7 días de ruta en coche por Escocia. La visitas imprescindibles


Hacía tiempo que yo quería conocer Escocia, con esos impresionantes castillos que salpican su geografía y que han sido inmortalizados en numerosas películas y series, esos bonitos paisajes de verdes prados, esas curiosas vacas con flequillo, esos paisanos al más puro estilo Braveheart con faldas de cuadros tocando la gaita, con todos sus mitos y leyendas (que incluyen monstruos escondidos en lagos, pero también de temibles historias de fantasmas y brujas). ¿A quién no le llamaría la atención? 

Escocia, Loch Shiel

Y por fin llegó el día. Tras encontrar unos vuelos no muy caros a Edimburgo, disponíamos de apenas una semana para intentar recorrerla al máximo.

Lo primero y lo más complicado: planificar la ruta. Hay mucho que ver, mucho, y teníamos muy pocos días… Así que tocaba dejarse lugares en el tintero. Finalmente, uniendo los gustos de mi compañera de viaje a los míos e intentando no hacer burradas con respecto a las distancias (verificando bien con Google Maps) llegamos a conformar la siguiente ruta… 

Ruta de un roadtrip de 7 días por Escocia: 

Dia 0: Llegada a Edimburgo 

El primer día apenas consistió en el viaje, un vuelo directo que nos llevó desde Ginebra hasta Edimburgo. Salíamos de Ginebra un 29 de Julio, a las 21:40h y aterrizábamos en Edimburgo a las 23:50h. 

Dado lo tarde que se nos hizo, decidimos coger un taxi para trasladarnos hasta nuestro alojamiento: el Motel One en pleno centro de la ciudad. Todo un acierto ya que el día siguiente podríamos hacer todas las visitas a pie desde allí. Podéis reservar éste hotel AQUÍ

Día 1: Recorriendo Edimburgo (30/07)

Apenas contábamos con un día para recorrer la capital de Escocia, así que nuestra visita se iba a basar en los imprescindibles de la ciudad. 

Aunque no habíamos cogido el desayuno en el hotel, finalmente decidimos quedarnos allí a tomar algo ya que tenía bastante buena pinta y así, con energía nos dirigimos a la que sería nuestra primera visita: el Castillo

Escocia, Edimburgo, Castillo

La verdad es que el castillo estaba hasta los topes de gente y por pereza de hacer colas, nos dejamos gran parte de los sitios por visitar, pero aún así le dedicamos más de una hora. 

Escocia, Edimburgo, Castillo

Al salir del Castillo nos dirigimos hacia Victoria Street, una bonita calle en curva con casas de colores. Dicen que J.K. Rowling se inspiró en esta calle para recrear el callejón Diagon. 

Escocia, Edimburgo, Victoria StreetEscocia, Edimburgo, Victoria Street

Victoria Street desemboca en la plaza Grassmarket, una de las más antiguas de Edimburgo. Quizás por ello, allí se localizan algunas de las más macabras historias de la ciudad… Para empezar, es donde se realizaban las ejecuciones públicas de los reos (una cruz marca el lugar en el que se producían las ejecuciones). Historietas como la del doctor Robert Knox (que compraba cadáveres para sus investigaciones médicas, sin importarle su procedencia y que hizo aumentar los asesinatos) o la de Maggie Dickson han acrecentado el mito entorno a esta plaza. 

Escocia, Edimburgo, Plaza Grassmarket

Desde allí fuimos a parar al Cementerio de Greyfriars. Dos historietas han hecho que este cementerio adquiera fama: 

Escocia, Edimburgo, Cementerio Greyfriars

La primera es la del Perro Bobby que, cuando su dueño, un policía llamado John Gray, murió de tuberculosis permaneció junto a su tumba nada menos que 14 años. Los vecinos daban de comer a la mascota y, cuando finalmente murió, lo enterraron junto a la puerta del cementerio (ya que dentro no les dejaron). Tal fue la fama que adquirió que se ha erigido una estatua dedicada al perro y en las cercanías le han dedicado un Pub, el Greyfriars Bobby´s Bar. 

Escocia, Edimburgo, Cementerio Greyfriars

La segunda es una historia algo más oscura que versa sobre George Mackenzie (conocido como Bloody Mackenzie)… Os dejo leer más de su historia en el siguiente link. Al parecer el mausoleo de este personaje tiene nivel 3 en actividad paranormal, el mayor que existe, así que, por si las moscas, decidimos no quedarnos mucho tiempo por allí… 

Cerca de allí se puede divisar la George Heriot's School, una escuela fundada en el siglo XVII para acoger a los niños huérfanos de Edimburgo. Los alumnos se dividen en 4 casas: Lauriston (color verde), Greyfriars (blanco), Raeburn (rojo) y Castle (azul) y deben ir obteniendo puntos a través de su rendimiento académico para cada una de sus casas. ¿Os suena de algo? En efecto, los nombres de Slytherin, Hufflepuff, Gryffindor y Ravenclaw vienen a la mente… y es que en ella se inspiró J.K. Rowling para crear Hogwarts, su famosa escuela de magia. 

Escocia, Edimburgo, The elephant house
Precisamente, la autora de Harry Potter, entraba en un pub situado cerca de allí en el que se dedicaba a escribir sus famosas novelas mientras su hija dormía en el carrito. Comenzó escribiendo en su pub preferido: el Nicolson. Cuando lo cerraron comenzó a ir al Café Bistro Spoon que al poco tiempo cambió por The Elephant House. Justo donde estábamos nosotras. 

Desde allí nos dirigimos al Museo de historia natural. Aunque es un edificio muy grande y estuvimos dando una pequeña vuelta por él, ya que la entrada era gratuita, teníamos claro las cosas que queríamos ver: 

Por una parte, en la planta baja se encuentra la Oveja Dolly disecada. Fue el primer mamífero clonado por científicos escoceses. 

Escocia, Edimburgo, oveja Dolly

Por otra, subimos hasta la terraza, desde la que habíamos leído que había bonitas vistas de la ciudad. 

Escocia, Edimburgo

Desde allí regresamos hasta la Royal Mile, la calle más importante de Edimburgo, que conecta el Castillo con el Palacio de Holyrood. 

