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Semana Santa 2012 en Rumanía - Monasterio de Snagov y Targoviste

Día 2 de viaje. Empezaba el road trip.

Coche alquiler Rumanía
La ventaja de haber cogido el coche de alquiler en el aeropuerto a nuestra llegada era que el día de nuestra partida hacia la zona de Brasov, podríamos salir muy temprano del hotel de Bucarest y aprovechar al máximo el día. En caso contrario no hubiéramos podido pasarnos por Targoviste esa mañana y llegar a tiempo de ver el Palacio de Peles en Sinaia (que cerraba a eso de las 15:30 h).

Así pues, después de un completo desayuno en el hotel y de recoger todos los bártulos, a las 8:15 h de la mañana estábamos ya en el coche saliendo de Bucarest en dirección a nuestro primer punto en la ruta: el Monasterio de Snagov.

¿Cómo llegar al Monasterio de Snagov?

La verdad es que no es sencillo. Nosotras llevábamos las coordenadas en el gps del móvil (ver entrada de preparativos) y aún así nos costó algo llegar al puente que te permite acceder a la isla de Snagov, ya que nos tuvimos que meter por carreteras que no aparecen en los mapas del gps.


Lo normal si sales de Bucarest en dirección a Snagov es que vayas por la carretera E60. Una vez se deja la población de Ciolpani a mano izquierda hay una salida hacia la derecha en dirección Snagov. Me parece recordar que estaba indicado en un cartel pero, si lleváis un gps, éste os llevará por allí sin problemas. Se trata de la carretera 101C. Esta carretera presentaba unos socavones importantes, pero lo peor estaba por llegar. Hay que continuar por ella unos 3 km, y girar después a la derecha para tomar la Strada Drumul Coadelor (el gps nos llevó por ésta sin problemas también) pero llega un momento que hay una bifurcación y en ese punto empezó el lío. Ahora, visto en el Google Maps todo se ve muy claro pero in situ no era algo inmediato. A nosotras el gps nos llevó hacia la derecha (ya que éste no registraba la Strada Pescari como calle). Quizás se llegue antes al monasterio yendo por la izquierda, pero nosotras hicimos caso al gps que se suponía que nos llevaría al lugar exacto, sin embargo, en un determinado punto de esa calle el gps dejó de emitirnos señal y nos quedamos en medio de la nada… rodeadas de perros vagabundos que no hacían más que correr al lado de nuestro coche ladrando…

¡Ufff! ¿y qué hacemos? Volvimos de nuevo a la bifurcación, donde el gps volvió a coger señal y nos volvía a mandar hacia atrás. Así que le echamos un par de narices al asunto y decidimos echar para adelante por donde nos indicaba todo recto. La carretera cada vez se ponía peor, dejó de haber asfalto y se convirtió en un camino de gravilla… pero se comenzaba a ver el agua del lago en las cercanías. Pensamos que no debíamos estar muy lejos, así que continuamos. Tras hacer un giro muy pronunciado a la izquierda, atravesamos un puente donde había varios rumanos dispuestos a iniciar una jornada de pesca.

Había leído que recientemente se había construido un puente para acceder a la isla en la que se sitúa el monasterio y pensé que quizás era ese que estábamos pasando… Pero unos 500 m después de pasar el puente, un cartel nos indicaba que habíamos llegado al citado puente y que éste era peatonal. Dejamos el coche en el arcén de la carretera y nos encaminamos, a pie, hacia el Monasterio Snagov. Habíamos llegado.

Pero, ¿qué tiene el monasterio Snagov que le hace ser tan famoso?

La respuesta es muy sencilla: los rumanos creen que Vlad Draculea está enterrado en este pequeño y oscuro monasterio al que hasta hace bien poco sólo se podía acceder en barco (para darle más misticismo al asunto). Pero, al igual que pasa con su vida, la muerte de Vlad también está rodeada de mucho misterio…
Monasterio de Snagov

Lo que sí parece que fue cierto es que en esa pequeña isla Drácula ordenó construir una prisión e hizo que los presos allí encerrados excavaran con sus manos un pozo que aún se conserva en la parte de atrás del monasterio (que data de mediados del siglo XV). La leyenda cuenta que durante la construcción de este pozo, Drácula puso un saco de oro en sus cercanías afirmando que, mientras él viviera, nadie lo robaría. Un símbolo de su poder. Y, al parecer, así fue. A fecha de hoy ya no hay ningún saco de oro… ¿significa eso que Drácula realmente está muerto?

