tindari

Al acabar la visita continuamos nuestra ruta hasta Cefalú, una agradable población costera de ambiente pesquero. Descubrimos los principales lugares turísticos de la ciudad: la catedral, el puerto pesquero, nos perdimos por sus calles e incluso subimos a la Rocca, la montaña bajo la que se asienta la ciudad y que, con forma de cabeza (Cephaloedium) es la que le da nombre. En sus laderas se halla el Templo de Diana y nosotras, muy bravas, decidimos subir a echar un ojo. Sin embargo, al llegar casi a la cima, un portón cerrado con unas cadenas nos cortó el paso… ¡Ya podían haber indicado antes que estaba cerrado! Un par de fotos de las vistas y de vuelta al coche, estaba anocheciendo y teníamos que llegar a Palermo, donde dormiríamos esa noche.

Sicilia - CefalúSicilia - Cefalú

Sicilia - CefalúSicilia - Cefalú

Para cuando llegamos a Palermo, la capital de Sicilia, el tiempo apremiaba y simplemente pudimos callejear y descubrirla a través de las sorpresas que nos asaltaban en el camino, así pudimos observar alguno de sus tesoros (como San Giovanni degli Eremiti, la famosa plaza Quattro Canti, la catedral o la plaza Pretoria), antes de cenar e irnos al hotel.

Día 3 (08/12/2006) – Monreale, Segesta, Selinunte y Agrigento 

La primera visita de nuestro tercer día de viaje se situaba a 11 kilómetros de Palermo, Monreale. Allí nos esperaba su famoso monasterio benedictino, con su imponente catedral, dotada de unos preciosos mosaicos dorados, y su claustro, al que se accedía desde fuera de la catedral, con su correspondiente entrada y que dicen que se ha convertido en la culminación del arte arabo-normando en Sicilia (aunque recuerdo que personalmente me pareció caro para lo que hay que ver dentro).

Sicilia - MonrealeSicilia - Monreale

Después de esta visita nos trasladamos de nuevo en coche hasta Segesta. Y es que en medio de un paraje rupestre, podemos encontrar esta antigua ciudad griega famosa por su inacabado templo dórico (pese a lo que pudiera parecer por su buen estado de conservación) y su teatro griego (ubicado en la cima de un monte, al que, aunque se puede subir en un autobús, nosotras accedimos a patita y... ¡menudas cuestas!)

Sicilia - SegestaSicilia - Segesta

Tras retornar al coche (esta vez era bajada para alivio de mis piernas), nos trasladamos a la vecina Selinunte, la antigua Selinus griega, uno de los enclaves arqueológicos más destacados del Mediterraneo.

El complejo arqueológico actual se divide en cuatro zonas: los Templos Orientales, la Acrópolis, la Ciudad Antigua y el santuario de Malophoros. Su alto nivel de degradación hace que sea necesario llevar una buena guía para hacerse una idea de la importancia que tuvo en su momento esta antigua colonia griega y cómo su privilegiada situación cerca del mar le permitía controlar el tráfico marítimo de la zona, a la vez que consolidaba su economía mediante la agricultura y la cría de caballos.

Sicilia - SelinunteSicilia - SelinunteSicilia - Selinunte

Tras esta interesante visita para los apasionados de la arqueología (como es mi caso), cogimos de nuevo el coche para dirigirnos hacia Agrigento, la ciudad que posee el conjunto de templos griegos mejor conservado del mundo. Motivo suficiente para que este valle de los templos de Agrigento, (la antigua Akragas) sea Patrimonio de la Humanidad.


Sicilia - AgrigentoSicilia - Agrigento

Tras visitar el recinto arqueológico nos dirigimos al hotel para dar por finalizada la jornada.

Día 4 (09/12/2006) - Piazza Armerina, Caltagirone, Ragusa y Siracusa

Nuestra cuarta jornada por Sicilia nos llevó (con un pequeño amago de nuestro coche de dejarnos tiradas) en primer lugar a Piazza Armerina, el lugar del que me atrevería a decir que fue el que más me gustó de todo el viaje y que es conocido por albergar el complejo de mosaicos mejor conservado de época romana. 

Se cree que la Villa de Casale era la lujosa residencia de Maximiano, el gobernador del imperio entre el año 286 y el 305 d.C. Consta de más de 50 salas que se pueden visitar a través de pasarelas metálicas que, aparte de proteger los mosaicos permiten vislumbrarlos con cierta perspectiva y que, en 1997, fueron declarados también Patrimonio de la Humanidad. 

