Un fin de semana en París. Segundo día

Segundo y último día en París. Tocaba madrugar de nuevo, para tratar de aprovechar al máximo el día, y así lo hicimos. A las 7:00 de la mañana estábamos en pie. Habíamos leído que la mejor hora para visitar Notre-Dame era a primera hora de la mañana, pues la basílica abre a las 8:00 h, pero los turistas no suelen llegar hasta eso de las 9:00 – 9:30 h y no queríamos que nos pasara como en el Vaticano, donde era tal la cantidad de gente, que resultaba verdaderamente difícil disfrutar la visita. Así que tras tomar un cafetillo en el apartamento, nos dispusimos a ir paseando hasta la catedral de París.

Abandonamos nuestro estudio y comenzamos a andar por la Rue Descartes (en la que éste se encontraba), que es el corazón del Barrio Latino. Al parecer, esta zona universitaria se conoce con ese nombre debido a que durante la Edad Media allí se hablaba habitualmente en latín.

Giramos a la izquierda por la Rue Clovis, para caminar entre el Liceo Henri IV (uno de los institutos más elitistas y prestigiosos de París) y la iglesia St. Etienne du Mont (que se encontraba cerrada a esas tempranas horas pero que más tarde visitaríamos), para desembocar en la plaza que acoge al neoclásico Panthéon, también cerrado por aquel entonces, pero al que también entraríamos más tarde cuando regresáramos a recoger las mochilas.

Iglesia St. Etienne du Mont, ParísPanthéon de París

Continuamos nuestro camino hacia la Catedral, bajando hacia el río por la calle St- Jaques, donde se encuentra la famosa Sorbona, una de las universidades más antiguas de la Universidad de París, que data nada menos que del año 1253. Los edificios son principalmente de finales del siglo XIX, aunque la capilla que tiene una cúpula, donde está enterrado el Cardenal Richelieu, es algo anterior, del XVII. A mano derecha nos encontramos con el College de France, que fundado en 1530, resulta ser una cercana alternativa a la anterior.

Me hubiera gustado ver el Museo de Cluny, pero a esas horas previsiblemente estaría cerrado, así que continuamos la ruta hacia el río. Nuestra siguiente parada fue la pequeña iglesia del siglo XII St. Julien de Pauvre. Un santuario que fue lugar de peregrinaje, iglesia de la universidad y que ahora es utilizada por los ortodoxos griegos. Girando por la Rue St. Julien, pasamos frente a la famosa librería Shakespeare & Co y llegamos finalmente a nuestro destino: la catedral de Notre-Dame.

Situada en la isla de la Cité, hay mucha historia detrás de esta iglesia, cuya construcción llevó casi 200 años, cuando allá por el 1163 el Obispo Sully decidió ejecutarla. Desde entonces ha presenciado ejecuciones medievales, ha sido almacén de comida (en la época de la revolución francesa), vio de primera mano la coronación de Napoleón en 1804 y el oficio religioso de la Liberación de París en 1944. 


Y efectivamente, para cuando llegamos, no había casi un alma y pudimos disfrutar de ella casi en completa soledad. Cuando comenzamos a divisarla a lo lejos, en cierta manera, me llevé un pequeño chafón, pues yo la recordaba bastante más grande pero conforme nos acercamos esa sensación fue cambiando hasta que, al entrar, desapareció por completo. Como siempre me pasa con las iglesias francesas… sus interiores me parecen sorprendentes, y el de Notre-Dame es sencillamente fascinante. Esos esbeltos y altos pilares, con unas impresionantes vidrieras y rosetones de vivos colores, dejan casi sin habla.

