Home » , , » II Blogtrip Cantabria Infinita - El Soplao, San Vicente de la Barquera y Comillas

II Blogtrip Cantabria Infinita - El Soplao, San Vicente de la Barquera y Comillas

La verdad es que con la luz que entraba por el enorme ventanal que tenía en la habitación, me desperté antes de que me sonara el despertador. Así que como iba con tiempo decidí bajar a desayunar y acercarme a la Catedral para ver si la pillaba abierta e intentar ver los restos romanos que allí se han hallado. Pero, mi gozo en un pozo… a las 9:15 h todavía estaba cerrada, así que vuelta al hotel y a esperar que nos reuniéramos todos para salir hacia el valle del Nansa y la Cueva "El Soplao", nuestra primera visita del día.

El día había amanecido nublado y amenazaba con llover en cualquier momento. Las nubes se encontraban muy bajas lo que nos imposibilitó disfrutar durante el trayecto de las vistas del valle que se presumían bonitas.

Visitando las Cuevas El Soplao

A las 10:45 h estábamos ya en la sierra del Arnero, a 540 m de altitud dispuestos a entrar al interior de la cueva. El Soplao, fue descubierta a principios del siglo XX accidentalmente debido a una exploración de las minas de la Florida, de hecho su nombre proviene del término minero empleado para denominar al soplo de aire que sale de una galería natural al conectarla con una minera. A lo largo de la visita no sólo se pueden observar las zonas de interés geológico sino que también hay evidencias mineras: herramientas, galerías, restos de escombreras, etc.

Esquema de rutasen las cuevas El Soplao
Aunque existe la opción de realizar una visita de “aventura” (de 2 horas de duración), nosotros teníamos concertado el denominado “recorrido pasarela”, que se realiza a pie a lo largo de una pasarela sobre la que existen diversos miradores. He de reconocer que me hubiera encantado realizar el otro recorrido, pero otra vez será…

Para controlar el acceso a su interior hay un tren minero que deja al visitante justo al inicio del recorrido. Nosotros, llegamos justitos de tiempo para coger el tren e hicimos este trayecto a pie, pero esto nos sirvió para ver el comienzo de la galería La Isidra, la galería que sacó a la luz esta cueva.

Galería La Isidra, Cuevas El Soplao, Cantabria
En su interior, escuchamos una grabación de bienvenida y comenzamos con las explicaciones.

La galería principal de la cueva fue denominada “La Gorda” y es que esa fue la sensación que les causó a los primeros mineros que se toparon con ella.

Yendo hacia la izquierda, descubrimos la galería de los fantasmas, denominada así por la semejanza que les produjo a los primeros mineros que trabajaban con escasa luz, las estalagmitas que surgen del suelo.

Cuevas El Soplao, Cantabria

Llegamos hasta el final de la parte visitable (por el oeste), donde se podía ver cómo los mineros habían realizado diversas galerías sorteando algún derrumbe de tierras… Las formaciones en el techo eran asombrosas…

Cuevas El Soplao, Cantabria

Cuevas El Soplao, Cantabria
Volviendo sobre nuestros pasos, pudimos observar con detalle algunas de las formaciones geológicas de “La Gorda”: estalactitas, estalagmitas, columnas, macarrones, banderas…, aunque si algo llama la atención en esta cueva son las denominadas excéntricas o helictitas y antonitas de aragonito y calcita, formaciones cuyo eje no es vertical sino que adopta cualquier otra dirección, es decir, la gravedad deja de ser la fuerza predominante en beneficio de otros fenómenos como pueden ser la capilaridad o el magnetismo.

En muchas otras cuevas pueden observarse este tipo de formaciones pero es en El Soplao, donde la calidad, belleza y sobre todo, la cantidad de ellas, hacen que sea una cueva única en el mundo, a la que muchos se refieren como la "Capilla Sixtina de la geología" o la "Catedral de la geología".

Para finalizar nuestra visita, llegamos a “La Ópera” (como siempre, dejando lo mejor para el final), la galería en la que da comienzo el recorrido de aventura. En la sala te ves envuelto por multitud de formaciones de indescriptible belleza, donde cada uno puede dejarse llevar y descubrir las miles de formas que adornan su techo.

Cuevas El Soplao, Cantabria

Cuevas El Soplao, Cantabria

Cuevas El Soplao, Cantabria

A la salida, Henar nos comentó que en la zona se habían realizado hallazgos de ámbar fosilizados (con una antigüedad de 110 millones de años) que lo convertían en uno de los yacimientos más importante de Europa, con rocas e insectos fosilizados y muestras de ámbar.