Escocia, Edimburgo, Royal Mile - Catedral

A lo largo de ella pudimos entrar en diversos de los “Close” o callejones típicos de Edimburgo, cada uno con su historia detrás… y otros lugares de interés como la Catedral, el Parlamento y finalmente el Palacio de Holyrood (la residencia oficial de la Reina de Inglaterra cuando visita Escocia). 

Escocia, Edimburgo, Royal Mile - Palacio Holyrood

Aprovechamos, de hecho, para comer en una de las famosas tabernas de esta calle. 

El siguiente lugar al que nos dirigimos fue Calton Hill, una famosa colina llena de monumentos conmemorativos y desde la que podemos obtener unas preciosas vistas de toda la ciudad. El lugar invita a tirarte en el césped y dejar pasar el tiempo disfrutando de la panorámica. Y eso nos dedicamos a hacer durante un buen rato. 

Escocia, Edimburgo, Calton Hill

Escocia, Edimburgo, Calton Hill

Cuando decidimos emprender la marcha de nuevo, comenzamos a caminar a través de Princess Street, hasta llegar al Hotel Balmoral, otro de los lugares relacionados con Harry Potter. Y es que cuando J.K. Rowling ya era famosa, no podía escribir en los pubs de la ciudad por lo que desarrolló los últimos capítulos de su saga en la habitación 552 de este lujoso hotel. 

Escocia, Edimburgo, Princess Street

Antes de regresar al hotel, dimos un paseo alrededor de los Princess Street Gardens, los jardines separan la ciudad nueva de la ciudad vieja. 

Para la noche, teníamos pensado hacer una visita gratuita llamada “Free Ghost Tour” para revivir todas esas tétricas historias de la ciudad sobre las que ya habíamos comenzado a leer, pero la verdad es que nos dio pereza y al final decidimos quedarnos en el hotel y descansar un poco pues al día siguiente cogeríamos el coche de alquiler y empezaríamos el roadtrip. 

Día 2: de Edimburgo a Killin (31/07)

Temprano por la mañana (creo recordar que a las 8:00h) habíamos quedado con William Wallace (si, tiene guasa el nombre… porque no, no es el de Braveheart) en que pasarían a recogernos para llevarnos a la sucursal de Celtic Legend donde cogeríamos nuestro coche de alquiler. Nos habíamos hecho con un coche durante 7 días por unas 240 libras, que nos serviría para recorrer gran parte del país. 

Y comenzábamos ya. Nuestra primera parada en la Rosslyn Chapel. Situada a tan solo 15 km de Edimburgo, desde que saliera en El código da Vinci, ha visto como su fama se acrecentaba y sus visitas se cuentan ahora por miles. Sin embargo, sus orígenes se remontan al siglo XV cuando el clan de nobles escoceses de St Clair mandó construir la capilla. Lo que llama la atención es su decoración. Tal es la cantidad y el detalle de los tallados de sus piedras que la construcción de la capilla se demoró más de 40 años. La capilla cuenta con números símbolos y relieves, de los que poco se sabe, que ha dado lugar a multitud de especulaciones y leyendas. 

Escocia, Rosslyn Chapel

Escocia, Rosslyn Chapel

Tras la capilla, se halla el cementerio y algo más lejos, adentrándonos por un sendero que se abre paso a través del bosque llegamos hasta el castillo de Rosslyn, en ruinas. 

Escocia, Rosslyn CastleEscocia, Rosslyn Castle

Tras realizar la visita pusimos rumbo a otro conocido lugar: la fortaleza de Blackness Castle. Al parecer, saltó a la fama tras salir en la serie Outlander, aunque antes ya había sido escenario de otras películas como Hamlet. 

Escocia, Blackness Castle

El Castillo se levanta sobre una lengua de tierra que se adentra en el Firth of Forth, y su silueta con forma de buque, le ha valido el apodo de El barco que nunca zarpó. 

Su construcción comenzó también en el siglo XV debido al mandato de los Crichton, uno de los clanes más poderosos del sur de Escocia. Sin embargo, desde su principio, no fue concebido como residencia, sino como prisión. 

Escocia, Blackness CastleEscocia, Blackness Castle

Y aunque en su interior no hay reproducciones y las habitaciones se encuentran completamente vacías, los carteles explicativos que encuentras a lo largo de los muros, del camino de ronda y en las habitaciones, consiguen que te transportes a épocas medievales y puedas revivir cómo era la vida en el Castillo en el pasado. 

Escocia, Blackness Castle

Antes de abandonar el Castillo nos acercamos al muelle que se levanta en el Firth of Forth, desde donde pudimos observar, el Castillo y, al otro lado, la costa de Fife con los puentes del Forth conectando ambas orillas. 

Se nos había ido de las manos el tiempo con estas dos visitas, así que decidimos poner rumbo directamente a Stirling. Aún así, desde el coche pudimos divisar perfectamente los Kelpies, las colosales esculturas de cabezas de caballos que se alzan en el parque Helix, en Falkirk. Al parecer, se trataba de una de las criaturas más peligrosas de la mitología escocesa, ¿quién lo diría, vistos así?. 

Finalmente llegamos a Stirling. Lo primero que hicimos fue comer en una especie de pub que encontramos. ¿La especialidad? El fish and chips, jejeje (aunque yo con mi reciente celiaquía me hice con un filete de carne). 

Después emprendimos marcha a descubrir la ciudad. Y aunque se trate de una ciudad no muy grande, en su visita bien se irán algunas horas. Ya sólo entrando al Castillo (al que nosotras fuimos rápidamente pues la hora de cierre se acercaba), se nos pasará el tiempo sin apenas notarlo. 

Escocia, Stirling, Castillo

Escocia, Stirling, Castillo

Al salir del castillo, nos dedicamos a recorrer las callejuelas empedradas de la Old Town, viendo sus antiguos edificios medievales, los palacetes (como el Mar’s Wark) y su principal iglesia, la Holy Rude, el segundo edificio más antiguo de Stirling (tras el Castillo), ya que fue fundada en 1129. Además, es un lugar cargado de historia, ya que allí tuvo lugar la ceremonia de coronación del rey Jacobo VI de Escocia (hijo de Mary, Queen of Scots, que terminaría convirtiéndose en Jacobo I de Inglaterra al unir las coronas de ambos países). 