Interior de Notre-Dame, París

Interior de Notre-Dame, ParísInterior de Notre-Dame, París

Recorrimos la iglesia a nuestras anchas y al terminar decidimos ir a tomar un café para hacer tiempo a que abrieran la puerta para subir al campanario (que según había leído yo en internet sería a las 9:30 h). Cuando comenzó a llegar gente a eso de las 8:30h, decidimos salir para hacer la cola, pero entonces nos dimos cuenta de que no abrían a las 9:30, sino a las 10:00 h, y eso nos supondría estar cerca de hora y media allí esperando. ¡Buff…! Con la cantidad de cosas que hay para hacer y ver en París…  ¿Qué hacemos? ¿Pasamos? Pues sí, al final pasamos…

Exterior de Notre-Dame, París

Así que dejamos atrás Notre-Dame, le dijimos adiós a Quasimodo y continuamos nuestra ruta. Pasamos frente a la cripta de la Catedral (también cerrada), al Hôtel Dieu, que, al parecer, es el hospital más antiguo de París (del siglo XVII) y nos acercamos al Marché aux Fleurs, que aunque se le llama mercado de las flores, los domingos cambia la temática y son vendedores de pájaros los que ocupan el lugar. Bueno, de pájaros y de cosas relacionadas con el mundo animal, porque allí había desde correas de perros a peces en acuarios…

Seguimos la marcha haciendo una pequeña cola para entrar en otro lugar indispensable en una visita a París: la Sainte Chapelle. Una pequeña y recogida capilla del siglo XIII con pinturas en el techo de un bonito cielo estrellado. Fue construida por Luis IX, para albergar diversas reliquias sagradas, entre las que estaba la corona de espinas de Cristo.

Sainte Chapelle de ParísSainte Chapelle de París

Por una escalera subimos a la parte superior donde de nuevo, 85 ventanales de 15 m de altura me dejaron sin habla. De las 1134 escenas que relatan estas cristaleras 720 son originales del siglo XIII y es que, durante la revolución francesa, esta capilla fue utilizada como oficina administrativa, y unos enormes archivadores cubrieron y protegieron las vidrieras de su destrucción.

Sainte Chapelle de ParísSainte Chapelle de París

Al salir de allí, por un patio del Palacio de Justicia, nos dirigimos a la Conciergerie, que está prácticamente al lado. Un lugar de esos “con historia”, como me gustan a mí.

La Conciergerie, París
Originalmente, alrededor del año 1300, fue parte del Palacio del rey Felipe el Hermoso, pero poco después se convirtió en la residencia del guardián de los palacios reales o Comte des Cierges (guardián de la velas) de donde proviene su nombre.

Con el tiempo, el edificio fue transformado en una prisión y, en 1793, durante el reinado del terror unos 2.600 condenados pasaron allí su última noche antes de verse las caras con la guillotina. Una de las más célebres presas fue Maria Antonieta, de cuya celda hoy se muestra una reconstrucción. Hoy en día es un museo donde se puede revivir este legado de la historia.

La Conciergerie, ParísCelda de Maria Antonieta, la Conciergerie, París

Cuando terminamos la visita cogimos de nuevo el metro para acercarnos a un lugar que me llamaba mucho la atención a mí: las catacumbas. Sin embargo, cuando llegamos (y eso que no serían más de las 10:30 h) la cola era kilométrica, aún nos quedaban muchas cosas por ver y decidimos, siguiendo la premisa que hasta el momento habíamos llevado, no perder el tiempo allí. ¡Otra vez será!

Retornamos al metro con la intención de ir a las cercanías del Louvre y dedicar el resto de la mañana a visitarlo. Aunque durante lo que iba de mañana Cintia se había portado como una campeona, su malestar comenzaba a ir a más…

No sé cómo acabamos parando en el Forum des Halles, así que decidimos salir a superficie de nuevo para ver, aunque sólo exteriormente el centro George Pompidou. Con un llamativo exterior, que no estuvo exento de polémica en sus orígenes, su interior acoge importantes obras de arte contemporáneo.

Centro George Pompidou, París

En el extremo sur del museo se halla la fuente de Stravinsky, un pequeño estanque con figuras variopintas (del que me acordaba a la perfección) y la iglesia de St. Merri, donde estaban teniendo lugar unas comuniones. Pese a que la mayor parte de esta iglesia data del siglo XVI, su campana empezó a sonar en  1331, siendo la más antigua de París.