Sin embargo lo realmente famoso de esta isla se halla en el interior del monasterio que allí se levanta del siglo XI (con un bonito interior, por cierto): la que se dice que es la tumba de Vlad.

Hay mucha incertidumbre respecto a su muerte y enterramiento, pero la mayoría de las fuentes afirman que murió en combate y que fue decapitado por los turcos en 1476. La versión turca cuenta que la cabeza de Vlad fue clavada en una estaca y trasladada a Estambul para mostrar al pueblo su derrota, otra gente (que venera su legado) cuenta que sus partidarios enterraron su cabeza en el monte Atos (en la actual Grecia)…

Pero ¿por qué tanto misterio? ¿no se le ha ocurrido a nadie abrir la tumba y averiguar quién está enterrado en el Monasterio de Snagov? Eso fue lo que debieron preguntarse el grupo de arqueólogos que en 1935 intentaron resolver el enigma y analizar los restos allí enterrados. Sin embargo lo que allí encontraron, lejos de aportar respuestas, sólo sirvió para generar más preguntas e incertidumbres. En el interior de la tumba descubrieron ropas muy caras (propias de un príncipe) y un anillo con el escudo de armas de Drácula… pero ni rastro de huesos… ¿será que al final el no-muerto habría conseguido eludir su destino y esquivó la muerte?

Desde luego, la visita (desde que se construyó el puente) es bastante rápida. No logré enterarme de los horarios pero a las 8:45 h que llegamos nosotras ya estaba abierto. El precio para entrar creo que eran 10 lei/persona (unos 2,5 euros) y se puede pagar una tasa de 120 lei/grupo (30 eurazos) para hacer fotografías y vídeo, de la que, evidentemente, nosotras pasamos.

Monasterio de Snagov

A las 9:00 h ya estábamos de nuevo en el coche para poner rumbo hacia nuestro siguiente destino…

Nuestra primera parada sería el Monasterio de Delau, uno de los monumentos arquitectónicos más antiguos de Rumanía, pues se cree que fue fundado por Mircea cel Batran y reformado después por el Príncipe Radu (alrededor de 1500) pero, aunque en su cripta se hallaban las tumbas de los príncipes, éstas se perdieron con el paso del tiempo. Hoy en día es un Monasterio de monjitas ortodoxas y aunque de normal cobran 1 leu por entrar a los turistas, no había nadie cobrando cuando llegamos y pasamos sin pagar. A mí no me pareció nada del otro mundo, la verdad…

Monasterio de Delau

Pero lo que si tenía ganas de ver era nuestra siguiente parada, la corte principesca que Drácula erigió allí.

Pero, hagamos un poco de recapitulación respecto a la vida (obra y milagros) de este hombre, que parece que en estos relatos he empezado la casa por el tejado…

Modo historia “on” (ya sabéis, podéis hacer un bucle “if”, jejeje):

El famoso Drácula de de la novela de Bram Stocker, en la vida real fue un príncipe del  siglo XV que subió al trono con sólo 17 años y se convirtió en uno de los gobernantes más sangrientos y crueles de la historia.

En aquella época el imperio otomano y el húngaro eran dos grandes potencias (embarcadas en continuas guerras de poder) y la provincia de Valaquia se encontraba en medio de ambas, convirtiéndose en una pieza clave en el juego de alianzas y siendo utilizada por los dos bandos en su lucha.

Cuando Vlad tenía 12 años los turcos ayudaron a su padre a recuperar el trono de Valaquia pero en contrapartida tuvo que enviar a dos de sus hijos (Vlad y Radu) como rehenes, de forma que si su padre intentaba traicionarles, sus hijos serían ejecutados. Pero la mala suerte se cebó con él, en 1447 los húngaros rodearon Valaquia y con la ayuda del pueblo Valaco (que odiaba al padre de Vlad) lanzaron un ataque en el que el hermano mayor de Drácula fue enterrado vivo y su padre asesinado a manos de su pueblo.