La pena fue que hacía muy mal día y, aunque desde el exterior del Soplao se pueden divisar el Naranjo de Bulnes y el Mar Cantábrico, con la ría de San Vicente de la Barquera, Oyambre y Comillas, nos fuimos pitando para el autobús ya que la lluvia empezaba a cogerse.

Pequeño paseo por San Vicente de la Barquera

La siguiente parada sería San Vicente de la Barquera. Al llegar, una preciosa perspectiva del casco antiguo de la villa nos recibía. Paramos en la estación de autobuses, desde donde veíamos los ¿32 arcos? del Puente de la Maza que, cuando se construyó (en el siglo XV), era uno de los más largos de España.

Dando un paseo llegamos al puente de la Barquera, desde donde podíamos ver en lo alto la silueta de Nuestra Señora de los Ángeles, la iglesia gótica del siglo XIII que preside el casco, así como el Castillo del Rey (también del siglo XIII). A los pies, en la ría, diversos barcos pesqueros salpicaban sus aguas. Hacia el otro lado podíamos ver La Barquera, el barrio de pescadores con su puerto y la lonja.

San Vicente de la Barquera, Cantabria

Al parecer, la semana anterior había tenido lugar la Folía, una fiesta en la que hay una bonita procesión que comienza en tierra y termina en el mar, como no podía ser menos en esta villa eminentemente marinera. Buena prueba de ello fue la parrillada de pescados frescos que tuvimos ocasión de degustar en el restaurante Boga Boga. Como siempre, os remito a Sabor Gourmet para ver los platos que probamos.

Nos vamos a la bonita población de Comillas:

Cuando salimos del restaurante, no sólo había parado la lluvia, sino que ¡había hasta salido el sol! Atravesamos los paisajes del Parque natural de Oyambre que reúne montañas, bosques, estuarios, acantilados, playas e incluso dunas, de camino a Comillas, la siguiente parada. Esta aldea que antaño era de pescadores vivió una radical transformación en el siglo XIX cuando se instaló en ella D. Antonio de López y López, el primer marqués de Comillas.

Es curioso cómo hay gente que nace con un don para los negocios, ya que este personaje de familia humilde, emigró a Cuba de joven como mozo de un buque mercante y regresó años después con una flota naviera, plantaciones de tabaco, inversiones en ferrocarril y minería y como fundador del Banco Hispano Colonial, banco que ayudó a Alfonso XII a costear la guerra de Cuba (de ahí su amistad con el rey).

Al volver a Comillas, tras vivir Barcelona, trajo consigo artistas del modernismo catalán que embellecieron su ciudad, así como a multitud de personalidades de la época (incluyendo al rey Alfonso XII), que en busca de los beneficios otorgados por los llamados “baños de ola” construyeron allí residencias de verano, que se han convertido en el actual patrimonio de la villa. Un buen ejemplo de ello es el Palacio de Sobrellano, obra del arquitecto catalán Juan Martorell para el propio marqués y al que nos acercamos en primer lugar.

Palacio de Sobrellano, Comillas, Cantabria

Palacio de Sobrellano, Comillas, Cantabria

Desde allí se divisaba a lo lejos la universidad Pontificia, edificio de estilo neogótico-moderno, que desde lo alto de una loma, domina la ciudad. Pese a que en un principio fue un pequeño centro seminarista, algunos de sus becados llegaron a las altas esferas de la Iglesia católica, y Comillas llego a adquir el nombre de “Ciudad arzobispal”.

Universidad Pontificia, Comillas, Cantabria
Al lado del palacio se alza el panteón que, aunque se encontraba cerrado y no pudimos ver su interior, acoge unos preciosos mausoleos de mármol.

Palacio de Sobrellano, Comillas, Cantabria
Un poquito más abajo nos esperaba "El Capricho", una de las primeras obras de Gaudí. Se trata de un pequeño edificio, encintado con baldosas cerámicas con dibujos de girasoles y hojas de acanto, que el cuñado del marqués encargó a Gaudí para sus vacaciones estivales y que se ha convertido en uno de los emblemas de la ciudad. Nos comentó Henar que actualmente era propiedad de una familia japonesa que había montado un restaurante en el recinto, pero éste recientemente había sido desmontado y se había comenzado a cobrar 5 euros por entrada.

El Capricho, Comillas, Cantabria
Caminando llegamos a la fuente de los tres caños o “portada de Moro” y a la iglesia de San Cristóbal. Nos contó Henar, que esta iglesia fue construida por sus habitantes, tras el feo que el administrador del Duque de Infantado había hecho en la antigua iglesia al impedir el acceso a determinadas personas. El coste de las obras fue también compartido por el pueblo.

Comillas, Cantabria
Antes de volver de camino a Santander, y ya en el autobús, pudimos observar El Ángel Exterminador, la obra escultórica de Josep Llimona, que domina, espada en mano, la iglesia del cementerio.

