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Semana Santa 2011 en Roma. Llegamos a la ciudad (21/04/2011) - Zona Centro y Trastévere

…Y llegó el día, el 21 de abril, ¡nos íbamos a Roma!

¿Cómo ir desde Ciampino al centro de Roma?

Tras un agradable y puntual vuelo, aterrizábamos en Ciampino dispuestas a pegarle un buen bocado a la capital italiana.

Habíamos leído que existían diversas formas de llegar a la ciudad: en tren, autobús (que dejan en Termini) y en taxi. Dado que no íbamos sobradas de días para ver la ciudad decidimos atajar para poder aprovechar la tarde y coger un taxi que nos dejaría en nuestro apartamento en aproximadamente 45 minutos por 30 euros. El coste entre este aeropuerto y cualquier punto del centro de Roma es fijo e inamovible. Había leído también que los taxistas de allí eran unos “listillos” e intentan por todos medios timar a los turistas y… la primera en la frente… nada más meternos en uno empieza a contarnos una historia sobre la congestión, que si hay más tráfico del habitual, que si no le sale a cuenta… que nos iba a dejar en la parada del bus que nos llevaba a Termini. Recuerdo que yo pensaba: Este tío… ¡es subnormal! Si quisiera coger el bus, hubiera ido directamente a la parada, pero simplemente le dije: ¡mira! si no nos quieres llevar nos dejas otra vez en la parada donde nos has cogido y nos vamos con otro taxi… A todo esto, él hablando en italiano y yo replicándole en inglés, todo un show... Nos llevó, pero me hizo comenzar el viaje mosqueada y ahora creo que debía haberle dicho que eso mismo se lo explicara a un policía.

Algo que me preocupaba, y que me hizo dormir mal las noches antes al viaje, era llegar al apartamento y tener que esperar mucho tiempo a que el dueño viniera a abrirnos o que no se presentara. Pero todo lo contrario, mientras estábamos recogiendo las maletas, le llamé por teléfono y al llegar estaba esperándonos en la puerta. La fachada y las escaleras de caracol, eran tal y como había leído en opiniones previas, ¿como decirlo? ¿cochambrosas? La habitación, pequeña, pero con una cómoda cama. El baño, pequeñito también, pero con una ducha con su mampara y todo lo necesario. La cocinita, muy pequeña, pero suficiente para el uso que le íbamos a dar, desayunos y poco más. En definitiva, un pisito “apañao” para el uso que  requeríamos. Eso sí, situado en la Via Monterone, al ladito del Pantheon de Agripa y por la mitad de precio del resto de sitios que había preguntado por la zona. La verdad es que yo acabé contenta con el alojamiento.

Tras pagarle a la dueña, dejar las maletas y asentarnos un poco, salimos a descubrir la zona centro de la ciudad.

Nuestros primeros pasos por el centro de la ciudad

Teníamos a un tiro de piedra Santa María Sopra Minerva, así que allá nos fuimos. Se dice que es la única iglesia gótica de Roma y, aunque tiene un exterior sobrio y, en cierta manera, decepcionante, en su interior hay bonitas obras renacentistas, además, allí están sepultados Santa Catalina de Siena y el pintor Fra Angelico. En el exterior un elefante con un obelisco (de Bernini) decora en cierta manera la plaza.