Unos años después los turcos liberaron a Vlad y le nombraron oficial de uno de sus ejércitos en espera de que vengara el asesinato de su padre y reclamara su trono. Pero lo que este jovencito de 17 años iba a hacer en la región era mucho más aterrador de lo que jamás pudieron pensar.

Y todo empezó en Targoviste, la que en aquel entonces era la capital. El príncipe Vlad Drácula volvía a casa después de que enterraran vivo a su hermano y que asesinaran a su padre… rodeado de enemigos por todos los flancos: con los otomanos al sur, los húngaros al oeste y gente operando desde dentro. Para defender su título, fortificó su residencia familiar en la capital, Targoviste e hizo de la mano dura su forma de gobierno. Tan sangriento y cruel llegó a ser que se ganó el sobrenombre de Vlad Tepes, que quiere decir, Vlad “el empalador”.

Y es que Vlad usaba el empalamiento como una herramienta muy efectiva para mantener el orden en su pueblo. Cuando apresaba a sus enemigos, los encerraba en la prisión de su palacio que, por lo visto, aún se conserva (aunque con acceso restringido a personal autorizado). Se trataba de todo un complejo entramado de mazmorras y salas de tortura situado en el subsuelo de su residencia.

El príncipe mantenía allí a los prisioneros hasta que eran juzgados (alrededor de dos o tres días después). Él era el juez y la condena solía ser el empalamiento. Una persona podía ser condenada por cualquier cosa: mentir, robar, ser infiel... El objetivo de Vlad era mantener un estricto orden en su reino y la verdad es que le funcionó. Durante su mandato el crimen y la corrupción fueron erradicados completamente.

Vlad también castigaba a los criminales cortando extremidades, despellejando e hirviendo o quemando a la gente viva, pero tenía una especial predilección por el empalamiento, que era una muerte muy lenta que se prolongaba durante días.

Una de las historias más sangrientas relacionadas con Vlad en esta ciudad tuvo lugar en  1462, 15 años después de su regreso a Valaquia. En aquel momento cambiaron de nuevo las alianzas y Vlad se rebeló contra los turcos, que no tardaron en responder invadiendo Valaquia con un ejército 3 veces superior al suyo. Para mermar las tropas turcas, el propio Vlad, antes de encerrarse en su fortaleza de Targoviste, quemó sus propios pueblos y secó sus pozos, para que los ejércitos enemigos no encontraran qué comer ni qué beber. Cuando el hambriento ejército turco llegó por fin a las puertas de la fortaleza de Drácula el escenario que se encontraron fue horripilante: Vlad había empalado a 10.000 personas (incluyendo mujeres y niños) y desde la torre de su castillo se deleitaba observando cómo los empalados iban muriendo lentamente. Aunque parezca increíble hizo las estacas con árboles y dejó los cuerpos allí durante meses. Los turcos huyeron horrorizados.

Otra de las anécdotas que se cuentan en torno a su persona, era que acostumbraba a invitar a pobres y enfermos a un auténtico banquete en su palacio. Tras la cena cerraba las puertas y prendía fuego a la sala. Lo hizo en Targoviste pero también en otras muchas ciudades de Valaquia. Se dice que de esta forma erradicó por completo la pobreza.

Modo historia “off”


Hoy en día aún se conservan algunas partes del castillo de Targoviste y, aunque sólo sea un espejismo de lo que fue, yo tenía que verlo con mis ojos.

Plano Corte Principesca Targoviste

Abre de 9:00 a 19:00 h (a 17:00 h en invierno). Cierra los lunes y la entrada son 8 lei, con un suplemento (de no recuerdo cuánto) por cámara de fotos y otro mayor por cámara de vídeo. Nosotras pagamos el de fotos, pero la gente entraba haciendo fotos con el móvil y nadie les decía nada…

En el interior del recinto también hay dos basílicas que se pueden visitar:

  • La Basílica de la dormición, de estilo bizantino está bastante bien conservada pese a estar datada en 1584. En su interior aún se aprecian frescos del siglo XVII
Basílica de la Dormición

  • La Basílica Chica de Voivodina, aunque más pequeñita y del siglo XV, también está bastante bien conservada y merece la pena entrar a echar un vistazo
Basílica Chica de Voivodina

Pero sin duda, la visita estrella del recinto es ver lo poco que queda del palacio de los voivodinas. Aunque parte de las ruinas del palacio fueron después ocupadas por unos baños turcos (en el siglo XVII)  aún se conserva una torre de 27 m de altura del primer palacio: la torre del ocaso. Ya me imaginaba yo a Vlad Tepes asomado al balcón observando las terroríficas escenas de empalamientos en sus tierras. De hecho, en el interior de la torre han montado una exposición acerca de la vida del Príncipe.