Escocia, Stirling, iglesia Holy RudeEscocia, Stirling, iglesia Holy Rude

Tras recorrer la ciudad, como no íbamos muy allá de tiempo, decidimos saltarnos la visita al Monumento de Wallace (situado a media hora a pie de la ciudad, en lo alto de la colina de Abbey Craig) e ir al Duone Castle (cuya hora de cierre estaba próxima). Lamentablemente para cuando llegamos, estaban justo saliendo los últimos visitantes de su interior y no nos dejaron entrar a visitarlo. Sigo sin entender por qué fuera de España los horarios de entrada a los sitios turísticos son tan limitados (¿en serio? ¿a las 16:00? Si el sol se pone a las 19…) En fin… 

Escocia, Duone Castle

No había más remedio que continuar la ruta. Pasamos por la bonita localidad de Callander y por el Loch Lubnaig en dirección a Balquhidder donde se encuentra la tumba de Rob Roy. La única referencia que tenía yo de este forajido era de la película Rob Roy, protagonizada por Liam Neeson (que en su día me gustó mucho). Al parecer, parte de la historia es real, aunque su mito se ha magnificado… Rob Roy pidió un préstamo al duque de Montrose para poder comprar ganado. El duque le engañó, le robó el dinero prestado y, finalmente, embargó las tierras donde vivía con su familia. Así Rob Roy se convirtió en un proscrito. A partir de entonces, él y sus hombres se dedicaron a asaltar y saquear las tierras del duque en busca de venganza. Su historia pasó a formar parte de la cultura popular escocesa y, desde entonces, ha aparecido en multitud de libros y películas. 

Escocia, Balquhidder - Tumba Rob RoyEscocia, Balquhidder - Tumba Rob Roy

Tras la breve visita, pusimos de nuevo rumbo con el coche. Nuestra última visita del día y también el lugar en el que dormiríamos era Killin. Se trata de un pequeño pueblo situado en los confines del Lago Lomond y los Trossachs que cuenta con unas cascadas o rápidos, que le han hecho famoso. Habíamos reservado en el Killin Hotel, donde la noche nos salió por 102.30 libras. Podéis reservar también vosotros este hotel AQUÍ

Como habíamos leído acerca de varios puntos de interés en Killin, tras dejar las cosas en la habitación, salimos a descubrirlas a pie. 

El primer lugar de interés con el que nos topamos fue el Old Mill. Hoy en día es una tienda de artesanía, aunque el edificio y la rueda del molino se han conservado y restaurado.  

Al lado del molino se encuentran las Falls of Dochart, que no son más que unos bonitos rápidos que forma el río a su paso por la ciudad. Se pueden contemplar desde el puente que los cruza, pero nosotras decidimos bajar y caminar entre las rocas para así descubrirlas más de cerca. Nos encantó. 

Escocia, Killin - Falls of Dochart

Al otro lado del puente hay una isla conocida como Inchbuie. Allí yacen enterrados los cuerpos del clan MacNab, el clan predominante en esta zona. 

Algo más alejado de la ciudad se encuentra el Círculo de piedras de Killin (Coordenadas: 56.465318°N 4.312039°W). Lo conforman seis piedras bajas de cuyo origen no se conoce demasiado. Dadas las horas que eran y que ya estaba anocheciendo, decidimos no meternos por los campos de la ciudad y poner fin a la jornada regresando al hotel a cenar. Había sido un día muy productivo. 

Día 3: de Killin a Fort William (01/08)

Conforme abrimos las cortinas del hotel, lo vimos: lluvia. En fin, eso es también parte de Escocia, ¿no? Tras desayunar, comenzaba la jornada. 

Llevábamos las coordenadas del castillo de Kilchurn anotadas para nuestra primera parada y aun así no dimos con él. Cuando nos quisimos dar cuenta estábamos ya en St Conan’s Kirk. Emplazada en la orilla del Lago Awe (del que hay una bonitas vistas en la parte trasera), esta iglesia fue levantada por Walter Campbell, el bisabuelo del Duque de Argyll, para proporcionar un lugar de oración más cercano a su madre y hermana, que hasta aquel momento se tenían que desplazar hasta la iglesia de Dalmally. La nave central y el coro se construyeron entre 1881 y 1886, aunque diversas ampliaciones fueron sucediéndose (realizadas por él mismo y por su hermana) hasta 1927, año en que murió su hermana, Helen. 

Escocia, St Conan’s Kirk

El antiguo rey de Escocia Robert The Bruce, tiene una figura en el lugar y uno de sus huesos se encierra en el ala derecha de la iglesia. 

Escocia, St Conan’s KirkEscocia, St Conan’s Kirk

Además, desde el patio trasero pudimos obtener una bonita vista del castillo que nos acabábamos de saltar, el de Kilchurn

Escocia, Kilchurn Castle

Pero tocaba seguir la ruta. La siguiente parada era el Castillo y la capilla de Dunstaffnage. El castillo fue construido por el clan McDougall en el siglo XIII sobre una pequeña colina situada a orillas del mar. Un incendio lo destruyó casi por completo haciendo que fuera abandonado tras quedar en ruinas. Aunque ahora se ha reconstruido. Como está incluido en las visitas de la Explorer Pass entramos a visitarlo. 

Escocia, Castillo de Dunstaffnage

Escocia, Castillo de Dunstaffnage

No hay que olvidarse, además, de visitar la capilla. Un pequeño camino en medio de un bosque nos lleva a lo poco que de ella queda en pie. En su día, allá por el siglo XIII, era la capilla privada de Duncan MacDougall y contaba mampostería detallada de gran calidad. Sin embargo, hoy en día (y desde 1740), apenas quedan en pie sus muros. 

Escocia, Capilla de Dunstaffnage

Entre la lluvia y el escaso turismo que se acercaba a la capilla, el entorno tenía un halo mágico. 

Escocia, Castillo de Dunstaffnage

Tras esta visita, dado lo cerca que estábamos de Oban y que comenzaba a ser la hora de comer, decidimos acercarnos a visitar esta ciudad costera. 