Fuente de Stravinsky e Iglesia de St. Merri, ParísIglesia de St. Merri, París

Al salir de la iglesia nos dirigimos hacia la Fuente de los Inocentes, atravesando la calle St. Denis, donde al parecer se asienta la comunidad china parisina. La fuente, fue trasladada a esta plaza desde el cercano Cementerio de los Inocentes, que tuvo que ser demolido en 1786 porque una plaga de ratas comenzó a inundar esta parte de la ciudad.

Pasamos de nuevo frente al Forum des Halles y decidimos acercarnos a la Iglesia de San Eustaquio, que presumía ser monumental. La plaza René Casin estaba completamente levantada por obras y no sé donde estaría la famosa escultura de Henri Miller de una enorme cabeza sujeta por una mano, llamada “Écoute”, pero un caminito flanqueado por vallas de obra nos permitió llegar a la iglesia a la que nos dirigíamos.

Esta iglesia fue construida entre 1532 y 1640 y, aunque su exterior es gótico, en su interior nos recibió un bonito e impresionante recinto renacentista. Tiene fama su órgano de 8.000 tubos, aunque a mí me impresionaron más bonitas las vidrieras de sus paredes.

Iglesia de San Eustaquio, ParísIglesia de San Eustaquio, París

En nuestro camino hacia el Louvre hicimos otro alto para ver la Bourse de Commerce, la Cámara de Comercio parisina, que en 1767 fue construida en el lugar donde antaño se encontraba el palacio de Maria de Medicis y que anteriormente fue el mercado de cereales de la ciudad.

la Bourse de Commerce, París

La verdad es que Cintia se encontraba cada vez peor y empezábamos a dudar si acercarnos al Louvre o irnos al apartamento para que descansara hasta la hora de salir hacia el avión, pero finalmente acordamos sentarnos en un bar, así yo aprovechaba y comía algo, ella descansaba un poco y después decidíamos.

Finalmente, y yo creo que por no romper la ilusión que yo tenía en visitarlo, Cintia decidió que nos acercáramos al Louvre que estaba ya al ladito. El museo se encuentra en el interior de una antigua fortaleza (del año 1190) que posteriormente fue transformada en Palacio Real y permaneció con ese cometido (sufriendo diversas remodelaciones) hasta 1682, momento en que Luis XIV se trasladó a Versalles. Como tal, el edificio continúa siendo impresionante. No fue hasta la Revolución del siglo XVIII cuando tras la decapitación del rey Luis XVI el edificio pasó a ser un Museo, que vio aumentando su patrimonio conforme Napoleón regresaba de sus campañas. Hoy en día, tras diversas renovaciones se trata del Museo más grande del mundo con nada menos que 6 hectáreas de espacio de exposición.


Evidentemente, nosotras no íbamos a recorrer esas 6 hectáreas, y más tal y como se encontraba Cintia, así que tras acceder al interior del museo por la polémica Pirámide, nos hicimos con un mapa del museo para ver sus principales obras.

La primera zona a la que accedimos fue a la sección de antigüedades clásicas y egipcias, con la Venus de Milo (del siglo II a.C.) como estrella. Dando un paseo nos dirigimos hacia La Victoria de Samotracia, una figura helenística (del siglo II a.C.) que conmemora una victoria marítima. Atravesamos el ala de pinturas francesas para llegar a dos de las obras más conocidas del Museo: las bodas de Caná y la Mona Lisa. La sala estaba a tope de gente y sólo se veían flashes alumbrando el cristal antibalas de protección del cuadro, así que continuamos la ruta hacia el cuadro de La Consagración de Napoleón.

La Venus de Milo, el Louvre, ParísLa Victoria de Samotracia, el Louvre, ParísLa Mona Lisa, el Louvre, París

Bajamos posteriormente a los fosos, para ver lo que queda del Louvre medieval, es decir los restos del fuerte que se construyó en 1190 y que antaño fueron las puertas de entrada a la ciudad. Diversas maquetas mostraban la evolución que ha sufrido del Palacio.

