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Viaje a Malta y Pompeya. Segundo día en Italia (06/10/2011) - Pompeya (2ª Parte)

Seguimos con la visita de Pompeya:

Entramos después en la Casa de la fuente pequeña (18), una casa que es como un tren que se aleja de la calle con estancias muy diferenciadas: el atrio (con su impluvium – compluvium, es decir, el lucernario y piscinita para atrapar el agua de la lluvia), tablinum (donde se fraguaban los acuerdos comerciales) y el jardín que cuenta con una fuente-ninfeo, decorada con mosaicos.

Pompeya, Italia
No encontramos la entrada a la Casa de Pansa (23), pero tras ella estaba la casa del horno (24). Ésta era una panadería y un molino. El horno de ladrillo se parece a un horno de pizza de hoy en día. Las torres con dos piedras cónicas son los molinos para fabricar harina. El grano se vertía en la parte superior, y con la ayuda de burros o esclavos que empujaban unas barras de madera ancladas a ellas giraban las piedras e iban moliendo el grano. El polvo se retiraba después de la parte inferior ya en forma de harina. Al parecer en cada barrio había una panadería similar.

En nuestro caminar pasamos frente a diversas edificaciones, tabernas, la casa del cirujano (26) hasta que llegamos a la Puerta de Ercolano (27), llamada así por ser este vial el que conectaba Pompeya con Herculano.

Pompeya, Italia

Fuera de las murallas de la ciudad se abría paso la necrópolis (28) y un par de Villas: la de Diomede (29) (cerrada a las visitas) y la de los Misterios (30). Esta última resulta especialmente interesante.

Tenía una zona residencial con vistas al mar y una zona para la servidumbre y de producción vinícola. De hecho al lado de las salas de la bodega (torcularia) se conserva una prensa de uva hecha con un tronco con la cabeza de un carnero esculpida.

Pompeya, Italia

Pero lo realmente llamativo de  esta villa son los frescos de las paredes del triclinium que muestran la preparación o “misterio” de una mujer para su matrimonio.

Pompeya, Italia

Pasamos frente a la Casa dei Vetii (36), la casa mejor conservada de Pompeya, que mantiene gran parte de sus mosaicos y frescos. (aunque se encontraba cerrada y solo podía verse la entrada a través de la puerta.)

Teníamos concertada otra cita por internet para ver la Casa del Príncipe de Nápoles, y como íbamos otra vez apuradas de tiempo, fuimos corriendo (bueno, andando deprisa) para allá. No tiene numeración pero se encuentra cerca de la Porta Vesubio, por la calle “Vicolo dei Vetii”. Era propiedad de Albusio Celso y por la tipología de salas, sus dimensiones y la decoración de sus paredes debió ser una de las viviendas particulares más nobles de la ciudad. Y aunque en un principio no nos llamó en exceso la atención, al revisar el vídeo y las fotos, nos dimos cuenta de lo bien conservadas que estaban las pinturas del cuarto estilo en ella.

Pompeya, Italia

Desde allí, fuimos a la Casa de Cecilio Iucundus (34), un recaudador de impuestos municipales, del que se encontraron en la casa su archivo de 154 tablillas de cera con los registros de las transacciones que llevó a cabo entre el año 52 y el 62 dC (incluyendo una comisión de entre el 1 y el 4% para si mismo). Al parecer, esas tablillas se muestran en el Museo Arqueológico de Nápoles.  

Seguimos la ruta en dirección a un concurrido lugar (jejeje, tal y como debía estar también en tiempos pasados): el burdel o lupanar (39). Se trata de un lugar muy simple con un pasillo en forma de L desde el que se accedía a habitaciones dotadas con camas y almohadas de piedra. Con una imagen de Príapo bendiciendo el lugar, frescos sobre cada una de las habitaciones indicaban los servicios que allí se ofertaban, además se han localizado en sus paredes muy diversos y exóticos nombres de mujeres, que pudiera indicar que las prostitutas procedían de casi todos los rincones del Mediterráneo.