Sicilia - Piazza ArmerinaSicilia - Piazza ArmerinaSicilia - Piazza Armerina

Tras esta visita nos dirigimos hasta Caltagirone, lugar en el que comimos. Caltagirone es conocida como la “Capital de la Cerámica” y su principal punto de interés turístico se centra en los alrededores de la escalinata de Santa María del Monte que cuenta con 142 peldaños diseñados en cerámica, obviamente diferentes entre ellos, representando escenas de la historia y la cultura siciliana y en el conocido Museo de Cerámica. Nosotras nos dedicamos a perdernos por sus calles medievales (rehechas tras un terremoto en 1693), para así descubrir otros puntos de interés como la Iglesia de Santa María del Monte, el Palazzo Reburdone, la Iglesia de San Giuseppe, el Palazzo del príncipe Bellaprima o dell’Aquila, (actual sede del ayuntamiento) o la Iglesia de Gesú.

Sicilia - CaltagironeSicilia - CaltagironeSicilia - Caltagirone

Cuando terminamos la visita a esta ciudad nos dirigimos a Ragusa, la ciudad que queda suspendida a lomos de la colina Iblea. Conforme nos acercábamos en el coche nos quedamos alucinadas por la maraña de casas, iglesias y palacios que, apilados unos encima de otros, conforman la ciudad. Y es que cuando en 1693 la ciudad fue arrasada por un terremoto, una parte de los ciudadanos reconstruyó sus casas en un lugar distinto al original, en “Ragusa Superiore”, mientras que la otra parte de la población decidió volver a edificar sus viviendas en el sitio original, en la parte inferior de la garganta, “Ragusa Ibla”. Ambas ciudades estuvieron separadas hasta el año 1926 cuando se fusionaron para convertirse en la principal ciudad de la provincia. Ambas tienen su encanto y muchos de sus edificios han sido declarados Patrimonio de la UNESCO. Nosotras no nos guiamos por rutas predefinidas sino que simplemente nos dejamos llevar y estuvimos caminando por sus calles para admirar sus construcciones.

Sicilia - Ragusa

Al acabar nos dirigimos a Siracusa, el lugar en el que, tras dar un breve paseo nocturno, dormiríamos. El día siguiente la visitaríamos antes de partir de nuevo de regreso a España.

Día 5 (10/12/2006) – Siracusa

Siracusa cuenta con uno de los patrimonios arqueológicos más ricos de Sicilia, y gran parte de la mañana la dedicamos a visitar estos restos. Comenzamos nuestra ruta por el teatro griego para pasar a ver, posteriormente, el parque arqueológico de Neápolis con su anfiteatro romano. 

Sicilia - SiracusaSicilia - Siracusa

Sicilia - SiracusaCerca de allí se encuentran las Latomias o las canteras de roca caliza que fueron utilizadas por los antiguos habitantes de Siracusa. De todas ellas la más impresionante es la conocida como Oreja de Dionisio, una gruta de 65 de largo, de 23 metros de alto y aproximadamente entre 5 y 11 metros de ancho.

Una vez vistos los antiguos recintos arqueológicos nos dirigimos a la ciudad. En su centro descubrimos la Piazza del Duomo, dotada con multitud de terrazas y en la que destacan algunos de los monumentos más importantes de la ciudad: la iglesia de Santa Lucía alla Badia, el Palacio Senatoriale (donde se halla el ayuntamiento), el Palacio Beneventano del Bosco, el palacio del museo arqueológico, el palacio arzobispal con su biblioteca Algoniana y, como no, la catedral de Siracusa, que se asienta sobre los restos de un antiguo templo dórico dedicado Atenea del siglo V a.C. 

Sicilia - Siracusa

Junto al mar y, emanando agua dulce de forma natural, nos encontramos con la Fuente Aretusa, un estanque con patos, peces de diversas especies y hasta plantas de papiro. Su nombre proviene de la leyenda de amor entre la Ninfa Aretusa y el Dios del río Alfeo.

Sicilia - Siracusa

Así, pusimos punto y final a nuestra escapada. Regresamos a Catania, donde cogeríamos de nuevo el avión que nos llevaría de vuelta a España.


Visita de Gaillac en Midi Pyrénées, Francia


Después de recorrer Saissac pusimos rumbo hacia una de las ciudades que baña el río Tarn: Gaillac. Situada a 50 km de Toulouse y a escasos 25 kilómetros de Albi, la ciudad se formó hace más de 1000 años entorno a un monasterio benedictino, aunque su fama hoy en día se debe a la gran calidad de los viñedos que la rodean y a los vinos que allí se fabrican.

Mapa de Gaillac, Francia

Dadas las horas que eran (ya cerca de la 13:00 h) lo primero que hicimos tras lograr dejar el coche (que nos costó lo suyo) fue buscar un sitio para comer. Acabamos en un pequeño restaurante de la Place du Griffoul.