A Oban se la conoce como la puerta de las islas, ya que pese a su pequeño tamaño cuenta con un concurrido puerto del que salen constantemente ferrys hacia las cercanas islas Hébridas. Tiene un bonito paseo a orillas del mar, en el que se sitúan gran parte de los restaurantes y comercios de la ciudad. De hecho, allí mismo encontramos un bar con buena pinta en el que decidimos entrar a comer la sopa del día y una patata rellena. 

Escocia, Oban

Al acabar de comer nos acercamos caminando hasta el puerto, desde el que se apreciaba la silueta de la Isla de Mull. 

Antes de marcharnos de la ciudad, decidimos acercarnos también hasta la MacCaig’s Tower, una construcción circular, que imita al Coliseo romano, que fue construida en el siglo XIX por un excéntrico vecino de la población. La verdad es que las vistas desde allí no estaban nada mal. 

Escocia, Oban

Montamos de nuevo en el coche para dirigirnos hasta el Castillo Stalker

Llevábamos anotados dos lugares desde los que divisar el Castillo. El primero de ellos se encontraba en la cafetería “Castle Stalker View”, desde la que parte un sendero que lleva a un mirador (aunque con la lluvia estaba un poco resbaladizo y peligroso). El segundo se encontraba una vez pasado Portnacroish, justo después del restaurante The Old Inn. Nosotras, creo recordar que dejamos el coche en el parking del restaurante y descendimos hasta la orilla a pie. En principio no se podía aparcar allí, ya que había una señal más grande que la voluntad del señor, pero como tampoco había mucho coche, nos hicimos las suecas… 

Se trata de uno de los castillos medievales mejor conservados de Escocia. Construido en el año 1320, quedó abandonado en 1820 hasta que en 1965 fue adquirido por un particular que lo restauró. Lo curioso del castillo es que se encuentra en un islote en medio del Loch Laich, por lo que sólo se puede acceder a él a través de una barca, o bien cuando la marea es baja. 

Escocia, Castillo Stalker

La lluvia estaba empezando a cogerse, así que decidimos poner rumbo hacia Glencoe, a ver si allí el tiempo nos daba una tregua… 

Glencoe es un valle de origen volcánico (de una veintena de kilómetros) por el que pasa el río Coe, entre montañas de unos 1.000 metros de altitud. Había leído que se trataba de uno de los lugares más bonitos de Escocia y que allí había multitud de rutas en las que hacer algo de senderismo. Mi idea era algo más sencilla, recorrer la carretera A82, pues al parecer hay bastantes miradores y lugares acondicionados para parar el coche y bajarse a admirar el paisaje con cascadas, montañas… En concreto son muy conocidas las Three Sisters, compuestas por tres montañas: la Gearr Aonach (Cresta corta), Aonach Dubh (Cresta negra) y Beinn Fhada (Colina larga). 

Glencoe es también conocido como el Valle de las Lágrimas, ya que en 1692 en las guerras jacobitas fueron masacrados un centenar de miembros del clan McDonald. 

Cuando llegamos al centro de interpretación (cercano a la población), nos dimos cuenta de que el tiempo no iba a cambiar, las nubes estaban muy bajas, la niebla se extendía frente a nosotras y realmente no tenía sentido si quiera hacer la pequeña ruta en coche que teníamos planificada. 

Escocia, Glencoe

Así que cambiamos el rumbo y nos dirigimos hacia Fort William, donde haríamos noche aquella jornada en el Gleshian Guest House (por £80.00 estuvo de maravilla). Tras dejar las cosas en la guesthouse, decidimos ir a cenar a un restaurante cercano. 

Escocia, Fort William, Escalera de Neptuno
El restaurante al que fuimos se encontraba en Banavie, un pueblecito a 5 kilómetros al norte de Fort Williams, justo al lado de “La escalera de Neptuno”, un complejo sistema de esclusas en el canal de Caledonia que data del siglo XIX. Se trata de la esclusa a escalera más larga de Gran Bretaña, con 8 esclusas que permiten elevar las embarcaciones 20 metros. 

En los paneles informativos hay información acerca de cómo funcionan las esclusas. El proceso que, hoy en día dura unos noventa minutos, en su sistema original tomaba medio día. Pero claro, hay que tener en cuenta que fueron construidas entre 1803 y 1822 (por el ingeniero Thomas Telford). 

De camino hacia Fort Williams decidimos parar también en el castillo Inverlochy que se encuentra medio en ruinas. No había un alma por allí y como empezaba a anochecer nos dirigimos hacia la ciudad. Esta pequeña ciudad del oeste de las Highlands debe su nombre a William of Orange. El núcleo urbano se concentra en torno a la High Street, una calle peatonal que cuenta con multitud de restaurantes, bares y tiendas. Allí se halla también el West Highland Museum, que cuenta con buena fama, aunque a esas horas se encontraba cerrado. 

Escocia, Fort William

Muy cerca de la ciudad, y objeto de multitud de excursiones, se encuentra la montaña más alta del Reino Unido, el Ben Nevis, y el lago de mayor profundidad, el Loch Morar

Tras dar un paseo por sus calles nos dirigimos de vuelta a la guesthouse. El día siguiente teníamos que levantarnos pronto. 

Día 4: de Fort William a Portree (02/08)

Hoy nos dirigíamos hacia Skye Island y, gracias adiós, el día había amanecido hasta soleado. 

Nuestra primera parada era en Glenfinnan

El principal motivo de la parada era ver pasar el tren de vapor Jacobite, más conocido por encarnar al Hogwarts Express, el tren de las películas de Harry Potter. 

Antes de ir habíamos verificado en internet el horario de paso del tren. En nuestro caso, el tren matutino pasaba entre las 10:45 y las 11:00 (pues salía a las 10:15 de Fort William). Aun así llegamos bastante antes. Por lo que decidimos acercarnos a ver el Monumento de Glenfinnan y el Loch Shiel. 

El monumento, es una torre de 18 metros que se levantó en 1815 en honor a los hombres que lucharon por la causa jacobita. Al parecer, fue justo allí donde en agosto de 1745 Carlos Eduardo Estuardo reunió a sus defensores y anunció su intención de recuperar el trono del país. 

