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Mi viaje en ruinas: Grecia. Quinta etapa (20/10/2010)

Quinto día de viaje.

El mar de olivos de Itea

¿Qué ver en Delfos?

Comenzaba un nuevo día de aventuras en tierras griegas, estábamos en Delfos, el considerado centro de la humanidad u ombligo del mundo por los antiguos griegos. A ese respecto, cuenta la leyenda que Zeus hizo volar a dos águilas desde dos puntos opuestos del Universo y éstas se encontraron en Delfos, sobre una piedra cónica llamada ónfalos.

En cualquier caso, Delfos no está relacionada con Zeus, sino con Apolo, ya que allí, en el Parnaso, era donde vivía el dios, rodeado de sus musas protegiendo las letras, las artes y las ciencias. Aunque no siempre fue así y desde tiempos micénicos fue sede del oráculo de la diosa de la tierra, Gea, que residía allí protegida por Pitón, una enorme serpiente. Según la leyenda, Apolo derrotó a la monstruosa serpiente y expulsó a la diosa del santuario, aunque guardó las cenizas del animal en un sarcófago y fundó en su honor unos juegos fúnebres que se llamaron Juegos Píticos que rivalizaban con las Olimpiadas (aunque se producían en años alternos). En el siglo VIII a.C. el santuario ya estaba dedicado a Apolo, que identificado con un Delfín dio nombre al lugar.

Del nombre de la serpiente derivó también el de Pitia o Pitonisa, como se denominaba a las mujeres que interpretaban las respuestas, es decir el oráculo, e incluso al mismo Apolo en Delfos se le llamó Apolo Pitio. La pitonisa profetizaba los acontecimientos futuros de todos aquellos hombres que acudían al santuario para realizar sus consultas. Previo pago de un dracma y el sacrificio de un animal o entrega de algún obsequio a Apolo, la pitonisa alcanzaba un éxtasis profético en el que daba las respuestas requeridas siendo su cuerpo de sacerdotes el que interpretaba y registraba sus predicciones.

Visita del museo de Delfos

Pues bien, nos levantamos tempranito, como es costumbre nuestra en los viajes, y tras desayunar, nos dirigimos al recinto arqueológico de Delfos. Empezamos entrando al museo, lugar en el que se exponen diversos objetos hallados en las excavaciones. Empezando por el friso del tesoro de los Sifnos, del año 525 a.C., que representa una batalla entre dioses y gigantes, también vimos la esfinge de Naxos, dos kouroi del año 610 a.C., la columna de las bailarinas y la pieza más importante: el Auriga, un bronce del siglo V a.C., que fue dedicado a Apolo por un tirano tras su victoria en los juegos píticos.

Museo de Delfos

Visita del recinto arqueológico

Plano del recinto arqueológico de Delfos
Posteriormente entramos al recinto arqueológico. Para llegar a la entrada se ha de atravesar un Ágora romana, donde en la antigüedad existían comercios dedicados a la venta de ofrendas a los peregrinos.

Tras pasar un pequeño muro de piedra que rodea el recinto, a través la Vía Sacra nos dirigíamos al famoso templo de Apolo. Conforme caminábamos dejábamos a ambos márgenes de la calzada los restos de diversos edificios construidos como ofrenda por algunas ciudades griegas (al igual que ocurría en Olimpia). Las más importantes eran el tesoro de los Sifnos y el tesoro de los Atenienses (490 a.C.), del que sorprende su buen estado de conservación.

Recinto arqueológico de Delfos
Al lado de éste, poco queda ya del Bouleuterion, el lugar donde se reunía la asamblea que dirigía esta ciudad santa. Siguiendo la vía tras el pórtico de los atenienses se podía observar la muralla que rodea el templo de Apolo, del que los franceses sólo encontraron los cimientos, aunque más tarde fueron reconstruidas seis de sus columnas dóricas. En su interior se sentaba la sacerdotisa Pitia.

Recinto arqueológico de DelfosRecinto arqueológico de Delfos
Más arriba se llega al teatro (siglo IV a.C.) que tenía capacidad para 5.000 espectadores y fue reformado por Herodes Ático en el siglo II.

Recinto arqueológico de Delfos
Aunque existe un estadio, el acceso al mismo estaba cortado y nos quedamos con las ganas de verlo.

Visita del Gimnasio y el Santuario de Atenea Pronoia

Cogiendo el coche, un poquito más abajo, nos acercamos al gimnasio, del siglo IV a.C. donde se refrescaban los atletas tras su entrenamiento para los juegos Pitios.

Más adelante se llega a uno de los símbolos de Delfos, el Santuario de Atenea Pronoia. Lo más destacable del conjunto es el tholos, un edificio circular del siglo IV a.C., que aunque aún no se sabe qué función cumplía, se ha reconstruido tres columnas dóricas y el arquitrabe. Tras los cimientos de diversos tesoros, pueden verse tres columnas dóricas que pertenecían al Templo de Atenea.


Templo de Atenea en DelfosTemplo de Atenea en Delfos

De camino a Kalambaka

Un paseo por Arahova

Nuestra siguiente parada tras la visita de Delfos, era Arahova, un bonito pueblo, situado en las laderas del Parnaso, al que la Jet Set griega acude en invierno utilizándolo como base de esquí. Nosotras nos limitamos a dar una vuelta por sus callejuelas, observando sus tradicionales casas empedradas.

