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Estocolmo, última mañana. Visita del Ayuntamiento y Museo Nobel


Para nuestra última mañana en Estocolmo nos habíamos dejado pendiente una visita de esas que se consideran imprescindibles en cualquier estancia en la ciudad: el Ayuntamiento de Estocolmo o Stadshuset, uno de sus lugares más emblemáticos

Ayuntamiento de Estocolmo, Suecia

Así que, tempranito por la mañana, sin demorarnos mucho, intentamos llegar a una de las primeras visitas del día. 

De esta forma, tras desayunar, preparar las maletas y dejarlas en una sala en la recepción del hotel, nos dirigimos a la calle Klarabergsgatan (a la que habíamos llegado el primer día, pues allí se encuentra la estación central) y caminamos paralelos a la orilla hasta llegar al puente que nos permitió cruzar a la isla de Kungsholmen. 

Así, en apenas 5 minutos más, estábamos entrando al Stadshuset, al Ayuntamiento. La visita de éste se hace obligatoriamente en grupo con un guía que da las explicaciones en varios idiomas. Nosotras nos apuntamos a la siguiente visita en inglés (que tenía lugar apenas 5 minutos después). 

La entrada está incluida en la Stockholm Card, si no el precio es está entre 80 y 110 coronas por persona (en función de la temporada). 

A la hora prevista, con un grupo que rondaba unas 20 personas aproximadamente, comenzábamos la visita guiada, que durante cerca de 50 minutos nos iba a llevar a conocer alguna de las estancias más importantes del Ayuntamiento. La ruta fue muy interesante ya que se recorren bastantes salas y los guías cuentan multitud de anécdotas, haciendo las explicaciones bastante amenas. 

La primera estancia que vimos fue la “Blå hallen” o Salón azul que, en realidad, es de ladrillo visto. Al parecer se quedó con este nombre ya que éste se había anunciado así, aunque luego el arquitecto (Ragnar Östberg) cambió de idea. Allí es donde se celebra, desde 1901, el día 10 de diciembre de cada año el banquete con los ganadores del premio Nobel (y es que, casi toda la visita de este edificio está centrada en este acontecimiento). 

Ayuntamiento de Estocolmo, Suecia

La siguiente sala por la que pasamos fue la “Rådssalen” o Sala del Consejo donde se reúnen los concejales de Estocolmo y que está decorada en estilo vikingo. Los muebles están diseñados por Carl Malmsten y los textiles son de Maja Sjöström. 

Ayuntamiento de Estocolmo, Suecia

Más adelante pudimos ver la “Prinsens galleri” o Galería del Príncipe con un mural pintado por el príncipe Eugenio, que quería reflejar las vistas que de allí se obtienen del lago Mälaren. La sala se utiliza para las recepciones municipales y cuenta con pequeñas salas circulares anexas decoradas con bonitas sedas y tapices. 

Ayuntamiento de Estocolmo, Suecia

Para acabar la visita, como colofón final, la más espectacular de todas las salas: la “Gyllene salen” o Salón Dorado. Esta impresionante habitación cuenta con más de 18 millones de piezas que conforman preciosos mosaicos hechos con vidrio y de pan de oro. La guía nos iba contando las historias relacionadas con cada uno de ellas, entre las que destacaba las del rey Gustavo Vasa y la de Mälardrottningen, que simboliza a la ciudad de Estocolmo (una mujer portando un cetro y una corona, con la ciudad en su regazo). 

Ayuntamiento de Estocolmo, Suecia

Ayuntamiento de Estocolmo, Suecia

Al acabar la visita guiada, ya por nuestra cuenta, atravesamos el patio interior, o Borgargården, para salir a ver las panorámicas de la ciudad desde el exterior. Este día, por fin era algo más soleado, y la visibilidad era muy buena por lo que podíamos divisar sin problema las islas de Södermalm y de Riddarholmen. 