Torre del Ocaso

Vistas desde la Torre del Ocaso

Podría haber invertido algo más de tiempo en Targoviste, ya que fue allí también donde años más tarde (en 1989) huiría, sería arrestado y finalmente ejecutado el dictador Ceaucescu. Al parecer, muy cerca de la estación, en unos barracones militares se encuentra el lugar donde se llevó a cabo su juicio y posterior ejecución y, aunque no se pueden visitar, me hubiera gustado ver el lugar por fuera (sí, cada día soy más morbosa), pero ya eran las 12:00 h del mediodía y temía que si nos demorábamos más tiempo, no llegaríamos a tiempo de ver el Palacio de Peles en Sinaia.

Así que con estas visitas nos despedíamos de los vestigios que en este viaje seguiríamos del temido Drácula. Quedan en el tintero Poenari y el Castillo de Corvin para otra escapada o viaje por la zona…

Corte Principesca Targoviste

Y, aunque nos quedaba mucho día por delante, para no extenderme demasiado, lo continuaré en la próxima entrada.



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Helena - Mimaletayyo

Ingeniero de caminos de profesión, la pasión por viajar y su curiosidad por conocer mundo ha hecho que dedique parte de su tiempo a ello. Entusiasta por conocer vestigios de antiguas culturas y civilizaciones, pero también naturaleza y modo de vida actual.

26 comentarios:

  1. Me ha encantado la entrada, y las fotos, sobretodo la última, chulisima!!! Rumanía me llama mucho la atención, y la tengo entre mis escapadas pendientes!!!! Espero las siguientes entradas.

    Un abrazo.

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    1. ¡Hola Mafi! Me alegro de que te vaya gustando el país. Las visitas de esta entrada no suelen ser habituales en una escapada de tan pocos días pero creo que son bastante interesantes.
      Un saludo ;)

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  2. Menudas aventuras que tenemos con los GPS. A veces son muy útiles, pero otras le lían más.....Me encanta la historia de Drácula, aunque da un poco yuyu que no encontrasen sus huesos......

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    1. La verdad es que con el gps siempre pasa lo mismo pero, en general, yo apuesto por él... por lo menos nos dejó cerca, jejeje
      Hay mucho leyenda acerca de Drácula y es que realmente se sabe muy poco de su vida y menos de su muerte .
      Un saludo ;)

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  3. La verdad es que el gps muchas veces en lugar de guiar nos mete en algunos líos que yo personalmente lo tiraría por la ventana. Yo no pude visitar ni Snagov ni Targoviste pero la historia es bastante escalofriante, a saber dónde estarán los huesos, jejejeje. Un besote. ;-)

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    1. Tú no veas, ahí en medio de la nada rodeadas de perros vagabundos con malas pulgas... Pero bueno, lo cierto es que nos acercó bastante al lugar y luego simplemente nos guiamos por intuición. ¿Se veía agua? Pues pa'lante!!
      ¿Estáis ya de vuelta de Polonia?
      Un besete :)

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  4. Quiero creer que está bien muerto!! Jaja.
    Yo también tengo esa relación de amor-odio con los gps y si pongo en la balanza lo bueno y lo malo, gana lo malo, juro que a puntito he estado unas cuantas veces de lanzarlo oir la ventanilla del coche (veo que es un sentimiento común, jeje). Preciosas las fotos y el relao de 10.
    Aparte decirte que el blog te ha quedado chulísimo, me encanta, enhorabuena.
    Un besote!