Nos acercamos por último al ala de Mesopotamia que a mí me gustó mucho. Allí la estrella es el Código Hammurabi babilónico (del 1792 – 1750 a.C.), que grabado en basalto negro es uno de los primeros documentos legales del mundo.

El Código Hammurabi, el Louvre, ParísAla Mesopotámica, el Louvre, París

Con lo que queríamos visitar visto, abandonamos el Museo y nos dirigimos al apartamento. Era hora de recoger las mochilas, dejar las llaves en el lugar acordado y emprender la vuelta hacia el aeropuerto, aunque daba tiempo a hacer alguna visita más.  

Para empezar, nos acercamos al Panteón que cuando habíamos pasado a primera hora estaba cerrado. Este edificio en principio fue diseñado como iglesia consagrada a Sta. Genoveva a la que Luis XV atribuía su recuperación de una enfermedad, pero posteriormente se convirtió en el lugar de sepultura de grandes de la nación como Voltaire, Rousseau, Victor Hugo, Zola o Pierre y Marie Curie. En su interior además un péndulo gigante suspendido de un cable de 67 m, conmemora en experimento que en 1851 realizó Foucault para probar la rotación de la tierra. Un lugar impresionante.

El Panthéon, ParísEl Panthéon, París

Al terminar la visita, cogimos el metro e hicimos una breve parada en la Plaza de la Concordia, presidida por el majestuoso obelisco de la tumba de Ramsés III de Luxor, en el lugar donde antaño había una guillotina y donde fue decapitado Luis XVI.

Plaza de la Concordia, París

Me hubiera gustado y la verdad es que nos hubiera dado tiempo a dar una vuelta por aquella zona visitando la Madeleine, viendo el exterior de la ópera e incluso la plaza de la Vendôme, pero Cintia no se encontraba bien y ya había estirado mucho de su salud (cuando uno no puede, no puede), así que retornamos al metro y nos dirigimos a Porte Maillot, donde tomaríamos de nuevo el autobús lanzadera para trasladarnos a Beauvais.

Un rápido vuelo de ryanair nos traía de nuevo a casa con una sensación extraña. El día anterior me había levantado en Valencia y hoy volvería a estar en Valencia, pero entre medias había subido al Arco de Triunfo, visto la Torre Eiffel, la Mona Lisa y paseado por Montmartre… Esto de los viajes express es todo un mundo.

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Helena - Mimaletayyo

Ingeniero de caminos de profesión, la pasión por viajar y su curiosidad por conocer mundo ha hecho que dedique parte de su tiempo a ello. Entusiasta por conocer vestigios de antiguas culturas y civilizaciones, pero también naturaleza y modo de vida actual.

23 comentarios:

  1. A pesar de que estaba pachucha Cintia, le disteis un buen meneo a la ciudad!!! De hecho, hay cosas que no he visitado en ninguna de las dos veces que he estado en París!! Habrá que ir una tercera vez para visitar algunos rincones como Saint Chapelle que me ha parecido una preciosidad.
    Saludos

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  2. Si, no veas. Para estar pocha menudo repaso que hicistes del París, incluyendo el Louvre! :D

    Hace tiempo que no voy a París tendría que volver... :D

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  3. Es un fastidio encontrarse mal fuera de casa, pero por suerte veo que no fue grave y pudisteis seguir con los planes de visita de la ciudad. Por cierto, pensé que no dejarían fotografiar la Mona Lisa...

    Saludos!!

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  4. Siempre que leo algún post sobre París me trae tan buenos recuerdos... Y me doy cuenta de la de cosas que me quedan aún por ver! Por ejemplo, la Saint Chapelle, IMPRESIONANTE! Si me ha gustado en las fotos en la realidad tiene que ser aún mejor, qué pasada! También me ha gustado ver Notre Dame de nuevo, porque la última vez no pude pasar.

    Un saludo!!!

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  5. ¡Hola chicos!

    - M.C. pues sí, te va a tocar volver porque la Sainte Chapelle es una preciosidad. Así pequeñita y medio escondida, un verdadero tesoro. Nos tocará preparar un tercer viaje a parís, jejeje

    - Isabel, la verdad es que la pobre se portó como una campeona, pero ya en el Louvre se notaba que empezaba a acusar el esfuerzo, aún así más o menos pudimos pegarle un buen repaso a la ciudad...