Escocia, Monumento de Glenfinnan

Tras acercarnos a verlo a sus pies y a las orillas del lago, nos encaminamos hacia el mirador que hay tras el centro de visitantes. En apenas unos minutos estábamos en la cima, disfrutando de unas estupendas vistas del monumento y del lago, hacia un lado, y del viaducto de Glenfinnan, hacia el otro. 

Escocia, Monumento de Glenfinnan

Y hacia allí nos dirigíamos en siguiente lugar, hacia el viaducto de 21 arcos, que se construyó en 1898 para permitir el paso de los trenes, aunque su estrella hoy en día es la locomotora de vapor Jacobite, el tren turístico que en verano une Fort William con Mallaig y que encarnó en las películas de Harry Potter al Hogwarts Express. 

Desde el aparcamiento en el que habíamos dejado el coche salía un camino que nos conducía hasta el viaducto. La cruzamos y siguiendo el sendero empezamos a ascender por la montaña para buscar un punto con buenas vistas algo más elevado. Y, aunque llegamos con tiempo y al principio no había un alma, conforme se acercaba la hora, cada vez había más y más gente. Ya me veía yo peleándome con algún espontáneo que tuviera a bien ponerse justo delante de nosotras (aunque al final no llegó la sangre al río). 

Tras un buen rato de espera, empezamos a escuchar silbidos y la locomotora apareció, echando vapor… Tal y como la recordaba en la película (aunque sin el coche de Harry Potter volando sobre él). Y tal y como vino se fue… en menos de un suspiro. 

Escocia, Glenfinnan, tren Jacobite

Y a nosotras nos tocaba irnos también. La idea era acercarnos a Mallaig para coger el ferry (que nos llevaría a la isla de Skye) de las 12:00h, así que no podíamos demorarnos mucho. Dejamos atrás las playas de las “Silver Sands of Morar” y, un poco más adelante, llegamos al puerto. 

Pero la primera en la frente. Cuando bajé a comprar el ticket me dijeron que si no tenía reserva (que debía haber comprado antes por internet) no cabíamos en ese ferry… y que para el siguiente, que salía a las 13:30h, no nos aseguraban tampoco que entráramos. Nos dijeron que, una vez que montaran los coches para el de las 12:00h nos pusiéramos en una línea de espera y así lo hicimos… Sólo nos quedaba cruzar los dedos para no quedarnos en tierra, ya que dar toda la vuelta para entrar por A87 era inviable. 

De todas formas, decidimos aprovechar el tiempo muerto allí y buscar un sitio donde comer. En eso que íbamos, vimos además llegar a la estación el tren Jacobite que justo habíamos visto pasar por el viaducto. Por lo que al final, ni tan mal… 


Cuando la hora del ferry se acercaba regresamos al coche y cruzando los dedos, finalmente pudimos pasar… De allí iríamos a las Fairy Pools, de las que tan buenas críticas había leído. Se trata de una sucesión de pozas naturales y cascadas a lo largo del río Brittle. 

La verdad es que nosotras dejamos el coche bastante lejos (luego vimos que había un segundo parking más cercano) y emprendimos la marcha a pie. Habíamos leído verdaderas maravillas de este lugar, pero ¿qué queréis que os diga? A mí no me pareció nada espectacular… entre la cantidad de gente que había y que tampoco nos bañamos en ellas (vamos, que no hacía tiempo como para ello), no creo que merezca la pena el desvío sólo para ver estas piscinas naturales (que son similares a otras tantas que podemos encontrar en España). 

Escocia, Skye Island, Fairy Pools

Así, después de hacer toda la ruta de ida, venida y vuelta de nuevo al coche, pusimos rumbo hacia Portree, donde íbamos a dormir aquella noche. Cuando estuve mirando alojamientos tuve verdaderos problemas para encontrar algo en esta isla, pero finalmente el sitio más caro resultó estar disponible… así nos quedamos en el Medina bed and breakfast, que nos salió por 90 libras la noche. 

Portree es la capital de Skye y, aunque no deja de ser otro puerto pesquero, con esas casitas de colores y el precioso paisaje de la bahía, tiene un encanto especial. Visitarlo además no lleva mucho tiempo. 

Escocia, Skye Island, Portree

Escocia, Skye Island, Portree

Día 5: ruta circular por Skye Island (03/08)

Muchas cosas teníamos anotadas para hacer en esta jornada, y no sabía yo si nos iba a dar tiempo a todo… así que empezamos tempranito. De nuevo, habían vuelto las nubes y la niebla al cielo y eso haría que modificáramos el planning inicial de las visitas. 

El primer lugar en el que paramos fue el Old Man of Storr. Se trata de un curioso pináculo rocoso que se ha convertido en uno de los lugares más fotografiados de las Highlands. Habíamos leído que para visitarlo bien debíamos ascender hasta el propio Storr, la montaña que corona todo el conjunto rocoso, pero, con la niebla que había, ni siquiera se veía… Por lo que decidimos omitir la ascensión y seguir con la ruta. 

Así llegamos hasta la Kilt Rock y las Meat Falls. El lugar se encuentra muy bien señalizado y tiene mirador con una la barandilla para poder apreciar los acantilados. Y es que la Kilt Rock no es más que un cortado vertical que se desploma sobre el mar y que es famoso por parecerse a un kilt (la falda típica escocesa). Allí además se encuentran las Mealt Falls, una cascada de cerca de 60 metros de altura. 

Escocia, Skye Island, Meat FallsEscocia, Skye Island, Kilt Rock

No muy lejos de allí se encontraba An Corran Beach, donde había leído que era posible ver una huella de dinosaurio…. Pero, tras buscar por activa y por pasiva, no dimos con ella, así que me tocó dar carpetazo y poner rumbo al siguiente punto de interés. 

Escocia, Skye Island, An Corran BeachEscocia, Skye Island, An Corran Beach

Llegamos de esta forma al valle del Quiraing, quizás el lugar que más me gusto de toda la isla. Se trata de la cumbre más septentrional del Trotternish de la isla de Skye. Todo el Trotternish se formó por grandes movimientos de tierra, pero el Quiraing es la única zona que aún hoy continúa en movimiento y, según dicen, la carretera necesita cada año reparaciones. 