Gaillac, FranciaAhora sí, con el estómago lleno, teníamos ya la energía suficiente para recorrer el casco histórico de Gaillac. Aunque lo cierto es que, pese a que la ciudad es bastante grande, la mayoría de los lugares de interés de Gaillac se concentran en un área pequeña, en las cercanías de la abadía (donde también se sitúa la Oficina de Turismo).

Por ese motivo nuestra primera parada fue la propia Abadía de Saint-Michel, el monumento más importante de la ciudad. Sus orígenes se remontan al siglo X, cuando una comunidad de monjes benedictina se asentó allí para explotar los viñedos de la zona y promover su comercio a través del Tarn. Con las modificaciones que ha sufrido a lo largo de los años ahora se alza majestuosa en la ribera del río y la postal que se obtiene de la misma desde la otra orilla del río se ha convertido en la seña de identidad del municipio.
 
Gaillac, Francia

Al lado de la abadía se encuentra la “Maison des Vins”, una bodega de degustación que cada semana da a probar 15 vinos distintos de la zona. Hubiera estado bien visitarlo pero nosotras decidimos resistir la tentación de perdernos en el mundo del vino… sino a ver quién cogía luego el coche.

Y aunque estos dos son los lugares más conocidos y visitados de la ciudad, también cuenta con otros lugares de interés, así que nos dedicamos a descubrirlos dando un pequeño paseo por el pueblo.

Gaillac, Francia

Gaillac, FranciaBordeando la abadía llegamos a la Place Maurice et Eugénie de Guérin, con bonitas casitas aunque a tope de coches aparcados. Seguimos nuestra ruta caminando por la Rue du Chateau du Roi para ver el Hôtel Saint Sauver, un edificio del siglo XVII y el Hôtel de Tonnac (del siglo XIII aunque reformada en el XVIII), para pasar después a la Rue des Penitents Blancs y ver el  Hôtel Druilhet d'Yversen y la torre Palmata (del siglo XIII).

Desembocamos de nuevo en la Place du Griffoul (donde habíamos comido). Allí hay unas bonitas arcadas y edificios construidos en ladrillo rojo (tal y como los habíamos visto años atrás en Toulouse y veríamos al acabar el día también en Albi). La plaza es uno de los lugares más importantes de la ciudad y lleva el nombre de la fuente que hay en su centro, la fuente Griffoul (del siglo XVI) coronada por un gallo (el emblema de la ciudad) y con 4 personajes entre los que se encuentran Baco y su maestro, Sileno.

Gaillac, Francia

El mercado cubierto que hay en la plaza se levantó en torno al año 1840.

Dejamos atrás la plaza a través de la Rue Portal, pasando por la Eglise Saint Pierre, una iglesia del siglo XIII que fue medio destruida por los protestantes y posteriormente reconstruida entre los siglos XVII y XVIII y que destaca por su portal de entrada. A su lado se halla otro edificio histórico, el  Hôtel Antoine Portal.

Gaillac, FranciaGaillac, Francia

Desde allí nos dirigimos a la Place de la Libération. La plaza que se levantó sobre los antiguos cimientos de la ciudad. En su centro preside la plaza una estatua del general Hautpoul con la palabra “Libertad” escrita en todas las lenguas europeas (incluida el occitano).

Gaillac, Francia

Acabamos nuestra visita en el ayuntamiento que, en estilo neoclásico, fue levantado en el siglo XIX sobre un antiguo convento de los Capuchinos.

Existen también algunos museos para visitar en la ciudad como el Museo de Bellas Artes (en el Chateau de Foucaud) y el Museo de Historia Natural, pero con la visita que habíamos hecho nosotras decidimos poner punto y final y continuar la ruta hacia Cordes sur Ciel, nuestra siguiente parada.

Recorriendo los Castillos de Lastours y Saissac, en el sur de Francia


Tras pasar la noche en Carcassonne, dejamos atrás la ciudad para dirigirnos hacia los castillos medievales de Lastours.

El Canal du Midi:

Nuestros primeros pasos con el coche transcurrieron al lado del famoso Canal du Midi, la vía navegable, de nada menos que 240 km, que une el río Garona (el que pasa por Toulouse) con el Mar Mediterráneo. Una faraónica obra de ingeniería civil del siglo XVII, emprendida por un modesto recaudador de impuestos (Pierre-Paul Riquet).

Actualmente, como ya pudimos descubrir en nuestro viaje a Toulouse de hace unos años, el Canal du Midi se utiliza para principalmente para el ocio y son habituales actividades de turismo fluvial, remo o cicloturismo y senderismo en sus orillas.