Pompeya, Italia

Dejamos atrás el burdel para, pasando frente a las termas stabianas (40)  (cerradas al público), continuar hasta llegar al Templo de Isis (47). El templo de la comunidad egipcia de Pompeya. Un pequeño altar de estuco blanco acogía agua sagrada del Nilo. Isis, de la mitología egipcia, fue uno de los muchos dioses extranjeros adoptados por los romanos.

Pompeya, Italia

Al lado del templo, se encontraba la Palestra sannitica (48) de la que solo quedan los fustes de algunas columnas. A través del foro triangular (41) accedimos el teatro (43). En la época romana este teatro podía albergar a hasta 5.000 personas en tres tipologías de asientos (con diferentes precios): una primera categoría la componían las cinco primeras filas que eran de mármol y separadores de madera cada dos personas, la sección principal, y la sección de la clase baja, la barata (que sólo sobreviven en la parte derecha).

Pompeya, Italia

Al lado del teatro hay un pequeño odeón donde se cree que tenían lugar actuaciones musicales y recitales de poesía.

Pompeya, Italia

Nuestra visita continuó en la casa de Menandro (51) debido a la pintura que muestra al poeta Menandro sentado con un libro en la mano. Se cree que la casa pertenecía a Quinto Poppeus, familiar de Poppea Sabina, que la utilizaba para veranear, pero que durante todo el resto del año estaba administrada por su procurador Eros. Destaca por la grandiosidad de sus habitaciones, por sus decoraciones pictóricas y sus mosaicos. Se puede ver también un curioso larario para el culto. En uno de sus subterráneos que posee la vivienda, debajo de los baños, se encontró un tesoro con piezas de plata, joyas de oro y 1432 sestercios.

Pompeya, Italia

Continuamos con la visita a la lavandería de Stephanus (52). Y es que en los buenos tiempos de Pompeya las telas movían mucho dinero. Había 13 laboratorios de procesado de lana cruda, 7 negocios de hilado y tejido, 9 tiendas de teñido y 18 de  lavado. Un ejemplo típico era esta lavandería que se creó a partir de la remodelación de una casa existente, en la planta baja se ubicaban el negocio mientras que en la planta superior se ubicaba la vivienda. En la parte trasera del edificio se ven las balsas que se utilizaban para el lavado y donde pisoteaban la tela en una mezcla de agua y bicarbonato u orina, pues en aquel entonces no existían jabones pero se sabía que ambas sustancias eran desengrasantes debido a su alto contenido de amoníaco.

Pompeya, Italia

Retornamos a la Via Princiapl (de la Abundancia) donde gran parte de los edificios se encontraban arriostrados y en labores de mantenimiento pero en los que se podía ver interesantes grabados en sus paredes.

Pompeya, Italia
Me llamó la atención las pinturas que se conservan en la Taberna de Vetutius Placidus (67), en la que se muestran a ambos lados del genio del maestro son los Lares (protectores de la casa), así como Mercurio (dios del comercio) y Dioniso (dios del vino).

Continuamos entrando en la Casa de la Nave Europa (55), denominada así por un grabado encontrado en la pared norte del peristilo, que representa a un buque de carga llamado Europa (en alusión a la heroína griega secuestrada en el mar por Júpiter disfrazado de toro). Diferentes habitaciones se abren al peristilo, pero lo importante de esta casa fue su jardín en el que se cultivaban frijoles, cebolla y col, uvas, algunas plantas exóticas (como cereza, melocotón, albaricoque, árboles de pistacho…) cuyas semillas se encontraron en algunas vasijas por la casa y limoneros, que se tenían en gran estima por sus cualidades medicinales y por el efecto repelente en las ropas frente a los insectos.

Bordeamos la Palestra grande (61), cerrada al público, para finalizar nuestra ruta por Pompeya con la visita al anfiteatro (60). Uno de los anfiteatros más antiguos y mejor conservados que existen y en que cabían más de 20.000 espectadores. Al igual que sucedía en el teatro el graderío se divide en tres sectores: la ima cavea (primera fila) para los ciudadanos importantes, otra para los medios de comunicación y la summa, arriba del todo, para el resto de personas.