    - Diario de viaje de Kianna, fue un fastidio para ella porque tenía también muchas ganas de recorrer París, pero más o menos lo pudimos hacer.
    La Mona Lisa la tienen tapada con un cristal antibalas (porque se ve que un loco le pegó un tiro en el pasado o por lo menos lo intentó) y un espacio de separación de unos 2 metros en forma de semicírculo con 2 guardas de seguridad, pero sí, se permiten hacer fotos. Lo malo es que sale en el reflejo del cristal toda la gente agolpándose para hacerle una foto... ¡Aquello parecía un circo!

    - Aran BL, jejeje, a mí me pasa igual. Ahora he revisionado el vídeo del viaje que hice en el 95 con mi familia y se ve todo de distinta manera (aunque ahora no pude recorrer todos los sitios en los que estuvimos la primera vez), con mucho cariño.
    Te recomiendo sin duda la Sainte Chapelle. Es una maravilla y eso que nosotras vimos la mitad de ella con unas lonas, pues imagino que estarían restaurando

    Un saludo chicos y gracias por vuestros comentarios ;)

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  6. Está claro que tengo que volver a París, jeje, estuvimos el doble de tiempo que vosotras y nos vimos muchas de las cosas que visteis vosotras este segundo día. Un buen recorrido, pobre Cintia, no hay nada peor que ponerse enfermo de viaje :-(

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  7. Primero de todo ... me ha gustado mucho el nuevo aspecto de tu blog ... y segundo obviamente el artículo .... estar en el interior de Notre Dame es magnífico eh? :) ... París tiene un enganche ... un "algo" ... un "aire de París" que te hace sentirte a gusto.

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  8. Pues la verdad es que para estar tan poco tiempo lo aprovechasteis muy bien. Qué lujo poder ver Notre-Damme sin gente ya que siempre que he ido era imposible hacer fotos a nada de la gente que había. Me apunto cosillas que me vendrán de lujo, jejejeje. Un abrazo. ;-)

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  9. Pobre Cintia, es un marrón estar lejos de casa y mala, pero se portó!! la recompensa de madrugar fue estupenda, Notre Dame para vosotras solas, un lujo. Sant Chapelle es una maravilla, me emocionan esas vidrieras. El Louvre es inabarcable, la primera vezmquenfui a París estuve ocho días y dos de ellos en el museo, recuerdo hasta dormir una siestecilla en un banco del cansanciomque tenía. El Codigo de Hammurabi y la Victoria de Samotracia están entre mis piezas favoritas del museo. Me encanta París! Anoto visitar el interior de la Conciergerie. Un besote!

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  10. ¡Hola a todos!

    - Artabria, pues nada, tendremos que volver las dos a París porque vamos... a mí también me faltaron sitios en los que vosotros estuvisteis.
    Me falló lo de las Catacumbas que yo tenía bastante ilusión por verlo, pero está claro que también hay que madrugar para ir y evitar colas (en definitiva, nos faltó otra mañana allí)

    - Alfonso, muchas gracias, me alegro que te guste el cambio de look; aún estoy mirando cosas que blogger me cambia sin previo aviso, pero bueno, poco a poco...
    Notre-Dame, y en general me pasa con las iglesias francesas, impresiona mucho por dentro. Es tan grande y con esos ventanales de colores... es preciosa, sin duda

    - Pues sí Babyboom, para ver Notre-Dame hay que madrugar mucho. De hecho, nos habríamos esperado a subir a la torre pero hubiéramos invertido en ello el tiempo que yo le quería dedicar a las catacumbas (y yo por ese entonces confiaba en poder visitarlas)...

    - Caliope, la verdad es que la pobre Cintia se puso bastante mal y en el Louvre llevaba una cara de acabada que no podía con ella, pero aguantó como una campeona.
    La verdad es que la zona de la isla de la Cité es una maravilla, hay verdaderas joyas.
    El Louvre yo tenía muchas ganas de verlo y, aunque no lo pudimos recorrer a fondo, nos llevamos una primera impresión muy buena. Ese tipo de museos es, como tú dices, para ir varios días y dejarte llevar...