Nos acercamos después al Pantheon, una de las obras mejor conservadas de la Roma clásica que le debemos a Adriano. El emperador reconstruyó a partir de sus escombros una antigua construcción incendiada que databa de tiempos de Augusto (de hecho se puede observar en su frontón el nombre de Agripa) y no sólo eso, si te paras a pensarlo, la esfera interior del Pantheon puede que sea la construcción más asombrosa realizada por los antiguos romanos: una cúpula que se eleva a 45 metros de altura y con idéntico diámetro sin ningún apoyo de columnas ni contrafuertes. ¿Cómo pudieron construir una cúpula de semejante diámetro en tiempos en los que no se utilizaba armado alguno? En respuesta a esta pregunta vi en un documental que aparte de realizar muros exteriores de 6 metros de anchura que soportaran el peso y la presión ejercida por la cúpula (a modo de contrafuertes), utilizaron un hormigón más pesado en la base de la cúpula y lo fueron aligerando conforme crecía la altura (introduciendo pequeñas jarras cerámicas en el mortero). Crearon también unos moldes llamados artesones que, aparte de decorar la superficie interior de la cúpula, reducían el volumen de hormigón. Por último, el oculus, la ventana circular de 9 metros de diámetro situada en la cima de la cúpula, liberaba del peso del hormigón este conflictivo punto e iluminaba el interior. ¡Todo un logro! Sin embargo, después de todas estas proezas hay un detalle que se les escapó: el pórtico frontal no conecta con la rotonda en el punto en que debería, sino que es 3 metros más corto… se utilizaron columnas de 12 m en lugar de 15 m como debieran haberse usado. El por qué, aún hoy desconcierta a los estudiosos del tema. 

En el año 608 el edificio fue cedido al Papa y transformado en iglesia (Santa Maria ad Martyres). Hoy en día continúa siendo una iglesia de culto y es además un panteón real, ya que allí se encuentran las tumbas de los dos primeros reyes de la Italia unificada y de Rafael, el famoso pintor renacentista.

No pudimos pasar a su interior en ese momento porque estaba teniendo lugar una celebración y el paso estaba restringido así que continuamos la ruta viendo las enormes columnatas que se mantienen del antiguo Templo de Adriano, hoy en día Palacio de la Bolsa.

El Templo de Adriano en Roma

Cuando fui a Roma en mi viaje de estudios de 3º de BUP, se me quedó grabada en la memoria una iglesia: San Ignacio de Loyola, y allí nos dirigimos a continuación. Recordaba a la perfección la falsa cúpula, que se debe contemplar desde un punto señalado en el suelo para apreciar el efecto óptico. Y ¿qué decir de la bóveda? Las columnas pintadas dan la sensación de ser reales. Ambas obras creadas por el jesuita Andrea Pozzo, un maestro de la perspectiva.

San Ignacio de Loyola en Roma

Al salir de la iglesia continuamos nuestra ruta hasta la famosa Fontana de Trevi. La estrecha plaza que la acoge nos recibió abarrotada de gente. Aunque hay constancia de la existencia de un manantial en esta zona en fechas del emperador Augusto, la monumental fuente que hoy en día vemos data del siglo XVIII y fue obra de un desconocido (hasta ese momento) Nicola Salvi, que murió antes de finalizar ésta, su obra cumbre. Tras la visita partimos en dirección a la columna de Marco Aurelio, no sin antes hacernos un hueco entre la multitud para tirar la moneda que nos augura una nueva visita a la capital italiana.

Fontana de Trevi en Roma

Se ve que en las calles de la antigua Roma había muchas columnas que se erigían para celebrar victorias u honrar a personajes ilustres. Monumentos de autoglorificación. Una de las columnas que se conservan de estos tiempos es la de Marco Aurelio, que fue realizada a finales del siglo II, tras la muerte del emperador para ilustrar sus batallas contra los germanos y las tribus del este. Me pareció realmente bonita.

Columna de Marco Aurelio, Roma

Continuamos el paseo en dirección a la Piazza Navona. De camino vimos el Palacio Montecitorio (actual sede de la cámara de diputados italiana) y el Palacio Baldassini (hoy en día sede del sacerdote Luis Sturzo que restauró el palacio a su aspecto original)

Poco después la Piazza Navona, la famosa plaza barroca romana, se abría ante nuestros pies. Las construcciones actuales se realizaron sobre las ruinas del estadio de Domiciano (de finales del siglo I), aunque su aspecto actual se debe al Papa Inocencio X Pamphili, que dado que tenía allí su palacio familiar (en la actual embajada de Brasil) se propuso convertirla en una de las plazas más espectaculares de la ciudad.

Destaca en el centro de la plaza la Fuente de los ríos, obra de Bernini, que rivaliza con la vecina iglesia Santa Agnese in Agone, diseñada por Borromini. Las esculturas de la fuente central representan a los principales ríos de los cuatro continentes (entonces conocidos), sujetando un obelisco egipcio que se eleva tal y como se hacía antiguamente en los circos romanos.