Pompeya, Italia

El edificio era utilizado a menudo para celebrar batallas de gladiadores. Los participantes entraban por uno de los extremos del eje principal a la arena y los muertos se retiraban por el otro extremo.

Llevábamos toda la mañana caminando entre las ruinas de la ciudad y la verdad es que empezábamos a notar el cansancio. Hubiera sido una buena opción entrar con unos bocatas en las mochilas y haber comido en el foro triangular, no lo habíamos pensado… Eran pasadas las 14:00 h y salimos de la ciudad por la puerta del anfiteatro. Localizamos un restaurante (italiano, claro) en las cercanías del hotel y entramos a comer y descansar un rato en él. 

Por la tarde antes de seguir con nuestra ruta, nos acercaríamos a devolver las audioguías a la Porta Marina y continuaríamos descubriendo la zona: Boscoreale y Costa Amalfitana nos esperaban…

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Helena - Mimaletayyo

Ingeniero de caminos de profesión, la pasión por viajar y su curiosidad por conocer mundo ha hecho que dedique parte de su tiempo a ello. Entusiasta por conocer vestigios de antiguas culturas y civilizaciones, pero también naturaleza y modo de vida actual.

23 comentarios:

  1. Con cada entrada que escribes sobre Pompeya más son las ganas de visitarla!! Puff!! Tiene que ser increible pasear por una ciudad tan bien conservada!
    Me apunto lo de llevarme unos bocatas para comer dentro!! ;-)
    Un abrazo

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  2. Hola Helana!!

    Por cómo lo cuentas se nota que disfrutastes de la visita!!!
    Por cierto, en las fotos tiene una pinta de hacer un calor....Buff!!!

    Un saludo!!

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  3. Veo que Pompeya tiene para pasar varios días tranquilamente, todos los sitios que visitastéis están bastante bien conservados aunque no me imagino el lupanar con las camas de piedra, que incómodo :D

    Un abrazo !!!

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  4. Hola Helena,

    Sí que es interesante la visita a Pompeya. Me ha gustado en especial, los frecos y los mosaicos, qué bien conservados están.

    Un abrazo.

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  5. Hola a todos!
    - M.C. Es bueno saber lo de los bocatas, porque sólo hay un restaurante al principio de la visita (con precios astronómicos) y nosotras bien hubiéramos descansado un rato por el foro triangular...

    - Xipo éste era un sitio que tenía muchísimas ganas de conocer, se nota... No?

    - Carfot, es cierto. Por la zona hay muchas cosas que ver... A mi me faltaron un par de días, pero seguro que me volverán a ver el pelo por allí. El lupanar es muy curioso :-)

    - Víctor, hay frescos realmente impresionantes. La villa de los misterios es espectacular!
    Por cierto, que tal os ha ido el viaje?

    Un besito a todos ;-)

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  6. Este es un lugar al que tengo muchísimas ganas de ir y veo que tendré que dedicarle bastante tiempo ya que tiene mucha tela. Lo que sí que tengo claro es que me voy a llevar impreso tus post porque son increíbles!!! Un besote. ;)

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  7. Yo te daría envidia con mi visita, pero vamos, que yo ahora estoy babeando. Nuestra visita fue mucho más rápida que la vuestra y ahora me doy cuenta de la cantidad de cosas que no pudimos visitar. Pues nada, habrá que volver, jeje.

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  8. ¡Hola chicas!

    - Muchas gracias Babyboom por tus palabras. Para mí lo mejor es cogerse una audioguía (soy muy vaga y prefiero que me cuenten las cosas). Eso sí, baratas no salían (me parece recordar que eran 5 euros por persona)... así que, si mi post le sirve a alguien que no quiera hacer la inversión, ¡bienvenido sea!
    Lo que tiene que ser una pasada es lo de la Luna de Pompeya, una visita nocturna al estilo espectáculo de "luz y color", pero no había en las fechas que nosotras estábamos. En fin, otra vez será.
    Un besete y gracias por pasar por aquí

    - Artabria, ya te digo... me llegaban los dientes hasta el suelo al leer tu entrada, jejeje :P.
    Ya sabes que siempre hay que dejarse cosas pendientes para volver. En mi lista de pendientes por la zona hay varios lugares (Paestum, Napoles, Caserta, Pozzuoli,...) ¡Vamos! Tengo para varios días aún, jejeje
    Un besote :D

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  9. Un lugar que me encantó pero de verdad ... un día visitando esa ciudad es de alucine, con el Vesubio como testigo histórico ...
    Recorrer unas calles que tuvieron vida anterior y donde como dije en mi post en mi blog sobre pompeya, ... el tiempo se detuvo ... "en un instante"...