    Un saludo y todos y muchas gracias por vuestros comentarios ;)

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  11. Vaya caña os habeis metido no?
    A mi lo que más me gusta de París es la Sainte Chapelle, es un lugar al que voy siempre que he estado en la ciudad.
    Como visita relámpago está muy bien.
    Un abrazo

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  12. ¡Qué suerte encontrar poca gente en la Catedral de Nôtre Dame y en la Sainte Chapelle! Siempre he encontrado colas en ambos lugares (aunque no tan largas como en la Tour Eiffel)y por esta razón tengo pendiente subir al campanario y también visitar la Sainte Chapelle... hemos estado cuatro veces y eso no tiene perdón!.

    Un abrazo

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  13. ¡Hola chicas!

    - Cool, la verdad es que acabamos hechas polvo... No estuvo nada mal el recorrido para haber estado sólo día y medio. La Sainte Chapelle también es uno de mis sitios preferidos ;)

    - M. Teresa, ya sabes el truco, hay que llegar muy pronto. A la Sainte Chapelle llegamos 10 minutos antes de que abrieran y aunque había gente, tras pasar el control de seguridad, entramos muy rápido... A mí también se me queda pendiente (de nuevo) subir a la torre de Notre-Dame. En fin, ya habrá otra ocasión

    Un saludo y gracias por vuestros comentarios :)

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  14. Mi gran error fue no haber entrado a Notre Dame por falta de tiempo así que tendré que volver para ver esto y mucho más que aun tengo pendiente por hacerlo todo en un finde, y en un finde de enero que no daba mucho margen para estar dando vueltas por ahí

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    1. ¡Claro! Cuando uno va tan poco tiempo es necesario seleccionar. A nosotras también nos quedaron muchas cosas pendientes, así que también será cuestión de volver.
      Notre-Dame por dentro es preciosa y seguro que cuando la visiteis os encantará.
      Un saludo ;)

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  15. Mi gran espina clavada en París es sin duda el museo del Louvre, está claro que tendremos que volver cuanto antes, por lo que con lo que nos gustan los museos, es una pena que no pudiéramos visitarlo cuando estuvimos.

    Anda que para estar pachucha tu amiga, se comportó como una campeona, está claro que de viaje los males se llevan mejor jeje

    Saludotes!!!

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    1. Sí, sí... Nosotras también estuvimos a punto de no ir al Louvre (por cómo estaba Cintia) pero al final aguantó y nos fuimos de allí con las principales obras vistas.
      Dicen que siempre hay que dejar algo pendiente para volver...
      Un saludo :)

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  16. Ante todo, muchas gracias a todos por los ánimos... jejeje

    La verdad es que para el poco tiempo que teníamos y lo mal que lo pasé, aprovechamos a tope la ciudad

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    1. No podemos quejarnos Cintia. Pasamos un buen fin de semana.
      Un saludo ;)

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  17. Menudo finde express. Aprovechasteis los dos días a tope, incluso estando Cintia pachucha.

    París es una ciudad preciosa con mil lugares para visitar, seguro que con los dos días que estuvisteis os supo a poco. Nosotros con una semana nos quedamos con ganas de más...

    Un abrazo

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    1. ¡Sí! Nos quedaron mil cosas por ver... pero ya habrá ocasión de repetir.
      Yo volví con una sensación muy extraña, como si todo hubiera sido un sueño. Imagino que esto de los findes viajeros express es lo que tiene.
      Un saludo y gracias por tu comentario ;)

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  18. Increíble todo lo que viste en un día!
    A mi me encantó París y también tengo un diario de viaje pero de 6 días por si te apetece verlo.
    Está en Lugares que visitar

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    1. Pues no conocía yo tu blog. Está claro que para París nunca hay tiempo suficiente, pero veo que vuestro 6 días también los exprimisteis a tope...
      Un saludo ;)

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