Piazza Navona en Roma
Multitud de turistas, de artistas que plasman en sus caricaturas las virtudes de la gente, se agolpaban en la plaza, nada había cambiado allí desde que hace 13 años yo la pisara…

Campo de Fiori, RomaQuedaba mucha tarde por delante, así que seguimos nuestra andadura adentrándonos en la zona conocida como Campo de Fiori. Poco queda allí de la época en la que en sus calles se realizaban ejecuciones públicas por herejías, tan sólo la estatua del encapuchado filósofo Giordano Bruno, que fue quemado en la hoguera por defender la teoría heliocéntrica de Copérnico. Hoy en día, y desde la época medieval, un moderno mercado de flores y alimentación ameniza las mañanas de este barrio. Nosotras pasábamos por allí por la tarde y nada hacía presagiar el barullo y el ajetreo que cada mañana se debe vivir por la zona. Es más, estudiantes se agrupaban en sus calles y me pareció un lugar tranquilo por el que pasear o descansar en alguno de sus cafés.

En nuestro caminar nos topamos con el Palacio Farnese (actual embajada de Francia) y el Palacio Spada (que alberga los cuadros de la colección privada del Cardinal Spada).

Palacio Farnese y  Palacio Spada en Roma
Un poquito más adelante descubrimos una hermosa calle, la Via Giulia. Allí el Papa Julio II, puso en marcha un plan en 1500 para disponer allí los edificios direccionales más importantes que finalmente no fue realizado. En esta calle se encuentra también el puente Farnese, un gran arco que ofrece una bonita vista de la calle.

Via Giulia en Roma

Callejeando por el Trastévere

Atravesamos el río Tíber a través del Ponte Sisto para adentrarnos en el famoso Trastévere, a través de la Piazza Trilussa. De camino hacia Santa Maria in Trastevere callejeamos por las pintorescas calles de este barrio que, debido a su situación, al otro lado del río, ha sido siempre un barrio pobre y excluido de remodelaciones urbanísticas, que han hecho que conserve gran parte de su trazado medieval. Resulta muy agradable pasear por sus estrechas callejuelas.

Trastévere en Roma
Santa Maria in Trastevere, una de las joyas medievales de Roma, era la iglesia que más tarde cerraba y, por este motivo, la única que visitamos. Esta basílica es la primera iglesia dedicada al culto de la Virgen.

Dice la leyenda que al nacer Jesús en Belén aquí, en la plaza de Trastevere, brotó un chorro de aceite para anunciar el nacimiento del Mesías. Por este motivo el papa Calixto construyó en este lugar una iglesia y colocó una piedra con la inscripción “Fous Olei” en el lugar donde supuestamente brotó el aceite, bajo el presbiterio. Obras posteriores de manos de diversos Papas dotaron a la iglesia de las dimensiones actuales.

Santa Maria in Trastevere, en Roma
En las columnas de la nave central se utilizaron materiales de las termas de Caracalla, pero si algo llama la atención son los mosaicos del ábside, de los siglos XII-XIII.

Cuando la visitamos acababa de terminar el servicio y, para mi gusto, le faltaba iluminación.

A la salida, callejeamos por el famoso barrio perdiéndonos en sus pintorescas calles y, aunque teníamos pensado cenar en alguna de las tratorias que se agrupan por aquella zona, todavía era temprano, así que decidimos volver caminando al centro, cenar por allí y recorrer de nuevo la zona por la noche, para verla iluminada.

Volvemos a la zona centro

Atravesamos el Ponte Garibaldi, observando las bonitas vistas que existían por una parte de San Pedro del Vaticano y por otra de la Isla Tiberina.

El Tiber y  San Pedro del Vaticano en Roma
Una de las leyendas que se asocia a esta isla cuenta que allá por el 300 a.C. una epidemia de peste estaba asolando Roma, ante la situación se envió un barco con expertos a Epidauro para aclamarse al dios griego de la medicina, Asclepio. Al llegar una serpiente (símbolo del dios) se introdujo en la embarcación y no la abandonó hasta su retorno a la isla. Esto fue interpretado como una señal de que el dios griego quería que los romanos le dedicaran un templo; templo que fue terminado 2 años después, al tiempo que también cesó la peste que invadía la ciudad. Para tener presente esta historia se le dio a la isla forma de barco.