ArahovaArahova

Visita al Monasterio de Osios Loukas

Monasterio de Osios LoukasTras callejear un poco por allí cogimos de nuevo el coche y nos dirigimos al Monasterio de Osios Loukas. Este monasterio situado a los pies del monte Elikon, es uno de los tesoros del arte bizantino de Grecia. Fue fundado en el siglo XI, en el lugar donde estaba enterrado un beato local, que da nombre al monasterio. Pese al aspecto sobrio que presenta desde su exterior, cuenta con impresionantes mosaicos del siglo XI en su interior y, aunque en el siglo XVI un terremoto destruyó alguno de ellos, han sido sustituidos por frescos. Tiene también una cripta en un lateral de la iglesia, donde pudimos ver unos bonitos frescos del siglo XI.

Monasterio de Osios Loukas
Monasterio de Osios Loukas

Llegamos a Kalambaka y nos acercamos a los Monasterios de Meteora

Tras ello, pusimos rumbo a Kalambaka, dispuestas a descubrir los Monasterios de Meteora. Pese a que la distancia a recorrer era larga y pensábamos que íbamos a tardar mucho, a las 16:00 h estábamos comiendo en una taberna del pueblo. En la llanura conocida como Thesalikó Kambo en la que se sitúa la población de Kalambaka, contrasta un paisaje montañoso formado por 800 montañas que constituyen un curioso fenómeno geológico; fenómeno cuya belleza se ve aumentada por la existencia en diversas de sus cumbres de varios monasterios ortodoxos fundados en el siglo XIV.

Monasterios de Meteora, KalambakaTras comer, decidimos intentar visitar los monasterios que el día siguiente estarían cerrados, pero los horarios de los que disponíamos no estaban actualizados y cuando llegamos no se encontraba abierto ninguno de ellos, por lo que simplemente estuvimos recorriendo la carretera de acceso a los monasterios, parando en los miradores, haciendo fotografías y en definitiva, disfrutando del hermoso paisaje.

Monasterios de Meteora, Kalambaka
Monasterios de Meteora, Kalambaka
Para que no os pase lo mismo que a nosotras os adjunto los horarios de los monasterios (facilitados en el hotel) y un esquema de su situación:

Mapa de los Monasterios de Meteora
Mapa extraído de PlanetWare
Horario de los Monasterios de Meteora
Cuando nos cansamos nos dirigimos al hotel, Monastiry Guesthouse, un gran acierto, desde donde, tomando unas cervecitas en la terraza de nuestra habitación, vimos anochecer. Salimos de nuevo a la ciudad para cenar y regresamos a dormir al hotel… El día siguiente pondríamos rumbo a Atenas y aunque no quería decirlo en voz alta, el caos circulatorio del que había oído que Atenas gozaba, me preocupaba…

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Helena - Mimaletayyo

Ingeniero de caminos de profesión, la pasión por viajar y su curiosidad por conocer mundo ha hecho que dedique parte de su tiempo a ello. Entusiasta por conocer vestigios de antiguas culturas y civilizaciones, pero también naturaleza y modo de vida actual.

6 comentarios:

  1. Joer.. que miedo para el que tenga vertigo en esos monasterios no? jejejeje

    Una entrada genial!

    Una abrazo muy fuerte

    Isaac y Paula
    www.chavetas.es

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  2. ¡Hola chicos! La verdad es que no es tan fiero el león como parece... con el respeto que le tengo yo a las alturas...
    Hay una carretera que bordea los monasterios y antes de acceder a cada uno hay una zona para dejar el coche, luego te toca subir alrededor de 150 escalones (de media) para llegar a la entrada.
    La verdad es que el entorno en el que están es una pasada.
    Un saludo

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  3. Qué lástima que no pudiérais acceder a los monasterios de Meteora. Tengo entendido que son una auténtica belleza... Aunque solo por los paisajes, seguro q mereció la pena llegar hasta allí aunque no pudiérais entrar.
    Saludos

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  4. Buenas Helena! La verdad que los monasterios e iglesias por Europa del Este son increíbles. Tienen unos interiores que quitan el hipo. Lastima que no pudierais pasar a ver los otros monasterios, pero simplemente con ver esos paisajes ya merece la pena acercarse hasta allí.

    Espero que no tuvieras problemas en Atenas con el coche...!!

    Felices fiestas y sobre todo Feliz año nuevo!

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  5. ¡Hola M.C. y Víctor!
    No pudimos entrar ese día... Lo teníamos planeado para el día siguiente porque creíamos que íbamos a llegar de noche a Kalambaka, pero como llegamos tan pronto pensamos que alguno pillaríamos abierto...
    Lo malo fue subirnos los 150 escalones de dos de ellos para encontrarnos con las puertas cerradas! Bueno, ni subiendo a St. Paul en Londres me habían dolido así las piernas... Los años empiezan a pesar, jejeje.
    El día siguiente entramos en tres monasterios. Pero creo que lo más bonito de allí (aunque los monasterios por dentro también sean preciosos) es el entorno: espectacular.
    Un saludito y que paseis unas felices fiestas!

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  6. Que lugares más estupendos. Viendo las fotografías me han entrado ganas de ir!!!

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