Vistas desde el ayuntamiento de Estocolmo, Suecia

Al parecer en verano es posible visitar la torre del Ayuntamiento, desde donde dicen que hay unas vistas muy bonitas, pero durante nuestra visita, al ser en Año Nuevo, no se podía subir. Otra vez será. Tocará volver a Estocolmo. 

Así que, como aún contábamos con algo de tiempo algo de tener que partir hacia el aeropuerto, y por no cambiar la temática, decidimos ir a visitar el Nobelmuseet o Museo del Premio Nobel, dedicado a las personas que han recibido este galardón internacional desde principios del siglo XX hasta la actualidad. 

La entrada está incluida en la Stockholm Card, si no el precio es de 120 coronas por persona. 

Museo del Premio Nobel, Estocolmo, Suecia

Ubicado en un bonito edificio en pleno centro del barrio histórico de Estocolmo (en Gamla Stan), a lo largo de sus salas podemos obtener toda la información acerca de las personalidades que han recibido el premio (dentro de las categorías Física, Química, Medicina, Literatura y Paz) y se ofrecen exposiciones temporales y películas dedicadas a temas científicos. Optimizando el espacio y expuestos de una forma interactiva, es impresionante la cantidad de información que se muestra en el museo, de una forma amena que hace que se te pase el tiempo casi sin darte cuenta (de hecho, yo me quedé viendo vídeos por un gran tiempo). 

Museo del Premio Nobel, Estocolmo, Suecia
Otra de las zonas interesantes del museo corresponde a la exposición relativa al creador de los premios, Alfred Nobel. De cómo el que el fuera inventor de la dinamita y un fabricante de armas, se propuso ser recordado por un motivo mucho más digno y decidió emplear su fortuna en la creación de unos premios que sirvieran para reconocer y destacar la labor de personas de todo el mundo en campos científicos, sociales y humanitarios. 

Él concibió en su comienzo 5 premios: física, química, medicina, literatura y el de la paz (que se entrega en Oslo). Aunque algo más tarde, debido a una importante donación del Banco Central de Suecia, se creó también el premio nobel de economía. 

Alfred Nobel dejó indicado en su testamento, qué organismos iban a ser responsables de la selección de los premiados y de su entrega. Así, las autoridades suecas decidieron aprovechar el tirón (que sin duda les daría publicidad) y crearon la celebración de estos famosos premios, cuya entrega tiene lugar cada año en la Sala de Conciertos de Estocolmo y que se completa con un banquete y baile en las salas del Ayuntamiento que acabábamos de visitar. 

Así, aunque en el museo se habla también de la vida previa de Alfred Nobel, parece que al final consiguió ser recordado únicamente por su acción benéfica. 

Para acabar, una amplia biblioteca y una tienda, completan las instalaciones de este museo. 

A lo tonto habíamos echado allí el resto de la mañana. Salimos del museo y ya simplemente dimos un pequeño paseo por el Casco Antiguo para despedirnos de la ciudad. 

Pasamos por la Iglesia Alemana (o Tyska kyrkan) que se nos había quedado pendiente el primer día. Estando dedicada a Santa Gertrudis, debe su nombre a que el barrio en el que se localiza, en la Edad Media, estaba habitado mayoritariamente por comerciantes y artesanos alemanes. 

Iglesia alemana de Estocolmo, Suecia

Y con esta visita dimos por acabada nuestra escapa a Estocolmo. Regresamos caminando al hotel para coger las maletas y nos dirigimos a la estación de tren, desde donde iríamos al aeropuerto de Arlanda. ¿Qué? ¿Pensáis que este el final del viaje? Nooooo, nuestro viaje aún no había acabado, sino que continuaba… en Laponia. ¡No me digáis que aún no habéis leído los relatos! ¿A qué esperáis?

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Helena - Mimaletayyo

Ingeniero de caminos de profesión, la pasión por viajar y su curiosidad por conocer mundo ha hecho que dedique parte de su tiempo a ello. Entusiasta por conocer vestigios de antiguas culturas y civilizaciones, pero también naturaleza y modo de vida actual.

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