Escocia, Skye Island, Quiraing

Hay muchos senderos para hacer por allí. Nosotras nos lanzamos por uno (el que se indica en esta web), descubriéndonos paisajes de los que yo, personalmente, quedé prendada. Lamentablemente, cuando llevábamos un rato recorrido (sin haber llegado a la meta que teníamos prevista), una cascada de agua nos cortaba el paso y el calzado que llevábamos no era del todo adecuado como para cruzarla, por lo que en ese punto, decidimos regresar al parking. Aunque a mí me hubiera encantado seguir hasta el final del recorrido. 

Escocia, Skye Island, Quiraing

Escocia, Skye Island, Quiraing

Aunque no hay mal que por bien no venga, si nos hubiéramos entretenido mucho más no hubiéramos llegado a otro de los lugares que me enamoraron de escocia… Aunque antes pararíamos en Uig (a comer) y en el Fairy Glen, una colección de pequeños montículos que, como su nombre indica, bien podría ser el lugar de residencia de hadas. 

Escocia, Skye Island, Fairy Glen

Algunos de los montículos son cónicos con cimas suaves y redondeadas, mientras que otros son más abruptos y terminan en crestas rocosas. 

De entre todos ellos destaca el Castle Ewen, una imponente roca que domina todo el paisaje. A través de un pequeño sendero nos encaramamos a ella… observando un pequeño lago a un lado de la ladera y algunas bonitas cascadas en la distancia. 
Escocia, Skye Island, Fairy Glen

Tras la caminata, regresamos al coche y nos encaminamos al castillo de Dunvegan.

El solemne Dunvegan Castle, rodeado de frondosos jardines, es desde hace 8 siglos el hogar del clan McLeod. 

Allí se puede visitar el castillo, sus jardines y hacer un pequeño viaje en barca para conocer una colonia de focas que vive en libertad en la bahía. Habíamos llegado a tiempo justo del último viaje en barca y, pese a las dudas iniciales de si merecería la pena, decidimos lanzarnos… Me encantó. Conforme te montas en la barca y zarpas, comienzas a ver el castillo desde otra perspectiva, muy bonito. 

Escocia, Skye Island, castillo de Dunvegan

Al ratito, la primera foca, tomando el fresco en un islote. Pero luego fueron muchas más las que la sucedieron. El lugar estaba plagado de estos preciosos animales. Y es que no sé qué tienen las focas que me parecen una monada… 

Escocia, Skye Island, focas en el castillo Dunvegan

Escocia, Skye Island, focas en el castillo Dunvegan

Tras deleitarnos de ellas, regresamos al embarcadero del castillo. Tocaba visitarlo rápidamente puesto que iba a cerrar. Al salir del interior del castillo aún quedaba algo de tiempo para recorrer los jardines, que contaban con rincones verdaderamente encantadores. Vamos, nos pareció una visita supercompleta y eso que yo había leído que era un lugar prescindible. 

Escocia, Skye Island, castillo Dunvegan

Escocia, Skye Island, jardines del castillo Dunvegan

No muy lejos del castillo se encuentra la “Coral Beach”, una playa cuya arena está formada por el polvo de unas algas blancas, de aspecto coralino, en cuyo contraste el mar luce azul turquesa. Y para allá que fuimos. Dejamos el coche en un parking que hay a la entrada, en Claigan, y desde allí comenzamos la marcha a pie hasta la playa por un camino señalizado. 

Escocia, Skye Island, coral beach

Tardaríamos como media hora en llegar hasta la playa, pero la verdad es que (incluso sin hacer tiempo como para bañarnos) me resultó muy bonita. Tras caminar por allí un rato, emprendimos el camino de vuelta. Otra media hora a pie hasta el coche y luego ruta de regreso con él… 

Escocia, Skye Island, coral beach

Aunque teníamos anotado también el Faro del Nest Point, comenzaba a anochecer y teníamos una larga ruta en coche hasta el lugar en que dormiríamos esa noche cerca de Broadford. Así que pusimos punto y final a las visitas turísticas y nos dirigimos hacia el bed and breakfast. Tan solo paramos a cenar en el Hotel Sligachan, donde por cierto comimos de maravilla. 

Llegamos bastante tarde al B&B (serían cerca de las 22:30h) y la dueña (una señora llamada Christine Campbell) nos recibió bastante cabreada, incluso tratándonos mal… Al parecer había tratado de contactarnos por correo electrónico durante la jornada porque había tenido un problema con la habitación y nos había querido trasladar a otro lugar, pero al no tener internet, yo no lo había visto y ni me había enterado. En fin, al final se las apañó y trasladó a otra pareja que había llegado antes (total, que no vino mal ser tardonas por una vez). 

El alojamiento no fue ninguna maravilla y no fue para nada barato (£75), pero con los problemas que tuve para encontrar algo en Skye, mejor no me quejo… Por lo menos dormimos en una cama y al abrigo, jejeje. 

Día 6: de Skye Island a Pitlochry (04/08) 

Tempranito por la mañana abandonamos la habitación del pánico. Yo estaba ansiosa, pues nuestra primera visita sería un lugar al que yo tenía ganas de ir desde hacía mucho tiempo: The Eilean Donan Castle, al que muchos consideran el castillo más bonito de Escocia. 

Escocia, Eilean Donan Castle

Y aunque el castillo que hoy en día vemos es bastante reciente, tiene una larga historia a sus espaldas. La primera fortificación se construyó en 1220 por el clan Mackenzie, aunque con los años pasó a manos del clan MacRae, que lo convirtió en su residencia, introduciendo modificaciones en su estructura en función de sus necesidades, hasta que finalmente fue abandonado. 

En 1719, con el levantamiento jacobita, los escoceses pidieron ayuda a España, que envió una tropa de hombres que se asentó en el castillo de Eilean Donan. Los británicos bombardearon la fortaleza hasta conseguir la rendición de los españoles, dejando también el castillo en ruinas. 