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    1. Calíope, muchas gracias por tus palabras. Me alegro que te haya gustado el look final y el relato, que la verdad es que con tanto cambio en el blog, apenas estaba publicando y eso no puede ser, jejeje
      Un saludo :D

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  5. Completísima entrada Helena!! Ver la tumba de Drácula y perderse por culpa del GPS en un mismo día sólo ocurre una vez en la vida.... :-)

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    1. Y todo antes de las 9:00 h de la mañana, ¿eh? Eso no pasa todos los días, jejeje
      Un saludo Fran ;)

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  6. Ay con los gps, en Zaragoza un señor se metió en mitad de las vias del tranvía, claro, el gps le dijo que girara a la izquierda!!! jejeje, bromas a parte, me ha encantado toda la misteriosa historia del inquietante personaje y las visitas muy interesantes. Seguiremos atentos.
    Un abrazo Helena

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    1. Bueno, lo mio no fue tan grave... jejeje. Tardamos sólo 5 minutos más. Pero he de decir (en su favor) que sin el gps no hubiéramos llegado, porque las indicaciones son nulas. Íbamos con un pequeño mapita del google maps impreso, pero luego situarte allí es verdaderamente complicado, hay muchos caminitos de tierra y estás prácticamente en medio de un bosque...
      Me alegro que te haya gustado la historia real de Drácula.
      Un saludo

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  7. Varias personas me han recomendado realizar una ruta por Rumanía y después de leer tu entrada me animo mucho más!. Una gran ruta!.
    Un saldo,
    Vero.

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    1. Pues Verónica, todo es ponerse, jejeje
      La verdad es que tiene rincones verdaderamente bonitos y eso que nosotras nos quedamos sin ver el norte que es lo que más fama tiene.
      Un saludo ;)

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  8. Que medio día más completo, yo no pude ir a Snagov por falta de tiempo, y de puente, pero parece imprescindible ya que la historia del país va unida inseparablemente a la historia del Príncipe Vlad. Como se aprovechan del aire mágico del lugar, 30€ por hacer fotos, más bien parece una multa.

    Un saludo !!!

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    1. Sí Carfot, se ve que lleva poquito tiempo abierto el puente, pero reduce enormemente el tiempo necesario para su visita. Ahora, lo de los 30 euros es de juzgado de guardia, jejeje. No creo que haya muchos que pasen por caja.
      Un saludo :)

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  9. Tengo muchas ganas de conocer Rumania y de siempre me ha fascinado la historia de Vlad Draculea. Así que cuando vaya, que espero sea pronto, no pienso perderme Sganov.

    Gracias por esta genial entrada!

    En cuanto a los gps, yo soy de la opinión que sólo ayudan a perderte más ;) jejeje

    Un abrazo

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    1. Moonflower la verdad es que por allí casi todos estos sitios turísticos giran entorno a la figura de Drácula... así que si te llama la atención es una visita imprescindible.
      De todas formas, tú por si acaso, llévate un gps, jejeje
      Un saludo :)

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  10. Hola Helena,

    Vaya ruta más chula !! Sí que tuviste valor para llegar al monasterio de Snagov, la verdad que se puso difícil...y muy completo el día con la visita a Targoviste.
    Helena, qué curiosa la historia de Dracula.

    Un abrazo.

    Un abrazo.

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    1. ¡Hola Víctor! Pues sí que tuvimos un momento de incertidumbre, pero en cuanto comenzamos a ver agua parecía que ya íbamos algo más encaminadas, jejeje.
      Lo de Drácula es impresionante. Doy gracias de no haber vivido en aquella época, en aquella zona ;)
      Un saludo y gracias por tu comentario

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  11. Snagov lo conocía también por una entrada que tiene floren en su blog. Ese lugar lo visitaré cuando ande por Rumania... y te aseguro que no voy a pagar la mierda de tasa que roban por hacer fotos... Serán sinvergüenzas!!!

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    1. Sí, una pasada los 30 eurazos y más cuando yo desde la puerta lo grabé un poco de refilón (después me llevé un puro también), pero es que se pasan tres pueblos.
      Un saludo ;)

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  12. Vaya show para llegar al Monasterio Snagov, está claro que los GPS son un buen amigo del conductor hasta que pierden la cabeza... Menos mal que al final llegásteis sin problemas, porque hubiera sido el colmo tener que volveros después de pasar por esa "carretera" jaja

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    1. Ya, hubiera sido una pena tener que volvernos... aunque estuvimos apunto de tirar la toalla.
      Un saludo ;)

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  13. Muy bello informe, muy bonito lugar , mil gracias por compartirlo, abrazos y que tengas un GRAN día

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    1. Muchas gracias a ti Ricky por pasar por aquí y animarte a dejar un comentario.
      Un saludo :hello:

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