Isla Tiberina, en Roma
Siglos después, se utilizaron las columnas del templo para edificar una iglesia dedicada al apóstol Bartolomeo (donde al parecer se conservan algunas de sus reliquias) y actualmente casi la totalidad de la isla está ocupada por un hospital. Se ve que Asclepio al final se salió con la suya…

Poco después estábamos al lado de nuestro apartamento contemplando uno de los pocos lugares de la ciudad con excavaciones de la antigua Roma, el Area Sacra. Allí se han sacado a la luz cuatro viejos templos de época republicana, aunque la zona es famosa porque se ve una esquina de la Curia de Pompeyo, donde fue asesinado Julio César.

Area Sacra en Roma
Al llegar a la plaza del Pantheon, nos sentamos a cenar en uno de los restaurantes que allí existen. Al ver las cartas que estaban expuestas no parecían excesivamente caros… ¿el truco? La cerveza. Ninguna de nosotras giró la página de la carta para ver el precio de las bebidas y nos clavaron por cada vaso de cerveza 8 euros. ¡Ni que fuera un cubata en pleno centro de Valencia! ¡Vaya tela! Los siguientes días andamos con algo más de ojo…

Pequeño paseo nocturno por Roma

Tras la cena, y para quitarnos el susto del cuerpo por la factura abonada, dimos un paseo nocturno por los sitios que habíamos visto al llegar: el Pantheon, la Fontana de Trevi, la Columna de Marco Aurelio...

Pantheon y Fontana de Trevi de noche

y de alguno nuevo como el Monumento a Vittorio Emanuele o Il Gesú…

Monumento a Vittorio Emanuele de noche
Se podía decir que habíamos aprovechado bastante la primera tarde en la ciudad. ¡Menudo tute nos pegamos! Si algo teníamos claro es que las agujetas iban a ser constantes en el viaje. Pero ahora ya era momento de descansar. Mañana más.

12 comentarios:

  1. Excelecte resumen :D
    Yo tambien fui en 3 de BUP y desde entonces todavía no he tenido lla oportunidad de volver.... pero en su día eché la moneda en la -fontana, así que se que la ciudad me espera en el futuro...,

    Estaré atento a los próximos dias

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  2. Buenas Helena! Ya tenía ganas de que empezaras este de Roma... que junto a Grecia, menudo empacho de piedras tienes que tener jejeje.

    Hay una iglesia en Roma que no me acuerdo cual es, y que dicen que tiene unos fresco que no tienen nada que envidiar a la capilla sixtina. No se si la visitasteis o sabes cual es... El caso es que esta primera que has mostrado me ha parecido en un principio pero creo que no es. La verdad que por lo visto es una iglesia que no llama la atención por fuera y tampoco es muy visitada. Tendré que investigar para ver cual es.

    8€ la cerveza?? A mi me han clavado este finde en Madrid por una jarrita de cerveza y una pepsi de 20cl. 10€. El precio de las cosas en este tipo de ciudades rozan lo ilegal.

    Un saludo!

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  3. Hola Helena!
    Me ha gustado mucho tu entrada, me ha traído muchos recuerdos del verano en que la visité!
    Por otra parte, cuentas muchos detalles de los que no tenía ni idea, los del Pantheon, son una pasada.
    Recuerdo que me contaron una historieta sobre la Fontana de Trevi y un jarrón construido en la parte de la derecha de la fuente, pero no la recuerdo muy bien!a ver si trasteo algo, y la encuentro!
    Hasta pronto!

    =)

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  4. Pues si que os cundió! Nosotros para evitar líos con taxistas pillamos el tren. La verdad es que no tarda mucho en llegar a Termini.
    ¡Menuda clavada por una cerveza! Pero ya se sabe, en sitios turísticos se aprovechan del turista mogollón.
    Saludos

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  5. Junto con Berlin y Moscu, Roma es una de las ciudades europeas que más ganas tengo de conocer, creo que no va a tardar en caer un viajecito por allí, me ha encantado el reportaje, os cundió de maravilla.