Escocia, Eilean Donan Castle

Años después, en 1911, un descendiente del clan MacRae (John MacRae-Gilstrap) compró el castillo  y lo restauró para devolverle su antiguo esplendor, convirtiéndolo en una de las mayores atracciones turísticas de Escocia. 

El castillo ha sido telón de fondo de multitud de películas como Los Inmortales, Star Wars - El Imperio Coontrataca, el mundo nunca es suficiente de James Bond, Rob Roy, y otras tantas. 

Escocia, Eilean Donan Castle

Había leído que realmente no merecía la pena visitarlo por dentro pero, pese a las hordas de turistas, decidí lanzarme a verlo y a mí si que me gustó. Está decorado como la residencia familiar que es (con sus fotos de la familia), pero sin dejar de ser un castillo. 

Escocia, Eilean Donan Castle

Tras visitar el castillo y verlo desde todas las perspectivas posibles continuamos la ruta en dirección al Lago Ness, pero antes de llegar al Castillo de Urquhart, decidimos hacer una breve parada en Invermoriston. Allí hay un parking gratuito al lado de la carretera A82, desde el que se puede visitar las “Moriston Falls”. 

Escocia, Invermoriston

En realidad, se trata de un conjunto de pequeñas cascadas y rápidos, que se pueden ver desde un sendero que existe paralelo a los mismos. El camino termina en la Summer House, una casa redonda, desde cuyo interior se ven los rápidos con el puente de la carretera y el puente viejo de fondo. Desde el otro lado de la carretera, otro sendero conduce precisamente hasta ese Puente Viejo, dónde podremos ver otra perspectiva de las cascadas. 

Habiendo estirado un poco las piernas, regresamos al coche para dirigirnos hasta el Castillo Urquhart, que se encuentra a orillas del Lago Ness (y desde el que dicen que se ha avistado al monstruo en algunas ocasiones). Aunque el Castillo como tal está en ruinas, la historia que tiene asociada (con multitud de batallas y el nombre del clan MacDonald resonando sobre ellas) y el enclave en el que se encuentra hacen de él otro de los grandes destinos turísticos de Escocia. 

Escocia, Castillo Urquhart

Aunque cuenta con un parking, a la hora que llegamos estaba a tope y nos tocó dar un par de vueltas para tener la suerte de dar con un coche que se marchara y nos cediera su plaza. 

La visita comienza en una sala de cine donde se proyecta una película que cuenta la historia del Castillo. Al terminar, ya podemos empezar a recorrer las ruinas de Urquhart, mientras los barcos turísticos sondean el lago a la caza de Nessie. 

Escocia, Castillo Urquhart

Poco queda de la fortaleza, aunque paneles explicativos intentan hacer que seas capaz de imaginar cómo eran antiguamente esos pequeños restos de piedras: el foso, que se cruza a través de un puente levadizo, la antigua capilla, la Grant Tower que fue reconstruida en el siglo XVI, etc. 

Escocia, Castillo Urquhart

Escocia, Nessie en DrumnadrochiTras visitar el castillo, nos acercamos hasta Drumnadrochi, un pequeño pueblo crecido en torno a la leyenda de Nessie… Allí encontramos por ejemplo el museo “The Loch Ness Centre & Exhibition” que, a pesar de las opiniones negativas que habíamos leído, nosotras decidimos entrar a visitar. La verdad es que a mí me gustó. Me hizo revivir los misterios que sonaban como un lejano eco de mi niñez en relación con la búsqueda del monstruo del lago. Desde las historias de los avistamientos, los sondeos hechos en el lago, posibles explicaciones o ¿por qué no?... seguir creyendo en el mito de su existencia. 

Al acabar la visita la idea era dirigirnos hacia Pitlochry, donde íbamos a dormir aquella noche. Sin embargo, el gps decidió llevarnos por Inverness, así que decidimos hacer una breve parada en la capital de las Highlands, situada junto al río Ness. 

Escocia, Inverness

Su casco histórico es bastante pequeño y se recorre en seguida. Cuenta con dos Iglesias: la Old high Church (del siglo XII) y la Free Church of Scotland. La calle principal, Church Street une ambas iglesias con el Castillo. Se trata de una calle peatonal, llena de tiendas y restaurantes. 

Los puntos de interés de la ciudad se completan con la Catedral de St. Andrews y el Castillo, situado sobre un acantilado a orillas del río Ness. 

Escocia, Inverness

Nosotras, tras dar un pequeño paseo por la ciudad, donde aprovechamos también para cenar, dedicamos el resto de día al traslado hasta Pitlochry. Pensando que llegaríamos cansadas por la larga jornada de coche, habíamos decidido pegarnos un capricho y dormir en un hotel con spa, The Pitlochry Hydro Hotel que nos salió por £133. Aunque, retrospectivamente el hotel no merece pagar ese precio. La habitación no había envejecido bien y me pareció más bien cutre. 

Día 7: de Pitlochry a Edimburgo (05/08)

Pitlochry es un bonito pueblo de 3000 habitantes, creado a orillas del río Tummel y que es considerado la puerta de entrada a las Highlands. En el siglo XIX era uno de los lugares de visita preferidos por la reina Victoria. La verdad es que gran parte de la mañana la dedicamos a realizar compras en algunas de las numerosas tiendas que pueblan la ciudad. 

Escocia, Pitlochry

Para cuando logramos aplacar nuestra necesidad de consumir y dejamos atrás la ciudad, nos dirigimos al Queen’s View, el mirador de la reina, uno de los miradores más espectaculares de la zona. La panorámica se alza sobre el Loch Tummel y las montañas Escocesas, dejándonos para la memoria una bella imagen. 

Escocia, Queen's view

Tras la corta visita, nos dirigimos hasta los bosques del Hermitage, situados en las afueras del pueblo de Dunkeld. Su creación se debe a los duques de Atholl que entre 1738 y 1830 se dedicaron a plantar multitud de coníferas alrededor de la ciudad. 

La idea que llevábamos en mente era de dedicarle gran parte de la mañana y hacer una buena ruta de senderismo. Sin embargo al final hicimos una ruta algo más corta, de ida y vuelta por el mismo lugar. 