    Gracias por compartir y un saludo.
    Alfonso - www.thewotme.com -

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  10. Helena que guía más completa de Pompeya! cuando vuelva a visitarla me llevo toda tu info impresa, jeje. Cuando fui no vi la Casa del Príncipe de Nápoles, ya tengo excusa. El odeón me encantó, tan pequeñito, precioso. Gracias de nuevo por este paseo por el mundo romano. Un beso :)

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  11. - Alfonso, vi tu relato antes de ir para allá... desde luego que el tiempo se detuvo. Tuvo que ser espeluznante. Eso sí, nos dejo un legado maravilloso.
    Un saludo

    - Calíope, me alegro de que te hayan gustado los posts. Lo malo de Pompeya es que te encuentras muchos sitios cerrados.
    A la casa del Príncipe de Nápoles acuérdate de reservar por internet (igual que a las termas suburbanas). Tienen el paso más restringido, imagino que por preservarlo un poco...
    Un besete :P

    En breve (poco más de un mes)cambiamos de aires, que llevo una temporada de ruinas que... ¡mi vida en sí es una ruina! jejeje

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  12. Pues si con la anterior entrada tenía ganas de ir, con esta aún más, yo me quedo con el odeón, a mi este tipo de lugares me gustan mucho y son muy fotogénicos.

    Se nota que es un sitio para dedicarle tiempo y no ir con muchas prisas, aunque supongo que se encontrarán muchas zonas cerradas.

    Saludotes!!!

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  13. ¡Sí! Es que era mucha tela para una única entrada... Nosotras le dedicamos una mañana, llegando a la hora de abrir, pero hay gente que le echa todo un día.
    Es enorme, hay calles cortadas (con labores de mantenimiento), te toca dar rodeos... Lo que es indispensable es llevarse un mapa impreso ya que allí no dan. De hecho nos encontramos con unos chicos españoles que estaban perdidos, les tuvimos que dar una copia de las que llevábamos impresas.
    Un saludo ;)
    Por cierto, a ver si me pongo al día con tu nueva entrada...

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  14. Me han encantado los frescos de la Casa dei Vetii. Unos colores preciosos que ayudan a imaginar como debían ser las casas romanas de estas características.

    Un saludo

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  15. La verdad, María Teresa, es que estos lugares dejan poco a la imaginación.
    Un saludo :)

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  16. ¿Cambio de aires? mmmmmm, eso suena muy bien :D

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  17. Tengo un recuerdo maravilloso de mi visita a Pompeya hace unos años. Veo que el calor sigue siendo el mismo!! Gran reportaje sobre esta visita imprescindible en Italia, Helena.
    Saludos

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  18. - Calíope, ¡si tú ya sabes por donde va ese cambio de aires! jejeje

    - Fran, yo no sé si era por andar tanto o qué, pero calor, pasamos un rato. Además en las cercanías de las fuentes estaba todo plagado de unos señores abejorros... ¡que daba miedo hasta mirarlos!

    Un saludo a ambos

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  19. Sigue, sigue, sigue.... lo estoy anotando todo que lo sepas y, aún así, cuando llegue el momento te pediré ayuda.
    Un besazo, ciudadana viajera.

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  20. - José Manuel, ¡pues aquí estaremos para lo que necesites!
    Un besote :P

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  21. Ufff, vaya palizón de día...
    Nosotros acabamos agotados. La villa de los Misterios me encantó, bueno, toda la ciudad es una pasada.
    Un besico

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  22. ¡Hola Cool! La verdad es que fue un no parar, pero ya que sales de casa... es lo que toca.
    La Villa de los Misterios es impresionante.
    Un besete ;)

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