Pero en esta ocasión no disfrutaríamos de sus aguas, sino que continuamos nuestra ruta siguiendo los meandros del río Orbiel, para dirigirnos hasta la falda de la Montaña Negra, en la que se sitúa la localidad de Lastours.

Visita de Lastours:

El origen de la villa no está claro, aunque se cree que se remonta a la segunda mitad del siglo XIII, con la agrupación de viviendas alrededor de una antigua iglesia. El pueblo mantuvo hasta la Revolución Francesa el nombre del río para cambiarlo, por aquel entonces, al actual: Lastours, proveniente de la contracción de las palabras occitanas “Las Tors” y en referencia a las cuatro fortalezas que allí existen, vestigios de los antiguos cátaros.

Castillos de Lastours en Francia

En la cima de las colinas que rodean la población se hallan las ruinas de los cuatro castillos cátaros que, en el pasado, dominaban la zona: Cabaret, Surdespine, la Tour Régine y Quertinheux. Para visitarlos, es necesario subir a pie los 300 metros de desnivel que los separan del pueblo o ir en coche hasta un mirador (cerca del camping Belvedere). La visita a los castillos cuesta 6 €/persona mientras que el acceso al mirador son 2 €.

Nosotras no nos vimos con ánimos de pegarnos la paliza a pie y tampoco localizamos la carretera de acceso al mirador por lo que nos conformamos con las vistas de los castillos desde el pueblo (aunque ahora con el google maps se ve bastante fácil cómo llegar al mirador).

Castillos de Lastours en Francia

En fin, con la primera visita realizada, pusimos rumbo a nuestro siguiente punto de interés de la ruta de la jornada…

Visita de Saissac

Saissac es un lugar muy conocido en el departamento del Aude pues la aldea perteneció a los señores de Cabardès.

Se trata de otra población con pasado cátaro y que cuenta con los restos de un antiguo castillo. El pueblo está situado en lo alto y tiene un bonito mirador hacia la garganta del Vernassonne. Precisamente, lo curioso de esta población, aunque más concretamente de su castillo, es que éste no se sitúa en lo alto de la localidad sino en su parte baja, en la zona del barranco.

Saissac, en Francia

Para cuando nosotras llegamos con la intención de visitarlo aún restaban 20 minutos para su apertura (pues lo hacía a las 10:00 h) pero, dado que ya nos habíamos saltado la visita de los castillos de Lastours, decidimos esperar y visitarlo por dentro. Entretanto hicimos tiempo dando un paseo por la población, viendo su iglesia y disfrutando de la tranquilidad y el silencio de sus calles.

Iglesia de Saissac, en Francia

Una vez se hizo la hora, pasamos a ver el castillo. El coste de la visita fue de 5 euros/persona.

Y, aunque parezca que no, esta fortificación es una de las más antiguas y grandes, de todas las que se conocen como “castillo cátaros”. Los análisis realizados en Carbono-14 a un fragmento de mampostería de una de las torres, sitúan su fecha de construcción en torno al año 900.

Castillo de Saissac, en FranciaCastillo de Saissac, en Francia

Pese a que se encuentra en estado de ruina, no deja de ser curioso el pasear entre sus terrazas, antiguas dependencias, ver los escasos restos de sus torres y murallas de defensa y el pequeño museo que tienen montado en su interior, en el que se habla también del “Tesoro de Saissac”. Y es que, en 1979, excavaciones arqueológicas en la zona sacaron a la luz un “tesoro” de unas 2000 monedas datadas entre los años 1250 - 1270.

Castillo de Saissac, en Francia

Torres en Saissac, en FranciaCon esto dimos por concluida la visita y emprendimos la vuelta hacia el coche atravesando de nuevo el pueblo. De camino, pudimos ver los restos de unas torres altas que se cree que formaban parte de un antiguo castillo del año 1000. Una de ellas tenía base cuadrangular mientras que a la otra, con base circular, se la conoce como Tour Grosse. En su base pudimos ver que se encontraba la oficina de información y turismo (aunque estaba cerrada cuando nosotras pasamos).

Ahora sí, regresamos al coche para dirigirnos hasta nuestra siguiente parada, Gaillac, pero eso mejor os lo cuento en otra entrada.

Información útil - Horarios del castillo de Saissac:

  • Abril, mayo, junio y septiembre: 10 h - 18 h
  • Julio y agosto: 9 h - 20 h
  • Octubre: 10 h - 17 h
  • Febrero, marzo, noviembre y diciembre: 10 h - 17 h (en fines de semana y vacaciones escolares)
  • Enero: cerrado
Para más información, teléfono: 04.68.24.46.01