Escocia, Bosques del Hermitage
El sendero transcurre al lado del río Braan en el que podremos ver algunos rápidos y cascadas. El más espectacular se ve desde el Ossian’s Hall of Mirrors, una casa circular de estilo georgiano, mandada construir por el Duque de Atholl en el siglo XVIII que no es más que un mirador para ver la cascada conocida como The Black Linn Waterfall. 

El camino se encuentra al cobijo de los “Douglas Firs” o abetos Douglas que, llegando a los 60m de altura, crecen en esta zona de Escocia muy lejos de su hábitat natural (Canadá y Estados Unidos). 

Al llegar a la Ossian’s Cave, una oscura cueva de piedra construida en 1760 por el tercer conde de Breadalbane, decidimos regresar de nuevo al parking. 

Nuestra siguiente parada sería en Perth. Nos dirigimos rápidamente al Palacio de Scone, construido por el arquitecto Willian Atkinson en el año 1808. El lugar sin embargo, tiene importancia histórica desde mucho antes y es que allí se encontraba la “Piedra del Destino” o “Piedra de Scone”, y allí tenía lugar la coronación de los reyes de Escocia. Aunque en el año 1926 la piedra fue trasladada a la Abadía de Westminster. 

Escocia, Perth - Palacio de Scone

Para cuando llegamos, el Palacio estaba a punto de cerrar, no nos iba a dar tiempo a recorrerlo en condiciones y decidimos no entrar y dirigirnos a la ciudad

Perth nos recibió con una gran tromba de agua. De hecho tuvimos que esperar un buen rato dentro del coche para poder salir a dar una vuelta, pero fue una ciudad que me sorprendió muy gratamente. Aparcamos muy cerca de los Rodney Gardens, y hasta allí nos dirigimos en primer lugar. Un agradable jardín por el que pasear a orillas del río Tay. 

Escocia, Perth

Cruzamos a pie el puente viejo, que se construyó en 1771, para dirigirnos hacia el casco histórico. La iglesia de St. John es quizás el monumento más llamativo de la ciudad. Construida en el siglo XV, es el edificio más antiguo de Perth y uno de los templos más importantes de toda Escocia. Así, tras dar una vuelta por el centro, decidimos regresar al coche y casi dar por zanjado el viaje. 

Porque, aunque llevábamos anotados otros lugares de interés, como el Castillo de Leven (donde estuvo prisionera Maria Estuardo), Dunfermline o Culross, preferimos dar por finalizada la jornada turística y nos dirigimos al B&B en el que dormiríamos aquella noche, de vuelta a Edimburgo, el Cramond Lodge que nos salió por 90 libras. 

Nos dio tiempo a poco más, apenas un paseo por los alrededores del alojamiento (donde resultó que vive actualmente JK Rowling), salir a cenar y regresar a dormir. Nuestro viaje a Escocia terminaba. 

Día 8: Regreso a Ginebra (06/08)

Muy temprano por la mañana, nos levantamos y nos dirigimos al aeropuerto. Había que devolver el coche de alquiler (fuera de horario de apertura de la oficina) y tomar el vuelo que nos llevaría de vuelta a Ginebra y que salía a la 8:00h de la mañana. 

Nos habíamos dejado lugares en el tintero (personalmente me quedé con ganas de ver el Castillo de Dunnottar, que nos quedaba muy a desmano) pero creo que, al final, le sacamos buen partido a los días de viaje. 

¿Cómo moverse por Escocia? ¿Con qué compañía alquilar un coche? 

Yo me guié por las recomendaciones de ViajarCode y alquilé con la misma compañía que ella lo hizo, Celtic Legend y no tuvimos ningún problema. 

¿Dónde dormir en Escocia? 

Éste fue el verdadero quebradero de cabeza. La página con la que yo suelo reservar mis hoteles (booking) parecía no tener “hoteles” en muchas de las zonas a las que íbamos. 

Al final, la solución fue buscar "bed and breakfast" directamente a través de Google Maps y contactar con los propietarios individualmente por correo. 

Además, me resultó alucinante que muchos de ellos estaban completos y, a modo de ejemplo, en Skye Island… yo ya me veía durmiendo en el coche… 

Escocia, vaquita con flequillo

Otras consideraciones y consejos a tener en cuenta: 

  • Por último, merece la pena hacer unos cálculos para ver si nos sale a cuenta (según la ruta que llevemos pensada y teniendo en cuenta los horarios de apertura de cada atracción, ya que muchas de ellas cierran bastante temprano) sacarnos el Explorer Pass. Nosotras decidimos comprarlo en el castillo de Edimburgo. 
  • Como os he dicho durante el relato, nosotras estuvimos a punto de no poder coger el ferry de Skye, por lo que conviene reservarlo de antemano a través de internet. Lo podéis hacer desde la siguiente página web.
  • Si queréis realizar algún tour en Edimburgo, quizás merezca la pena reservarlo desde España. El tour del Real Mary King's Close tiene mucha fama, pero hay muchos otros como el tour de fantasmas que íbamos a hacer nosotras, o incluso dentro del cementerio de Greyfriars… 

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Helena - Mimaletayyo

Ingeniero de caminos de profesión, la pasión por viajar y su curiosidad por conocer mundo ha hecho que dedique parte de su tiempo a ello. Entusiasta por conocer vestigios de antiguas culturas y civilizaciones, pero también naturaleza y modo de vida actual.

3 comentarios:

  1. Fui a Edimburgo hace años por la película Trainspoting. Resultó ser uno de los mejores viajes de mi vida. Me encantó. En este post cuentas cosas muy interesantes. Gracias, y saludos!

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    1. Hola Alex!
      Un saludo y gracias por pasar por aquí y animarte a comentar ;)

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  2. HOLA MI FAMILIA Y YO VIAJAMOS A FRANCIA Y BELGICA PARA JUNIO PERO NOS FALTO IR A AMSTERDAM, OJALA Y PODAMOS VOLVER EN 2 AÑOS, TUS COMENTARIOS RESPECTO AL VIAJE SON MUY INTERESANTES, YA TE CONTARE COMO NOS FUE, GRACIAS Y SALUDOS DESDE MEXICO

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