    Tomo nota del tema taxis, que menudo panorama... y en cuanto a la cerveza, menuca puñalada, a Carmen y a mi no nos gusta, pero bueno pediremos agua, esperando que sea lo más económico XDDD

    Saludos!!!

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  6. ¡Hola a todos!

    Xipo, era un clásico el viaje de estudios a Italia en nuestra época, ¿eh? Me he dado cuenta en este viaje que me acordaba bastante de la ciudad, aunque se ve con otros ojos...

    Víctor, yo es que veo dos piedras juntas y me emociono... Y aún le tengo muchas ganas a Pompeya, que no lo conozco y espero que no tarde en caer!
    La iglesia que comentas ¿puede ser Il Gesú? Hay tanta iglesia en Roma que es difícil averiguar cuál dices... Cuando estuve allí con 16 años, entramos por casualidad a San Ignacio (la que comento en el post) sin esperar nada, nos cogió un monaguillo por banda y nos explicó la iglesia de cabo a rabo... Me gustó mucho es ese momento y le tenía un recuerdo muy especial

    Non gogoa, han zangoa, me alegro de que te haya gustado la entrada. Lo de meter material cerámico en los hormigones para aligerarlo se ve que era una práctica habitual en las obras romanas (no hay nada como ver documentales, ¿eh?, he llegado a aprender algo, jejeje), aunque lo que comentas de la Fontana parece distinto. Si recopilas la historia házmelo saber que seguro que es interesante

    M.C., es que había leído que era una hora de tren y luego pillar un bus hasta el apartamento y no quería demorarme más de las 16:00h. La verdad es que lo hicimos por comodidad y por no perder excesivo tiempo... Lo de la cerveza me alucinó!

    José Carlos, pues a eso se le pone remedio rápido, que está a un tiro de piedra... No quiero ni pensar lo que cobrarán por una copa de vino!! Hubiera tenido que vender un riñón en el mercado negro para costearlo... Vaya tela!

    Muchas gracias a todos por vuestros comentarios. Intentaré intercalar entradas de Roma con las de Midi Pyrenees.

    Un saludo

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  7. Menudo recorrido!! Aunque bueno, yo hago lo mismo, soy bastante de patear, que siempre tengo miedo de que no me dé tiempo a verlo todo, jejeje.

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  8. Hola Artabria.
    Creo que no hay nada como patear las ciudades para conocerlas...
    Ya vi tu caminata por Roma en tu blog, así que parece que, en eso, somos iguales, :)
    Un saludo

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  9. Hola! Menuda paliza a andar que os disteis, pero es que esta ciudad te lo pide a gritos.

    Me has descubierto la iglesia de San Ignacio de Loyola que no la conocía, y por la foto de la falsa cúpula tiene que impresionar. Así que ya tengo motivo para volver, jeje.

    Un saludo.

    Alberto

    p.d.: me ha entrada envidia :D, así que me voy a poner como el relato que tengo pendiente de mi viaje a Roma.

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  10. Hola Alberto, dicen que siempre hay que dejarse algo en el tintero por si se vuelve, ¿no?
    Ánimo con ese relato de Roma, que yo también voy leyendo tu blog y reviviendo mi paso por esos lugares.
    Un saludo y gracias por comentar! ;)

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  11. Hola Helena,

    Qué buenos recuerdos me trae el relato de Roma !!
    Como en todos los sitios hay que tener mucho cuidado a la hora de tomar un taxi y casi me atrevo a decir que sólo pillarlos en caso de que no quede otra, habitualmente se aprovechan al verte que eres de fuera.
    Helena, me he hecho seguidor tuyo en twitter.
    Saludos.

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  12. Hola Víctor, ¡menudo mosqueo pillé con el taxista!, pero se leen tantas cosas de los italianos que iba preparada...
    No sabía que tenías twitter, ¡ahora me hago seguidora tuya!
    Un saludo

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