De vuelta a Santander:

Ya en Santander, y tras descansar un rato en el Hotel bahía, salimos a cenar al Restaurante Bodega El riojano, donde probamos también algo de carne de la zona.

Santander
Tras la cena cayeron unas copas, unos bailoteos y hasta un karaoake (momento friki del viaje)… aunque eso lo voy a dejar a vuestra imaginación…

De karaoke en Santander
¿Quién daría el cante?


15 comentarios:

  1. 19 días y 500 noches30 de mayo de 2011, 21:34

    Tú si que sabes Helen! pasas a la siguiente fase con "Por el amor de una mujer" y próximamente la final contra un caso perdido con un mundo perdido en "19 días y 500 noches"
    Tú sí que vales!!!
    :D
    Estupendo artículo

    ResponderEliminar
  2. Pero... ¿no eran 500 días y 500 noches?

    ResponderEliminar
  3. Hola!!!

    Eran 19 días y 500 noches....
    Con 19 dias tengo de sobra para olvidarla, que 500 son muchos!!!

    Excelente post!!

    ResponderEliminar
  4. Hola Xipo, no creo que que seamos capaces de olvidar esas entonaciones ni en 19 ni en 500 días, jejeje... ¡Que bien nos lo pasamos!
    Un saludo

    ResponderEliminar
  5. De quien sería la idea del karaoke :P. No subes los videos a youtube? Venga vengaaa

    ResponderEliminar
  6. Madre mía que rabia me da no haberme podido apuntar a esta escapada, me hubiera encantado conocer a los bloggers que fuisteis y encima ver todo el itinerario que seguisteis, todo super completo.

    Muy buena entrada, me han encantado las fotos y el relato :D

    Saludos!!

    ResponderEliminar
  7. Buenas Helena! El Soplao tiene que estar muy bien. Yo he visitado varias cuevas por España pero últimamente dejé de hacerlo... no se si porque me parecen todas iguales o por dejadez, aunque hoy por hoy estoy volviendo a tener curiosidad por visitar alguna.

    San Vicente es lo único que conozco un poco más a fondo de Cantabria y he paseado por allí en un par de ocasiones, pero realmente Cantabria para mi es una total desconocida.

    Un abrazo Helena!

    ResponderEliminar
  8. Por cierto... te has cambiado de cámara??? Estas fotos las noto distintas a otras...

    ResponderEliminar
  9. ¡Hola a todos!

    Machbel, esos vídeos espero que jamás vean la luz, jejeje... Toda mi reputación caería por los suelos...

    José Carlos, hubiera estado muy bien coincidir contigo allí. La verdad es que hemos visto cosas muy interesantes. Otra vez será, seguro.

    Víctor, yo me quedé con ganas de ver cuevas con arte rupestre. El día siguiente fuimos al museo de Altamira, pero no es lo mismo... La cámara es la misma desde hace un año y medio, pero creo que ahora es cuando le he pillado el truco a las fotos nocturnas y con poca iluminación (sí, ¡me ha costado lo suyo!)

    Un saludo

    ResponderEliminar
  10. Hola Helena,

    Vaya bien que lo pasásteis !! hasta karaoke y todo, sólo faltó que apareciera cantando Bustamante que es de la zona de San Vicente de la Barquera, jeje.
    Del relato conozco los sitios que visitásteis salvo las cuevas.Me quedo en especial con el Capricho de Gaudí.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  11. Hola Víctor, ya hicimos nosotros por que Busta (o sus letras) estuviera presente, jejeje. Muy bonito el Capricho, ¡si señor!
    Un saludo

    ResponderEliminar
  12. Hace 4 años estuvimos por aquella zona y aunque estuvimos alojados en un pueblecito al lado de la cueva de El Soplao, no entramos! Qué rabia! No sabíamos que era tan chula! Bueno, para otra vez, que a nosotros nos gusta mucho el norte.
    Saludos

    ResponderEliminar
  13. ¡Claro M.C.!
    Siempre hay que dejar cosas para volver a los sitios... Yo me quedé con ganas de ver las cuevas de "El Castillo" y el teleférico de "Funte Dé". En fin, otra vez será.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  14. Sí, son unas excéntricas maravillosas. Como toda Cantabria

    ResponderEliminar
  15. ¡Hola Paco!
    Para mi es todo un honor tenerte a ti por mi humilde blog.
    En el blogtrip nos hicieron mucho hincapié en la riqueza del patrimonio subterráneo con que cuenta la comunidad y El Soplao es una buena muestra ello.
    Un saludo y muchas gracias por tu comentario

    ResponderEliminar

¿Te animas a dejar un comentario?